miércoles, 21 de septiembre de 2016

Un Puma y un Monje...

En esta oportunidad quiero compartir con todos ustedes, algunos textos que forman parte del libro titulado "Dios, el dinero y la conciencia" - Diálogos entre un monje y un empresario, cuya autoría responde al "Genio" conjunto del Padre Anselm Grün y el empresario Jochen Zeitz.  

Hace años que conozco el "Genio" (tomando este término como un sinónimo de "Sabiduría") del Padre Anselm Grün (monje benedictino de la abadía de Münsterschwarzach). He tenido la inmensa fortuna de haber leído unos cuantos libros de su autoría y debo confesar que me he convertido -con los años- en una gran admiradora suya. Pero nada conocía -hasta hoy- acerca de la existencia del "Genio" del empresario Jochen Zeitz (desde hace dieciocho años director de la empresa de artículos deportivos Puma). Y les cuento que he quedado absolutamente sorprendida con la visión que demuestra este brillante empresario. Tanto me ha maravillado el libro que han escrito en conjunto estos dos "Genios" de nuestro tiempo -desde mi punto de vista- que me he sentido motivada a compartir -por este intermedio- algunas consideraciones que me han conmovido profundamente.

Y teniendo en cuenta la riqueza que ellas entrañan, acto seguido, paso a ponerlos al corriente:

(páginas 35 a 51)

Capítulo 2

EL SER HUMANO 
Y SU MEDIO 

"Ya en las primeras páginas de la Biblia, en los llamados relatos de la creación, se pone de manifiesto que la persona ha sido puesto en un medio ambiente que la rodea. En el texto más antiguo del Génesis (Gn 2, 4-25) leemos que Dios coloca al ser viviente en el Edén para que lo trabaje, lo siembre y lo cuide. Esto significa que tiene una responsabilidad frente a la creación, frente a la naturaleza. Debe tratarla con respeto y cuidado, dando a su entorno una forma que manifieste la belleza que el Creador infundió al paraíso. Debe extender sus manos protectoras sobre su medio, pues es el responsable de que la naturaleza florezca a su alrededor.

En otro texto de la Biblia, de redacción más tardía (Gn 1,1-2, 3), encontramos palabras que se refieren al dominio de los seres humanos sobre la naturaleza, -en ocasiones mal interpretadas en la tradición cristiana-: <Y los bendijo dicéndoles: Sean fecundos, multiplíquense, llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar, a las aves del cielo y a todos los vivientes que se mueven sobre la tierra> (Gn 1,28). Estas palabras no justifican que se esquilme la tierra. Por el contrario, invitan a que, con su trabajo, el ser humano transmita a otros la energía bienhechora que recibe de Dios. Debe tratar a su medio ambiente de forma tal que su intercambio derive en una bendición para ambos.

En el Nuevo Testamento, Jesús convoca a sus apóstoles a contemplar atentamente el mundo que los rodea. Dice que lo que observamos en la naturaleza es el reflejo de nuestras vidas. Esto tiene validez hasta nuestros días. Nos remite a las aves del cielo y los lirios del campo (Mt 6, 26-33). Nos muestra que Dios nos ampara, se preocupa por nosotros. No debemos vivir en este mundo afligidos por temores, sino confiar en que Dios se brinda a nosotros a través de su creación y no nos faltarán alimentos ni vestimenta si nos conducimos con prudencia. Es decir que no debemos explotarla por miedo a que algo nos llegue a faltar. Es nuestro deber responder de ella, dejar que Dios reine sobre su creación y no arrogarnos el derecho a destruirla. Como leemos en Mateo 6,33, busquemos primeramente el reino de Dios y su justicia.

La tradición benedictina toma esto muy en serio. Siempre que sea posible, los monasterios benedictinos permanecen en el mismo lugar desde su fundación -San Benito habla de stabilitas, estabilidad-. Esto hace que los monjes se desvelen por moldear su medio de tal forma que conserve y mantenga su utilidad para las futuras generaciones. Hoy por hoy, podría llamarse a esto <regionalismo>, pues aun en nuestro mundo globalizado es esencial realizar la actividad económica propia de cada región. Quien apuesta por las fuerzas propias de su región cuida el medio ambiente, pues utiliza los recursos que encuentra allí, sin despojarlo.

Los monasterios benedictinos están firmemente arraigados en la región a la que pertenecen. Mantienen múltiples vínculos con las personas que viven en los alrededores y les ofrecen puestos de trabajo. Atienden y cuidan lo que tienen en su cercanía inmediata, porque desean que esté en las mejores condiciones posibles. No tienen una amplia visión para el mundo entero, pero al cuidar y dar forma a su entorno contribuyen a que el medio ambiente sea más humano y digno de ser vivido.

Los benedictinos han configurado su entorno de tal modo que su espíritu se expresa en él. Es un espíritu de veneración hacia el Creador y, por consiguiente, hacia la creación. Un espíritu de alabanza, de exaltación. San Benito destaca la importancia de que alabemos a Dios diariamente como Creador. El que lo hace ve la creación con otros ojos; ve cómo en el medio que lo rodea palpita el Espíritu divino y, al darle forma, estará alabando a Dios.

Por esto mismo, los monasterios dan importancia a la estética. Los monjes destacan la belleza de la creación, entre otras cosas, cultivando jardines. Dan su lugar a la naturaleza. Pero también expresan la belleza del Creador en sus propias creaciones, por ejemplo, en la manera en que construyen el monasterio y adornan la iglesia.

Con sus acciones, los benedictinos no sólo destacan la importancia de la belleza sino también de la salud. La creación está llena de fuerzas curativas. Para demostrarlo, cultivan huertas de hierbas medicinales e investigan los efectos de estas hierbas, utilizándolas no sólo para ellos mismos sino para la gente que vive en las inmediaciones. Con los jardines y huertas del claustro expresan que Dios es un Dios sanador, que provee la naturaleza de fuerzas curativas que hacen bien al individuo.

La relación que mantienen los monjes con su medio también se evidencia en el hecho de que enseñan a las personas un modo de vida que les hace justicia y hace justicia a la naturaleza. Viven sanamente, pues respetan el ritmo de la naturaleza y el medio que rodea al monasterio.

[...] La comunión de destinos que unía a los monjes al medio ambiente fue determinante para el cultivo de sus huertas y campos. Consideraban que era un pecado dañarlo con su comportamiento o métodos inapropiados. Como se sentían parte de la naturaleza, se desenvolvieron con éxiro en ella a través de los siglos.

Este modo de administrarse, aparentemente anticuado, también tiene su importancia en los tiempos actuales afectados por el cambio climático, pues únicamente respetando el medio podremos salir airosos de la situación en que vivimos. Esto no sólo vale para la naturaleza, sino también para el medio humano del que formamos parte.

[...] Si nos remontamos al pasado, vemos que los monjes siempre mantuvieron buenas relaciones con sus empleados y los habitantes de los pueblos y ciudades en los que se encontraban sus monasterios. Hoy en día no es posible retornar a la modalidad propia de la sociedad del pasado, aunque se manifiesta una tendencia saludable que consiste en ensamblar la economía mundial con la regional, a pesar de la globalización. Sería conveneinte que los productos alimenticios procediesen de la región de origen para evitar costos inútiles de transporte. También los principales trabajos -ante todo, los artesanales- deberían realizarlos los habitantes de la zona. La regionalización y la globalización no se contradicen: deben convivir en armonía.

Por otra parte, por ser benedictinos de misiones, no nos limitamos a interesarnos por el medio que nos rodea. Desarrollamos actividades a lo largo y ancho de todo el mundo. Nuestros misioneros construyeron monasterios en países lejanos y allí se arraigaron. [...] Esto amplía nuestra visión del mundo. No pretendemos exportar nuestra forma de vida a países lejanos, sino desarrollar el entorno en el que estamos asentados y aprender de su cultura. Una y otra vez, percibimos en los monasterios dentro del país y en el extranjero, que el diálogo con otras culturas enriquece nuestras vidas.

 Anselm Grün

DIALOGO ENTRE EL MONJE Y EL EMPRESARIO

   JOCHEN ZEITZ * No hay duda de que los monasterios le llevan una inmensa ventaja a las empresas en su conformación interna y sus relaciones con el medio. Los Padres del Desierto y los primeros monjes cristianos vivieron hace más de mil quinientos años y usted, padre Anselm, y sus hermanos, monjes y sucesores de aquellos, dispusieron de varios siglos para poner a prueba y adaptar a los tiempos su modo de vida, su espiritualidad y su representación de Dios. Supongo que podría contarse a los Padres del Desierto entre los primeros psicólogos, pues tenían una comprensión amplia de la vida y la muerte.

En nuestros tiempos las empresas, aun contando con varios años de existencia, no tienen un carácter tan profundo ni espiritual, porque la actividad económica está condicionada a tal punto por la competencia, que casi no queda tiempo ni espacio para otras dimensiones de la vida. No obstante, a la larga una empresa sólo podrá tener éxito si posee una disposición de ánimo positiva. Debe estar convencida de lo que produce y lo que representa, desarrollar una cultura y estar imbuida de valores comunes y vivirlos. De no ser así, será imposible que logre éxitos a lo largo de décadas y, menos aún, a lo largo de un milenio. [...]

   JOCHEN ZEITZ *  Con todo, ustedes están mucho más cerca  de la naturaleza que nosotros. El mundo empresarial puede alejarnos de la naturaleza y de un auténtico sentido de pertenencia a nuestro lugar de origen. Para contrarrestarlo, algunas empresas escogen su sede de modo que sus colaboradores puedan pasear por la naturaleza, meditar junto a alguna fuente y dedicarse a la jardinería; un poco como el jardín del claustro, que provee un clima interior muy particular y renueva el contacto con la naturaleza.

A menudo, los empresarios y gerentes comprueban que la naturaleza es la mejor cura para el ajetreo y el burn-out (síndrome de agotamiento profesional). De ahí que la mayoría de business retreats, períodos en que nos retiramos del mundo de los negocios, abren un espacio espiritual y natural en nuestras vidas. El verso de la canción Woodstock que dice: <we've got to get ourselves back to the garden>, <tenemos que encontrar el camino de regreso al jardín>, no describe tan sólo un suceso o un movimiento social, sino la situación actual del individuo. El jardín de un monasterio es un buen lugar para escuchar, como puede serlo un parque nacional o una reserva animal. [...]

   JOCHEN ZEITZ * Renovar nuestros vínculos con la naturaleza y la espiritualidad y despertarlos en los jóvenes es una de las grandes tareas de nuestro tiempo. La espiritualidad está arraigada en lo más profundo del alma humana y las religiones la interpretan. Hoy en día, hay innumerables posibilidades de vivirla, y va en aumento la cantidad de personas que buscan y definen su espiritualidad propia, personal. El hecho de que la religión dé cada vez menos respuestas a sus preguntas puede deberse a que algunas de las religiones tradicionales necesitan de un upgrade, una actualización o modernización: un lenguaje y una forma de comunicarse acorde a los tiempos que corren. Nos cuesta acceder a los mensajes religiosos tradcionales y vincularnos con ellos porque a menudo no los entendemos. En muchos casos ya no tocan nuestra conciencia. Son cada vez menos las personas que se toman el tiempo de leer e interpretar la Biblia. Basta mencionar que en el primer tomo de su exégesis del Evangelio de San Lucas, Eugen Drewermann necesita novecientas páginas para explicar e interpretar una parte del Evangelio, para hacerlo comprensible a los lectores.

Si pretendemos que más jóvenes profundicen en su faceta espiritual, la religión deberá interpretar las metáforas espirituales y mitológicas del pasado con conceptos visuales de la actualidad y trasladarlos al presente para hacerlos comprensibles y relevantes. En el curso del tiempo cambió el arte, al igual que la música, la literatura y el lenguaje. Cambiaron las relaciones entre las personas: entre hombres y mujeres, entre grupos étnicos y culturas y, en algunos casos, entre clases sociales.

Los guías religiosos deberían mostrarse abiertos a estos cambios. Creo que las opiniones liberales de los monjes benedictinos son de gran ayuda en este sentido pero, a la par de los conservadores, se requieren más y más <rebeldes> liberales y modernos. Esto explicaría porqué las religiones orientales se están volviendo cada vez más importantes y constituyen una tendencia que persiste. Necesitamos equilibrio, libertad interior y directrices. La religión puede ayudarnos si la entendemos. Así como los activistas medioambientales tuvieron dificultad en formular su mensaje de sustentabilidad y hoy en día son comprendidos por los consumidores, las religiones se encuentran ante un desafío semejante si se trata de transmitir su mensaje en un lenguaje acorde a los tiempos. [...]

   JOCHEN ZEITZ * Como usted escribió, la misión de su orden no se limita al entorno inmediato sino que abarca todo el mundo. Me permito establecer al respecto un paralelismo entre religión y economía. El empresario procura encontrar nuevos clientes y mercados de consumo para que la empresa pueda vender de manera óptima sus productos y marcas. A menudo, el objetivo consiste en convertirse en una empresa globalizada, estableciendo sucursales en todo el mundo. Para ello, es preciso que nuestra mentalidad sea global y nuestras acciones sean regionales. En Mateo 28, 19 Jesús dice a sus apóstoles: <Yayan, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos>. ¿Acaso no es éste un mandato global?

Olvidemos por un momento el mensaje cristiano y demos una ojeada a la totalidad desde un ángulo más trivial. Si hago feliz a una persona con un calzado deportivo o si lo hago feliz quitándole sus miedos con ayuda de la religión, ¿no se trata de un principio similar? En ambos casos, se está vendiendo un producto. Esté bien o no, se trata de que la gente se sienta bien.

Por supuesto, se realiza a niveles muy dispares. En Norteamérica, la religión y las hamburguesas se ofrecen en venta por televisión de manera parecida. Billy Graham y otros predicadores mediáticos vendieron a Dios y la religión ganando millones. No quisiera ofender a nadie, pero pienso que algunas marcas religiosas se han convertido en un big business, un gran negocio.

Veamos ahora las diferencias... La Biblia dice: <¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si pierde su vida?> Está claro que una empresa puede considerarse satisfecha si sus productos llegan a todos los rincones del mundo, pero la religión no puede conformarse con esto, porque pone el peso en el alma y debe preguntarse qué puede ofrecer al mundo y no qué puede tomar de él.

En último término, religión significa re-ligarse con Dios -o los dioses. Significa restablecer una relación, en tanto que el mundo de los negocios establece nuevas relaciones u su publicidad postula que hay una relación intrínseca entre los objetos exteriores y la felicidad. La mayoría de las religiones afirma otra cosa. Según ellas, la felicidad no reside en tener más objetos materiales, sino en aprender a aceptar y agradecer lo que se tiene, no sólo en cuanto a bienes sino a talento, salud y relaciones humanas.

Vale decir que aunque pueda establecerse un paralelismo en muchos aspectos entre la economía y la religión, en definitiva son complementarias. Y cuando en el mundo de los negocios los responsables sólo tratan de progresar a cualquier precio, hay una clara oposición entre ambas. Si en el mejor de los casos logran completarse, no deja de ser maravillosa la posibilidad que se presenta de aprender unos de los otros.

Me alegro de poder aprender de usted. [...]

   JOCHEN ZEITZ * Siempre me resulta positivo revisar a fondo y relativizar el sistema en el que me muevo. Desde un punto de vista general, las crisis globales que afectan el medio ambiente, sean financieras, climáticas u otras, han sacado a relucir clara e inquívocamente los errores y debilidades de nuestro sistema de libre mercado, y además descubren los excesos de las personas que abusan de él en aras de su exclusivo provecho personal.

El escándolo en que se sumió la Iglesia este año en Alemania también puso en evidencia algunas debilidades ocultas del sistema religioso. Aunque siempre es injusto y errado generalizar y <arrojar la primera piedra>, debemos observar con detenimiento los errores que cometemos, sacar enseñanzas y luego promover los cambios necesarios.

Al igual que en el diálogo entre religiones, podemos efectuar nuestro <desarme personal>. Si nuestro comportamiento es honesto, franco y abierto no resultará una amenaza para los demás. La sinceridad no es sólo la mejor táctica, sino que despoja nuestras debilidades de lo que puedan tener de amenazador. En siglos pasados, misionar tenía sus lados oscuros de la misma manera en que hoy lo tienen los mercados. En nombre de ambos se causó mucho daño. Por cierto, la globalización tiene muchos efectos positivos: disuelve gradualmente las fronteras políticas y espirituales; los habitantes de distintas partes del mundo entran en contacto; en la esfera profesional surgen nuevas posibilidades de instruir a las personas; se crean fuentes de trabajo que aumentan los ingresos y las utlilidades. Pero toda ventaja tiene su lado negativo.

Opino que para forjar un mundo mejor deberíamos unirnos como seres globalizados sin por ello olvidar nuestras raíces y origen, sino resguardándolos tanto en sentido biológico como cultural y social. El arte y las costumbres regionales aportan pinceladas de color y talento a este gran fresco global y deben conservarse a rajatabla.

Por ello, uno de los programas de la empresa Puma promueve los contactos entre personas, por ejemplo, promocionando a artistas y eventos artísticos a nivel regional en Africa y fuera de Africa por medio del Creative African Network y en el Caribe por medio del Creative Caribbean Network. Es de gran interés para nosotros apreciar en lo que merecen, las tradiciones nacionales y culturales -también en provecho propio- dondequiera que esté establecida nuestra empresa.

Uno de los problemas de la globalización consiste en que fue impulsada mayormente por las naciones occidentales industrializadas, no pocas veces en detrimento de los países en vías de desarrollo. Esto no sólo provoca un exterminio acelerado de las especies, sino la destrucción de culturas y organismos colectivos. Desde que se inició la <expedición de conquista> global, la cantidad de lenguas habladas del mundo se ha reducido a la mitad. De las seis mil lenguas vivas casi tres mil están por desaparecer. Si se mantiene el ritmo actual, bastará una sola generación más para borrar la mitad de nuestra herencia cultural viva.

Wade Davis, un antropólogo canadiense, estudia las lenguas como un biólogo estudia la multiplicidad de especies. Dice: <Diversas culturas representan diversos modos de ver la vida, inspirados en la moral y esencialmente correctos. Estas voces diferentes se convierten en parte del repertorio superior del que dispone la humanidad para hacer frente a los desafíos del futuro>. La diversidad, sea de las especies, sea cultural, equilibra y estabiliza los sistemas. No podemos permitirnos desarrollar un mundo genérico amorfo en el que las culturas van desapareciendo y la vida se torna cada vez más monótona y uniforme. Es cierto que la extinción de especies y culturas siempre fue parte del desarrollo de nuestro planeta, pero la velocidad a la que se está dando este proceso hoy en día es indudablemente perniciosa. La globalización entraña, pues, una ganancia y a la vez una pérdida. ..."


Quiero expresar mi enorme agradecimiento a ambos (Anselm y Jochen) por el magnífico aporte que sus reflexiones hacen a la humanidad, con las palabras: ¡Gracias por existir! ¡Me alegro de poder aprender de ustedes!.



Bendiciones.

viernes, 12 de agosto de 2016

Consciencia y Conciencia...



En esta oportunidad quiero compartir con todos ustedes, unas reflexiones que podrán encontrar en el libro titulado “Yo soy tú” – La mente no dual cuya autoría corresponde a Enric Corbera. Para quienes no lo conocen aún, les comento que Enric es Licenciado en Ingeniería Industrial y Psicología; ha efectuado estudios de Programación Neurolingüística e Hipnosis Eriksoniana. Ha desarrollado el método de la Bioneuroemoción y es autor de varios libros (la mayoría de los cuales he tenido la fortuna de leer). He tenido la suerte, también, de asistir a una de sus conferencias y les puedo asegurar que “sabe perfectamente bien de lo que habla”. Desde mi punto de vista, se trata de un “Gran Maestro” de nuestro tiempo.

En mi opinión, la mejor manera de honrar el “Conocimiento” es transmitiéndolo. Y, sin duda alguna, eso es lo que precisamente hace Enric cuando nos dice que:

(páginas 15 a 24)

“CONSCIENCIA Y CONCIENCIA,
¿CUAL ES LA DIFERENCIA?

Llevo varios años trabajando y estudiando los campos de acción de la conciencia y de la Consciencia, hasta un punto que me ha permitido expresar una relación entre ellas, a la que llamo Ecuación Emocional Fundamental o definitiva, que desarrollaré al final de este libro. En todo este tiempo he encontrado pocos autores y estudiosos que diferenciasen claramente entre lo que es conciencia y lo que es Consciencia. Es más, he visto que estas palabras se utilizan de forma aleatoria, sin situarlas en un contexto preciso, lo que muchas veces crea confusión con respecto a lo que representa cada una de ellas, y lo que realmente abarcan en el campo de la inteligencia emocional.

En el estudio de los problemas sociales, el doctor David Hawkins atribuye un valor numérico a cada nivel de conciencia, estableciendo una correlación entre ellos. Es más, traza un Mapa de la Conciencia y nos sugiere que nuestro estado emocional hace que vivamos la experiencia de una forma concreta y determinada. Este es un mapa excelente por varios motivos, de los cuales el primero -y para mí el más importante- es dar un valor a cada estado. ¿Por qué? La respuesta es simple y llana: en mi ecuación emocional relaciono la Consciencia y la conciencia con un factor que mide la relación entre ellas, el tiempo.

El tiempo es una experiencia relativa, como muy bien demostró Einstein, y está sujeto a la velocidad de la luz, que como todos sabemos es constante. Si la velocidad de la luz es constante, los únicos que pueden variar son el tiempo y el espacio, por eso son relativos. También se sabe que el tiempo y el espacio no existen como factores separados, sino como el espacio/tiempo; por lo tanto, cuando hablamos de uno, en realidad estamos hablando también del otro. De ello puedo deducir que la conciencia se expresa en esta dualidad espacio/temporal, y que mi estado de Consciencia se expresará en mi conciencia en función de la apertura de esta última, y para ello es fundamental la percepción del tiempo.

Hawkins, en Curación y Recuperación, lo expresa muy claramente, yo diría que de una forma extraordinaria y muy cercana a la revelación, si no es la Revelación misma.
Veamos:

        <Gracias a  la  conciencia somos  conscientes de lo que ocurre en la mente. Ni  siquiera la  conciencia (consciousness) misma es suficiente. Dentro de la energía de la conciencia (consciousness)  hay  una vibración  de muy alta  frecuencia, análoga  a la  luz  misma, llamada conciencia (awareness). De esta conciencia (awareness) surge el conocimiento de lo que está ocurriendo  en la conciencia (consciousness), que  nos informa de lo que está ocurriendo en la mente, y ello, a su vez, nos informa  de lo que está ocurriendo en el cuerpo físico>.

Como podemos ver, parece que en el idioma español no hay traducción inequívoca de lo que es consciousness y lo que es awaresess, empleándose para su traducción la misma palabra conciencia. Si observamos cómo las define Hawkins, veo que el significado de cada una de estas palabras, concuerda con el significado que un servidor da a la conciencia y a la Consciencia, hecho fundamental para comprender lo que queremos decir y saber de qué se está hablando en cada momento. Veamos una vez más:

·     Conciencia (consciousness): nos permite saber lo que está ocurriendo en la mente, y la mente nos permite saber lo que está pasando en nuestros sentimientos y emociones, así como en las sensaciones corporales. Todos los procesos se están desplegando dentro de ella, dentro de la conciencia.
·     Consciencia (awareness): es la que nos permite saber lo que está ocurriendo dentro de la conciencia. Es más abarcante que la conciencia. De hecho, gracias a la Consciencia sabemos que existe la conciencia.

En mis conferencias he venido diferenciando entre ambas, diciendo cosas como:

·         La Consciencia se tiene, la conciencia se gana.
·    Cuando hago actos con plena Consciencia, mi conciencia aumenta, y así puedo pasar a la acción de una forma coherente.
·     Cuando mi conciencia se conecta con el Campo infinito de la Consciencia, tengo la posibilidad de aumentar mi conciencia y de hacerme cada vez más consciente.
·       Hacerse cada vez más consciente es acercarse al despertar de que todo está intrínsicamente unido, y el Campo de la Consciencia nos permite expresarnos de infinitas maneras en el campo de la conciencia.
·   La Consciencia se puede equiparar con la Divinidad, y esto me lleva a otra definición: la divinidad (Consciencia), que también podríamos llamar unidad, se expresa en el campo de la conciencia, en el campo de la dualidad, en el mundo material, en el mundo de la experiencia. […]

Si lo físico es consecuencia de lo mental, y lo mental es consecuencia de lo espiritual, esto nos lleva a que tenemos que prestar atención a todos los estados fenoménicos que se manifiestan en la conciencia.

Lo que nos permite hacer esto es la magna presencia, que se deriva del Campo de la Consciencia. Esta nos da el conocimiento de lo que ocurre en la conciencia, que a su vez nos informa de lo que hay en la mente, y esta nos informa de lo que le ocurre al cuerpo. Por todo lo anterior, estoy desarrollando el método de la Bioneuroemoción (BNE) como un camino para ampliar la conciencia, lo que nos permite hacernos cada vez más conscientes de cuál es la auténtica realidad de los hechos, las circunstancias y las relaciones que inundan nuestra vida. En este campo de la mente, las emociones son el vehículo que nos permite conectar nuestra mente con el cuerpo.

En Curación y Recuperación, David R. Hawkins nos dice que: <El principio básico esencial para la curación de todas nuestras enfermedades, sean cuales sean, es, ante todo, que solo estamos sometidos a lo que tenemos en mente>.[…]

La Consciencia se manifiesta en una variedad de estados de conciencia y abarca todo un universo o una colección de ellos; esto no importa.

De todo lo anterior se deduce que el límite de la conciencia es el límite de la dualidad. Cuando pasamos a un estado no-dual, un estado no lineal, entramos en el Campo insondable de la Consciencia. En ella se encuentran todas las infinitas posibilidades.

La Consciencia se proyecta en el mundo dual, en el mundo lineal, mediante los niveles de conciencia. El doctor David R. Hawkins expresa y explica la conciencia mediante su mapa de niveles. Hay personas atrapadas en la ira, en la cólera, en la sinrazón, en su conmiseración hacia sí mismas, en sus resentimientos. Quedan bloqueadas en un nivel de conciencia muy tóxico que les puede llevar a desencadenar malestares físicos y mentales. Todo ello se debe a que no se permiten aumentar su nivel de conciencia mediante la comprensión y el perdón.

El estado o nivel de conciencia en el que cada uno se encuentra no implica falta o defecto moral, no implica que esté bien o que esté mal. Es la Consciencia, que se expresa a través de cada entidad, de cada unidad de conciencia. Todo está bien, aunque esto no quiere decir que mis actos no tengan consecuencias. No solo tienen consecuencias, sino que estas me permiten tomar conciencia y aumentarla gracias a la Consciencia que se expresa en mí a través de la experiencia.

A medida que mi conciencia aumenta, disminuyen el miedo y aumenta la confianza; disminuyen también la angustia y la ansiedad, y aumenta el bienestar social. Para mí este es el objetivo primordial del método de la BNE. […]

En el universo no hay víctimas ni culpables; es el desarrollo de una elección y de una toma de decisión interna. La conexión entre la conciencia y la Consciencia nos iluminará para tomar las decisiones correctas. Cuando esto sucede, la mente queda en silencio y por fin escucha la  voz sin palabras, los pensamientos que no piensas.

El mundo no se cambia con actos ni con palabras ni con hechos. El mundo se cambia con nuestro estado de Ser, que viene de una ampliación de nuestra conciencia.”


Estoy convencida de que los "Seres Humanos" que transitamos por este bendito planeta "Tierra" tenemos que responder a la imperiosa necesidad de "despertarnos". Por doquier somos testigos de innumerables acontecimientos (violencia en sus distintas manifestaciones, fenómenos climáticos devastadores,  hambrunas, etc.) que nos muestan el camino a seguir: "re-conocer que TODOS SOMOS UNO, que TODO ES UNO". Es por ello que hoy quiero invitarte a que te sumes a quienes ya hemos emprendido el camino de regreso a "nuestro verdadero, auténtico y único hogar": "SER".


Bendiciones.

viernes, 15 de julio de 2016

Compensación Divina...

En esta ocasión, quiero compartir con todos ustedes, las palabras que conforman el prólogo del libro titulado "La Ley de la Divina Compensación" y cuya autoría corresponde a Marianne Williamson. Hace ya unos cuantos años que me he convertido en una ferviente admiradora de sus obras. He tenido la suerte de leer varios de sus libros y les puedo asegurar que son lecturas sumamente recomendadas para toda aquella persona que haya decidido transitar el camino del "auto-conocimiento". En mi opinión, Marianne es una "Gran Maestra" de nuestro tiempo. Un "Ser de Luz" que transmite "Sabiduría" en cada una de sus reflexiones. 

Para quienes aún no la conocen, les comento que Marianne es una aclamada escritora y conferenciante. A tal punto llega su talento que, a partir de una votación de la revista Newsweek, ha sido nominada como una de las 50 personas más influyentes de la generación de la postguerra. Cabe aclarar además, que seis de sus libros han figurado en la lista de éxitos del New York Times. Evidentemente, toda una garantía de calidad a la hora de pensar en adquirir una obra que nos inspire, nutra nuestro Espíritu y sea una caricia para el Alma...

 

"POCAS AREAS DE NUESTRO pensamiento o de nuestras circunstancias pueden producirnos más estrés que el trabajo y el dinero. [...] En una época en la que los procesos institucionales con los que normalmente contábamos para sustentar nuestro bienestar financiero han dejado de funcionar -si no se han derrumbado completamente-, mucha gente está buscando rutas alternativas para lograr la seguridad económica. Queremos trabajar, pero no encontramos trabajo. Queremos invertir, pero no nos parece que podamos hacerlo con cierta seguridad. Queremos tener suficiente dinero en el banco, y nos aterroriza la idea de que podríamos no tenerlo.

En el momento en que nuestra manera de hacer las cosas ya no funciona, abrimos la mente hacia algo nuevo. Las finanzas son solo una de las muchas áreas en las que una visión del mundo materialista cada vez más obsoleta resulta inadecuada para los desafíos de los tiempos que vivimos, y cada día son más las personas que están encontrando una sabiduría práctica en el entendimiento espiritual. Los dogmas y las doctrinas -tanto religiosos como económicos- se van abandonando, en tanto que una comprensión más profunda del poder de la consciencia y su primacía en la creación de los asuntos humanos se convierte en el camino hacia una vida feliz.

[...] Desde una perspectiva metafísica, toda experiencia comienza con un pensamiento, y nuestra experiencia cambia cuando cambiamos el pensamiento. Si tenemos un problema en cualquier área -ya sean las relaciones, la salud, el dinero o cualquier otra cosa- el primer lugar en el que tenemos que buscar una solución es en la naturaleza de nuestro pensamiento. Esto es tan válido para el dinero como para cualquier otra cuestión.

EL PRINCIPIO FUNDAMENTAL de Un curso de milagros y la clave para alcanzar la paz de Dios es: <Nada real puede verse amenazado. Nada irreal existe>. El amor es la realidad de Dios que lo abarca todo y, por lo tanto, no puede tener nada en contra. La ausencia de amor, que es el miedo, es una mera ilusión. El amor es la única verdad eterna, mientras que el miedo es una alucinación de la mente mortal. En este libro, a la mente basada en el miedo la llamaremos ego.

Todo pensamiento es una causa que produce un efecto. Según Un curso de milagros, cada pensamiento que tenemos toma forma en algún nivel. Si tu mente está en un espacio amoroso -si tus pensamientos tienen una vibración alta, divina- tu experiencia lo reflejará. Si tu mente está en un espacio temeroso -si tus pensamientos tienen una vibración baja, densa- tu experiencia lo reflejará. La manera de cambiar la naturaleza de tu experiencia es cambiar la naturaleza de tus pensamientos.

Tratar de resolver un pensamiento solo a nivel del efecto no es una verdadera solución, sino simplemente un arreglo temporal. Solo cuando abordamos el nivel de la causa -los pensamientos que causaron la desviación original del amor- producimos resultados milagrosos y fundamentales. Al recordar lo que es real en presencia de lo irreal, transformamos milagrosamente un problema a nivel de su causa. Un milagro es un cambio de percepción, del miedo al amor: de la creencia en lo que no es real a la fe de lo que sí lo es. Ese cambio de percepción lo modifica todo.

En nuestra habilidad para pensar en algo de manera diferente radica el poder de modificarlo. El pensamiento milagroso no representa un estado de negación, al menos no en el sentido tradicional. No representa el pensamiento mágico de simplemente apartar la mirada de algo horrible y pretender que no existe. En realidad, es un estado de negación positivo: mirar algo sabiendo que, como solo el amor es real en última instancia, nada más tiene un efecto final. Un obrador de milagros no aparta la mirada de las ilusiones del mundo de los mortales; sino que más bien ve  a través de ellas, invocando así un mundo que está más allá. [...] Hemos de darnos cuenta de que esas ilusiones -no importa lo arraigadas que puedan estar en el mundo tridimensional- no se sostienen en presencia del amor.

A través de la autoridad del pensamiento amoroso, recibimos la capacidad de modificar cualquier situación que no es amor para que vuelva a ser amor, empezando por pensar en ella de otra forma. Hacemos esto identificando nuestra falta de amor y estando dispuestos a que desaparezca. Pensar de esta manera -lo que a veces resulta fácil, y a veces no- es el hábito mental del <pensamiento milagroso>.

Dios ha puesto en nuestra mente un Maestro Interior autorizado para ayudarnos a cruzar el puente del miedo al amor cuando nos resulta difícil hacerlo solos. El Maestro Interior recibe diversos nombres: Consuelo, Jesús o Espíritu Santo. Usemos el nombre que usemos, no lo podemos llamar en vano. Los milagros son una intercesión divina desde un sistema de pensamiento más allá del nuestro, que trae luz interior a un mundo ensombrecido.

Y a los milagros se los invoca con la convicción. La convicción puede ser considerada como un músculo de la actitud que nos proporciona fortaleza para ver más allá de las apariencias e invocar las posibilidades que hay ahí. Con la ayuda de Dios, nuestro propio velo mundano de ilusión particular -ya se manifieste como bancarrota, recesión o cualquier otra forma de miedo- se levanta, y podemos ver lo que hay detrás de él. No importa cuál sea nuestro problema, su forma o magnitud; un campo infinito de posibilidades milagrosas espera nuestra amplitud de miras y nuestro amor. <Los milagros ocurren de manera natural como expresiones del amor>, según Un curso de milagros. Este libro trata del dinero, los milagros y el amor. ..." 


Quiero finalizar este compartir, con un párrafo que puede leerse en la contratapa del libro: "... El universo es el papel en el que Dios escribe, y por tanto es al mismo tiempo un ente que se autoorganiza y se autocorrige. Allí donde se manifiesta una carencia en tu vida, el Universo responde para apartarla de inmediato. Esta es la Ley de la Divina Compensación. La única circunstancia que puede desactivar la Ley es que tengas más fe en la realidad de la carencia que la que tienes en la realidad de la Ley".       



Bendiciones.