jueves, 22 de mayo de 2014

Viajes y turismo: en esta ocasión, al encuentro con el Bien-Estar ...


Es la intención de este compartir, acercarlos -una vez más- a la lectura de algunos textos cuya autoría corresponde a un “Gran Maestro” de nuestro tiempo: nada más y nada menos que al Dr. Deepak Chopra (ha escrito más de veinticinco libros que se han traducido a treinta idiomas. En 1999, la revista Times seleccionó al doctor Chopra como uno de los cien principales Iconos y Héroes del Siglo, describiéndolo como “poeta-profeta de la Medicina alternativa”). Garantía de calidad y excelencia. Sabiduría de Vida. Genio incomparable. 

En su libro titulado “Viaje hacia el bienestar” – Despertar la sabiduría que hay en usted, Deepak nos recuerda -como bien dice en la introducción- que: “Las revelaciones son visiones interiores y cambian nuestras vidas. La mente cósmica nos susurra en los espacios silenciosos entre nuestros pensamientos y hay un repentino saber que nos transforma. Las visiones son mutaciones en conciencia que pueden cambiar radicalmente nuestros cuerpos físicos y alterar nuestra experiencia del mundo. Cuando nos llega una visión no es verbal, no está estructurada lingüísticamente, es una sensación de conocimiento repentino y es liberador, porque sin palabras sabemos que es verdad. Luego, este conocimiento se pone en palabras y las palabras refuerzan el conocer que ya ha ocurrido. Espero que las palabras expresadas en las siguientes páginas le recuerden la verdad que ya le es conocida.”

Podrán encontrarse, también, con recordatorios como los que a continuación paso a transcribir:


  • "La salud perfecta, pura e invencible es un estado que hemos perdido. Si  la recuperamos, recuperamos el mundo."

  • “La salud no es solo la ausencia de enfermedad. Es una felicidad interior que debe ser nuestra en todo momento, un estado de bienestar positivo.”

  • “Todos necesitamos ser sanados en el sentido más elevado haciéndonos perfectos en mente, cuerpo y espíritu. El primer paso es advertir que eso es posible.”

  • “Para crear salud se necesita un nuevo tipo de conocimiento basado en un concepto más profundo de la vida.”

  • “La salud y la enfermedad están conectadas como variaciones de una melodía. Pero la enfermedad es una variación equivocada, una distorsión del tema.”

  • “La materia es un momento cautivo en el espacio y el tiempo, y por ver el mundo y el Universo de modo materialista, hacemos que los aspectos cautivos del Universo adquieran demasiada importancia.”

  • “En una enfermedad seria o que pone en peligro la vida puede haber muchas capas de desequilibrios que ocultan las profundidades donde existe la sanación.”.

  • “Antes del arte de la Medicina viene el arte de creer.”

  • “Somos las únicas criaturas de la Tierra que podemos cambiar nuestra biología con lo que pensamos y sentimos.”

  • “Usted cree que vive en el mundo, cuando en realidad el mundo vive en usted.”

  • “La realidad existe porque estamos de acuerdo en que es así. Cuando la realidad se modifica, el acuerdo cambia.”

  • “El punto que Arquímedes buscaba -un lugar donde pararse para mover el mundo- existe en realidad. Está dentro de nosotros, oculto por la película fascinante pero equívoca del estado de vigilia.”

  • “Nadie ha encontrado jamás un nuevo mundo preocupándose por él.”

  • “En vez de crear enfermedad conscientemente, podríamos estar creando salud conscientemente.”

  • “Donde la naturaleza va a crear estrellas, galaxias, quarks y leptones, usted y yo vamos a crearnos a nosotros mismos.”

  • “Tal como lo ve en este momento, su cuerpo es la imagen física, en 3-D, de lo que piensa.”

  • “Llevamos dentro una farmacia que es absolutamente exquisita. Produce la medicina indicada, en el momento preciso, para el órgano correspondiente, sin efectos secundarios.”

  • “No podemos aprisionar la mente en el cerebro. La mente está en cada célula de nuestro cuerpo y también se extiende a todo el Universo.”

  • “Cuando la mente está en paz, despiertan energías internas que hacen milagros por nosotros, sin ningún esfuerzo consciente de nuestra parte.”

  • “Una mente quieta es todo lo que necesita.”

  • “Un viejo adagio indio dice: <Si quiere ver cómo eran sus pensamientos ayer, mire su cuerpo hoy. Si quiere ver cómo será su cuerpo mañana, mire sus pensamientos hoy>.”

  • “Un cambio de conciencia es el primer cambio.”

  • “No puede haber sanación sin compasión. Motiva inherentemente al cuerpo y despierta el deseo de ponerse bien.”

  • “El plano maestro para la perfecta salud está en su interior. Es usted.”

¿Qué más podría agregarse a semejante demostración de “Sabiduría”, “Plenitud de Vida”, “Elevado estado de Consciencia”?. Simple y sencillamente: “chapeau” Deepak, “chapeau” con todas las letras ... ¡¡¡Gracias por existir!!!


Bendiciones.
 




martes, 20 de mayo de 2014

Aprendices del Amor ...


“Encontrar el amor allí donde parece que el amor no está…”: así finaliza el prólogo del libro titulado “La sabiduría de las emociones 2”, cuya autoría le pertenece a Norberto Levy (médico psicoterapeuta, graduado con Diploma de Honor en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires. Desde hace años explora de un modo sistemático, en la clínica y en la docencia, los mecanismos de la autocuración psicológica). Si el primer libro de su autoría que leí (“La sabiduría de las emociones”) me pareció sencillamente magnifico, este otro me resultó doblemente magnifico. Sin duda alguna, Norberto demuestra ser un muy experimentado profesional. En mi opinión, la suya es una trayectoria que merece ser resaltada por su labor dentro del ámbito de la psicología; materia que -evidentemente- domina a la perfección. Contando la Humanidad, actualmente, con grandes avances tecnológicos en ámbitos más relacionados con temas informáticos o científicos -entre otros rubros por así decirlo-, me ha resultado sumamente interesante encontrar -por primera vez- que un profesional de la psicología nos hable de la aplicación de “nanotecnologías” a cuestiones que responden a manifestaciones psíquicas que son el caldo de cultivo para el nacimiento del sufrimiento y la enfermedad. Para que el lector/a que no conoce la definición de “nanotecnología” tenga un acercamiento a la misma, les comento que -como bien nos alecciona Norberto- “… se llaman nanotecnologías a las técnicas que operan sobre unidades muy pequeñas, a niveles del tamaño del átomo, para producir allí las transformaciones que influyan sobre vastos sistemas…”.

Hoy quiero compartir con todos ustedes, un texto que encontrarán en el capítulo 5 y que lleva por título “Acerca del amor”. Estoy convencida que a todos les resultará más que interesante saber ó recordar que:

(páginas 81 a 84)

“…La amorosa presencia recíprocamente disfrutada es el mayor recordatorio del paraíso en la tierra, y es también el mejor aliento para que el empecinado intento del amor de hacerse humano nos entregue a nosotros, pequeños y heroicos aprendices de esa partitura, la bendición de percibir, aunque sea en instantes, la belleza de la sintonía que nos empeña.

¿Es posible definir el Amor?

En su dimensión más vasta llamamos “Amor” a la energía que sustenta al universo y lo hace funcionar. Es ese principio cohesivo que enlaza y articula todo lo existente.

Es aquello que nombraba Goethe cuando decía: <He visto el Amor que mueve al sol y las demás estrellas…>

Desde este punto de vista Dios y Amor son sinónimos, y así como es imposible abarcar todos los atributos de Dios, también es imposible definir completamente al Amor a través de conceptos. Por lo tanto lo que haremos aquí es aproximarnos a esa calidad de energía como el dedo que señala a la luna. Sabe que la apunta pero que no es ella.

Para acercarnos al amor en la dimensión humana tal vez podamos comenzar observando simplemente nuestras manos. Cómo se relacionan entre sí mientras realizan las tareas del día: ponerse la ropa, abrochar un botón o preparar un café. Todas las tareas. Observarlas con detenimiento y mirar la relación. Allí hay ayuda recíproca, ajustes continuos, acoplamientos precisos, sentido de equipo… Esa es la cooperación del amor.

Este es por supuesto el plano biológico, pues en cada nivel el amor adopta la forma que le corresponde a ese plano. En el nivel personal, por ejemplo, el amor se manifiesta básicamente como respeto, solidaridad y cuidado, y según la circunstancia podrá ser amor pasional, fraternal, paternal o religioso, entre otros.

Sea cual fuere la forma, la trama esencial de la experiencia del amor es la que surge del reconocerse como dos partes distintas de la misma unidad mayor. Lo mismo que ocurre, automáticamente, entre las dos manos.

Expresado con otras palabras: el Amor es la memoria que la Unidad tiene de sí misma en la diversidad.

¿Cómo está presente esa memoria de la Unidad en la dimensión humana?

Evidentemente entre las personas no resulta tan fácil. La conciencia individual de cada uno parece borrar el reconocimiento de que somos partes de la misma unidad y solemos percibirnos sólo como individuos separados, extraños, y en ocasiones, además enemigos. En ese marco la llama del amor queda temporariamente oscurecida y ésa es precisamente la tarea humana: vivir una serie de experiencias que, por caminos muy diversos, van ayudando a recuperar de un modo conciente el mismo reconocimiento que, en forma automática, ya tienen las manos en tanto partes del mismo cuerpo. Es decir, alcanzar a reconocer, con el corazón y la mente, que los seres humanos también somos células integrantes y, además, concientes, del gran organismo universal…”

(página 85)

“… ¿”Qué vínculo hay entre el amor, la inteligencia y la sabiduría?

La inteligencia es la capacidad de resolver problemas. El tipo de problemas que pueda resolver definirá cuál es la inteligencia que tengo: si es filosófica, matemática, química, corporal o musical, etc.

Si utilizo mi inteligencia en química para producir armas que destruyen a mucha gente, tendré una inteligencia química pero no una inteligencia que comprenda la cualidad unitaria que subyace en todo lo vivo y el rol complementario que cumplen todos sus componentes. La sabiduría es, precisamente, el conocimiento vivencial profundo de dicha unidad.

Dicho de otro modo, la sabiduría es el amor hecho autoconciencia. Es la energía de amor convertida en concepto, conocimiento, enseñanza….”

(páginas 86 a 87)

“… ¿Qué relación hay entre el “amor propio” y el amor?

Lo que llamamos “amor propio” u orgullo es una forma distorsionada de intentar compensar la falta de amor hacia uno mismo. Si me descalifico y me reprocho en exceso, como ocurre, por ejemplo, en ese diálogo imaginario entre los impulsos y la mente, ambos componentes terminan viviendo en un estado de maltrato crónico, como en “carne viva”. Por lo tanto no tienen resto para absorber las frustraciones cotidianas y demandan un trato externo que compense el maltrato interior. Si en esas condiciones alguien me dice por ejemplo que algo de mí no le gusta, entonces <desborda la copa>, me siento muy herido, me ofendo, me tenso y me cierro. A esa actitud la llamamos orgullo. Desde afuera lo que se ve es que ante <cualquier cosa> me ofendo y me cierro, y eso, por supuesto, molesta a los demás. Si uno ingresa en el estado interior que produce a la respuesta orgullosa se ve otro escenario completamente distinto: en esencia, sensación de minusvalía.

¿Amar es dar?

Esa es una definición tradicional del amor que es parcial y produce confusión porque asocia el amar a una acción y uno puede comprender mejor la calidad de esta energía cuando comprende que no es una acción particular sino una forma de llevar a cabo cualquier acción. Por lo tanto hay un dar amoroso y también un recibir y un pedir amoroso. Cuando formulo mi necesidad y mi pedido de un modo que tiene en cuenta al otro y reconoce respetuosamente su derecho a decir que no, ése es un pedir amoroso.

Esta ampliación conceptual nos ayuda a comprender que tanto la actitud emisora como la receptiva pueden ser realizadas amorosamente. Es decir que el amor no es patrimonio de ninguna de ellas en particular….”

¿Qué más podría agregarse ante semejante nivel de “consciencia”?. No caben dudas -desde mi punto de vista- de que Norberto puede muy bien aleccionarnos respecto de lo que significa la “Sabiduría de las emociones”. Una exposición clara y accesible a cualquier lector/a.

Hoy los invito a que se acerquen a la lectura de este libro o de cualquier obra de este autor. Pueden estar seguros de que se verán ampliamente favorecidos con su experiencia y con todos los conocimientos que nos transmite.

Una llamada de atención para quienes deseen “expandir su nivel de consciencia”; para quienes manifiesten interés genuino en “desarrollar todo su potencial como seres esencialmente perfectos”; para quienes se encuentren en la “búsqueda de la felicidad” o para quienes simple y sencillamente “sientan curiosidad por descubrir nuevas facetas de su personalidad”.

Espero que hayan disfrutado de este compartir, tanto como yo.


Bendiciones.

miércoles, 7 de mayo de 2014

En Armonía con el Infinito ...


Hace algunos años, Rubens, un querido amigo y ex compañero de estudio, me regaló un libro de inestimable valor. Su titulo es “En armonía con el infinito” y su autoría corresponde a Rodolfo Waldo Trine. Para que el lector y/o la lectora de este compartir puedan tomar conciencia de la talla de este impresionante autor, transcribo -a continuación- el texto que figura en la contratapa del libro. Desde mi punto de vista, lo que allí viene expresado, es suficiente carta de presentación para quien merece -en mi opinión- ser considerado un “MAESTRO DE VIDA”: “El autor de este libro, uno de los primeros que iniciaron en Estados Unidos la llamada <literatura estimulante”>, aunque en un plano de elevación muy distinto a lo que se entiende generalmente por tal concepto, nos da a través de los diversos capítulos de esta obra un inspirado vislumbre de lo que debe abarcar la vida moral del individuo. Nos habla con la profundidad de un filósofo y la intuición de un místico de la Causa Suprema del Universo; el Secreto, la Fuerza y los Efectos del Amor; de la Sabiduría e Iluminación Interior; de la Abundancia de todas las cosas; de la Ley de Prosperidad; etc. Todo aquél que desee superarse en la vida no debe dejar de leer esta obra.”

Mientras me encontraba cuidando a mi padre días atrás (quien se hallaba internado en un hospital debido a un accidente cerebro-vascular -del cual se está recuperando más que satisfactoriamente-), sentí la inspiración de compartir el texto que podrán leer -acto seguido- y que se encuentra en las páginas 28 a 33:

“… PLENITUD DE VIDA, SALUD Y VIGOR DEL CUERPO

Dios es el Espíritu de infinita vida. Si de ella nos hacemos partícipes y nos abrimos por completo a su divino flujo, se reflejará en la vida orgánica más de lo que a primera vista  parece. Es evidente que la vida de Dios está exenta de todo mal por su propia  naturaleza; por lo tanto, no puede padecer mal alguno el cuerpo donde esta vida entre libremente y del cual libremente fluya.

Hemos de reconocer, por lo que a la vida física se refiere, el principio de que toda vida surge de dentro a afuera; principio expresado por la inmutable ley que dice: <Tal causa, tal efecto; así lo interior, así lo exterior>. En otros términos: las fuerzas del pensamiento, los estados de la mente, las emociones: todo influye en el cuerpo humano.

Alguien dirá: <Oigo muchas cosas referentes a los efectos de la mente en el organismo, pero no puedo creer en ellas>.

¿Cómo no? Cuando os dan repentinamente una mala noticia, palidecéis, tembláis y tal vez os sobreviene un síncope. Sin embargo, por el conducto de la mente os ha llegado la noticia.

Un amigo, en las expansiones de la mesa, os molesta con alguna inconveniencia que lastima vuestro amor propio. Desde aquel momento perdéis el apetito, aunque hasta entonces hayáis estado alegres y decidores. Las mortificantes palabras del imprudente amigo os han afectado por conducto de la mente.

En cambio, ved a ese joven que arrastra los pies y tropieza con los más leves obstáculos del camino. ¿Cómo así? Sencillamente porque su mente es flaca, porque es idiota. En otros términos: la debilidad de la mente es causa del cuerpo. Quien tiene la cabeza firme, tiene también firme los pies; y quien no tiene seguras las ideas tampoco podrá asegurar los pasos.

De nuevo os veis en inopinado aprieto. Estáis temblando y vaciláis de miedo.

¿Por qué no tenéis fuerza para moveros? ¿Por qué tembláis? ¡Y todavía  creéis que la mente no influye en el organismo!

Os domina un arrebato de cólera. Pocas horas después os quejáis de fuerte dolor de cabeza. ¡Y todavía os parecerá imposible que las ideas y las emociones influyan en el organismo!

Hablaba yo del tedio con un amigo, quien me dijo: <Mi padre es muy propenso al tedio>. Yo le respondí: <Vuestro padre no está sano ni es fuerte, vigoroso, o robusto y activo>. Y entonces pasé a describirle más por completo el temperamento de su padre y las conturbaciones que le asaltaban. Míróme él con aire de sorpresa y dijo: -¿Conoce usted a mi padre? -No, le respondí. -Pues entonces, ¿cómo puede usted describir tan minuciosamente el mal que le aflige? -Usted acaba de revelarme que su padre es muy propenso al tedio y con ello indicaba la causa; yo me contraje a relacionar con esta causa sus peculiares efectos al describir el temperamento del enfermo.
                                                                                                                       
El miedo y el tedio obstruyen de tal modo las vías del cuerpo, que las fuerzas vitales fluyen por ellas tardía y perezosamente. La esperanza y el sosiego desembarazan las vías del cuerpo de tal suerte, que las fuerzas vitales recorren un camino que rara vez el mal puede sentar la planta.

No ha mucho tiempo revelaba una señora a un amigo mío, cierto grave mal que padecía. Mi amigo, coligiendo de ello que entre esta señora y su hermana no debían ser las relaciones muy cordiales, después de escuchar atentamente la explicación del mal, miró fijamente a la señora y con enérgico aunque amistoso acento le dijo: “Perdonad a vuestra hermana”. La señora, sorprendida, respondió: “No puedo perdonarla”. “Pues entonces -replicó él- guardaos la rigidez de vuestras articulaciones y la croniquez de vuestro reuma”.

Pocas semanas después volvióla a ver mi amigo. Con ligero paso acercóse ella a él y le dijo: <Seguí vuestro consejo. He visto a mi hermana, y la he perdonado. Volvemos a estar en buena amistad. No sé cómo es que desde el día en que nos reconciliamos fue haciéndose menos tenaz mi dolencia, y hoy ya no queda ni rastro de aquellos alifafes. Mi hermana y yo hemos llegado a ser tan excelentes amigas, que difícilmente podríamos estar mucho tiempo separadas>. Otra vez sigue el efecto a la causa.

Hemos comprobado varios casos, como, por ejemplo, el de un niño de pecho que murió al poco tiempo de haber tenido su madre un gravísimo disgusto mientras lo amamantaba. Las ponzoñosas secreciones del organismo, alterado por la emoción, habían envenenado la leche de sus pechos. En otras ocasiones parecidas, no llegó a sobrevenir a muerte, pero la criatura tuvo convulsiones y graves desarreglos intestinales.

Un conocido fisiólogo ha comprobado muchas veces el siguiente experimento: En un gabinete de elevada temperatura colocó a varios individuos acometidos por emociones diversas, unos por el miedo, otros por la ira, algunos por la tristeza. El experimentador recogió una gota de sudor que bañaba la epidermis de cada uno de estos hombres y por medio de un escrupuloso análisis químico pudo conocer y determinar la peculiar emoción de que cada cual estaba dominado. El mismo resultado práctico dio el análisis de la saliva de cada uno de aquellos individuos.

Un notable autor norteamericano, discípulo de una de las mejores escuelas médicas de los Estados Unidos, que ha hecho profundos estudios de las fuerzas constructivas del organismo humano y de las que lo destruyen y descomponen, dice:
<La mente es el natural protector del cuerpo… Todo pensamiento propende a multiplicarse, y las horribles imaginaciones de males y vicios de toda clase producen en el alma lepras y escrófulas que se reproducen en el cuerpo. La cólera transforma las propiedades químicas de la saliva en ponzoña para la economía del organismo.

<Bien sabido es que un repentino y violento disgusto no sólo ha debilitado el corazón en pocas horas, sino que ha producido la locura y la muerte. Los biólogos han descubierto gran diferencia química entre la transpiración ordinaria y el sudor frío de un criminal acosado por la profunda idea del delito; y algunas veces puede determinarse el estado de ánimo y de la mente por el análisis químico de la transpiración de un criminal, cuyo sudor toma un característico tinte rosáceo bajo la acción del ácido selénico.

Sabido es también que el miedo ha ocasionado millares de víctimas, mientras que por otra parte el valor robustece y vigoriza el organismo. La cólera de la madre puede envenenar a un niño de pecho.

Rarey, el famoso domador de potros, afirma que una interjección colérica puede producir en un caballo hasta cien pulsaciones por minuto. Y si esto ocurre en un pulso tan fuerte de un caballo, ¿qué sucederá en el de un niño de pecho?

El excesivo trabajo mental produce a veces náuseas y vómitos. La cólera violenta o el espanto repentino pueden ocasionar ictericia; un paroxismo de ira tuvo muchas veces por efecto la apoplejía y la muerte y en más de un caso, una sola noche de tortura mental bastó para acabar con una vida.

La pesadumbre, los celos, la ansiedad y el sobresalto continuados propenden a engendrar la locura. Los malos pensamientos y los malos humores son la natural atmósfera de la enfermedad, y el crimen nace y medra entre los miasmas de la mente>.

De todo esto podemos inferir la verdad capital, hoy científicamente demostrada, de que los estados mentales, las pasiones de ánimo y las emociones tienen peculiar influencia en el organismo y ocasionan cada cual a su vez una forma morbosa particular y propia  que con el tiempo llega a ser crónica.

Digamos ahora algo sobre el modo de realizarse esta nociva influencia. Si una persona queda momentáneamente dominada por una pasión de cólera, perturba su economía física, lo  que con verdad pudiéramos llamar una tempestad orgánica, que altera, mejor dicho, corroe, los normales, saludables y vivificantes humores del cuerpo, los cuales, en vez de cooperar al natural funcionamiento del organismo, lo envenenan y destruyen. Y si esta perturbación se repite muchas veces, acumulando sus perniciosas influencias, acaba por establecer un especial régimen morboso que a su vez llega a hacerse crónico. Por el contrario, los efectos opuestos, tales como docilidad, amor, benevolencia y mansedumbre propenden a estimular saludables, depurativas y vivificantes secreciones. Todas las vías orgánicas quedan desembarazadas y libres y las fuerzas vitales fluyen sin obstáculo por ellas, frustrando con su enérgica actividad los ponzoñosos y nocivos efectos de las contrarias.

Un medico va a visitar a un enfermo. No le receta medicina, y sin embargo, sólo por la visita mejora el paciente. Es que el médico llevaba consigo el espíritu de salud, la alegría del ánimo, la esperanza, e inundó con ellas la alcoba, ejerciendo sutil, pero poderosa influencia en la mente del enfermo. Y esta condición moral, comunicada por el médico, obró a su vez en el cuerpo del paciente sanándolo por mental sugestión.

Así conozco
que cuanto es apacible y placentero
mantiene de consuno cuerpo y alma;
y la más dulce emoción que el hombre siente
es la esperanza;
bálsamo y licor de vida a un tiempo
que el espíritu calma.

Algunas veces hemos oído a personas de salud quebrantada decirles a otros: <Siempre que usted viene me siento mejor>. Hay una razón científica que corrobora el adagio: <La lengua del sabio es salud>. El poder de la sugestión, en cuanto a la mente humana se refiere, es el más admirable y curioso campo de estudio, pues por su medio se pueden actualizar poderosas y sorprendentes fuerzas.

Uno de los más eminentes anatómicos contemporáneos nos decía que, según experimentos efectuados en su laboratorio, el organismo humano se renueva por completo en cosa de dos años y parcialmente en muy pocas semanas. ¿Quiere usted decir con eso -le pregunté yo- que el organismo puede pasar de una condición morbosa a otra salutífera por virtud de las fuerzas internas? –Ciertamente -respondió él- y aún más, éste es el método natural de curación. El artificial es el que se vale de drogas, medicamentos y otros agentes exteriores. Lo único que hacen las medicinas y drogas es remover obstáculos a fin de que las fuerzas vitales actúen más libremente. El verdadero proceso de la salud debe llevarse a cabo por la operación de las fuerzas interiores. Un cirujano de universal renombre declaró no ha mucho a sus colegas: <Las generaciones pasadas menospreciaron o no conocieron la influencia del principio vital en la nutrición del organismo, y la casi exclusiva fuente de sus estudios y el único arsenal terapéutico que tuvieron fue la supuesta acción de la materia en la mente. Esto contrarió las tendencias evolucionistas de los mismos médicos, resultando que todavía son rudimentarios en la profesión de la medicina los factores psíquicos. Pero al brillar la luz del siglo XIX, la humanidad emprendió su marcha en busca de las ocultas fuerzas de la naturaleza. Los médicos se ven hoy obligados a estudiar psicología y a seguir los pasos de sus precursores en el vasto campo de la terapeútica mental. Ya no es tiempo de aplazamientos ni vacilaciones ni escepticismos. Quien vacile está perdido, porque el mundo entero se ve impelido por el progreso. …”

Creo, personalmente, que poco y nada queda por agregar a semejante “SABIDURIA DE VIDA”. Espero que la lectura de este texto, sirva de “inspiración” a toda persona que desee fervientemente “VIVIR UNA VIDA PLENA”.
 

Bendiciones.

viernes, 28 de marzo de 2014

Futura Mamá, futuro Papá: presten mucha ¡Atención! ...


En esta ocasión, comparto con todos ustedes, algunos pasajes de un libro que -estimo- puede llegar a resultarles “absolutamente impactante”. Su título es “La vida secreta del niño antes de nacer” y cuya autoría corresponde al Dr. Thomas Verny y a John Kelly (Thomas Verny es psiquiatra, escritor y profesor en diversas universidades estadounidenses; tiene publicadas varias obras sobre psicología prenatal y está considerado la máxima autoridad sobre los efectos del entorno del niño antes y después del nacimiento; ha también impartido talleres y seminarios sobre el tema en los cinco continentes).

Principalmente recomendado para los “futuros padres”, entiendo que es una lectura que debería ser “obligatoria” para cualquier “ser humano adulto” que manifieste el saludable interés de llegar a descubrir su “verdadero origen”. Como bien puede leerse en la contratapa: “... En esta obra, Thomas Verny planteó por primera vez la idea, demostrada con datos empíricos, de que el vínculo entre la madre y el bebé que va a nacer no sólo conecta sus universos físicos sino también los emocionales y mentales. Adoptando determinadas prácticas y actitudes -crear un entorno gratificante, escuchar ciertas melodías- contribuimos al bienestar, alegría, inteligencia, capacidad de atención del futuro niño y sobre todo a su equilibrio emocional. La vida secreta del niño antes de nacer marcó un antes y un después en la percepción de la gestación. Rigurosa, amena, cálida, una obra para aprender y disfrutar al máximo el fascinante misterio de la gestación. <Este libro trata de muchas cosas: del origen de la consciencia, del crecimiento y desarrollo del nonato y del recién nacido... pero, por encima de todo, trata de cómo nos convertimos en quienes somos. Y está basado en el descubrimiento de que el futuro bebé es un ser que siente, recuerda y es consciente; lo que le sucede -lo que nos sucede a todos en los nueve meses transcurridos entre la concepción y el nacimiento- moldea su personalidad, sus motivaciones y sus ambiciones.>”

Es hora, entonces, de enterarnos que:

(páginas 9 a 11)

“... La idea de este libro surgió en el invierno de 1975, durante un fin de semana que pasé en la casa de campo de unos amigos. Helen, mi anfitriona, estaba embarazada de siete meses y resplandecía. Por las tardes, con frecuencia la encontraba sentada a solas delante de la chimenea, cantándole suavemente una bellísima nana a su hijo no nacido.

Esta conmovedora escena dejó una profunda impresión en mí, de modo que, después del nacimiento de su hijo, al contarme Helen que esa nana ejercía un efecto mágico en él, mi curiosidad se despertó. Al parecer, por mucho que llorara el bebé, éste se serenaba cuando Helen entonaba esa canción. Me pregunté si su experiencia sería única o si los actos de una mujer, tal vez incluso sus pensamientos y sentimientos, influían en el hijo no nacido. [...]

Asimismo, me dediqué a estudiar bibliografía científica pertinente, en busca de la información que me ayudara a comprender la mente del niño intrauterino y del recién nacido, pues a esas alturas estaba convencido de que, sin lugar a dudas, poseía una mente. [...]

Ahora sabemos que el niño intrauterino es un ser humano consciente que reacciona y que a partir del sexto mes (tal vez incluso antes) lleva una activa vida emocional. Además de este hallazgo sorprendente, hemos realizado los siguientes descubrimientos:

  • El feto puede ver, oír, experimentar, degustar y, de manera primitiva, incluso aprender in utero (es decir, en el útero, antes de nacer). Lo más importante es que puede sentir... no con la complejidad de un adulto, si bien, de todos modos, siente.
  • Consecuencia de este descubrimiento es el hecho de que lo que un niño siente y percibe comienza a moldear sus actitudes y las expectativas que tiene con respecto a sí mismo. Si finalmente se ve a sí mismo y, por ende, actúa como una persona feliz o triste, agresiva o dócil, segura o cargada de ansiedad, depende parcialmente de los mensajes que recibe acerca de sí mismo mientras está en el útero.
  • La principal fuente de dichos mensajes formadores es la madre del niño. Esto no significa que toda preocupación, duda o ansiedad fugaces que una mujer experimenta repercutan sobre su hijo. Lo importante son los patrones de sentimiento profundos y constantes. La ansiedad crónica o una intensa ambivalencia con respecto a la maternidad pueden dejar una profunda marca en la personalidad de un niño no nacido. Por otra parte, emociones intensificadoras de la vida, como la alegría, el regocijo y la expectación, pueden contribuir significativamente al desarrollo emocional de un niño sano.
  • Las nuevas investigaciones también comienzan a dedicarse mucho más a los sentimientos del padre. Hasta hace poco, no se tenían en cuenta sus emociones. Nuestros últimos estudios indican que esta posición es peligrosamente errónea. Demuestran que lo que un hombre siente hacia su esposa y el niño no nacido es uno de los factores más importantes para determinar el éxito de un embarazo.[...]

Algunos estudios se ocupan, necesariamente, del impacto de las emociones maternas negativas... gran parte de nuestros nuevos conocimientos se han obtenido estudiando el impacto de dichas emociones. Como ocurre tan a menudo en el campo de la medicina, aprendemos cómo y por qué las cosas salen bien comprendiendo antes cómo y por qué fallan. ...”

(páginas 29 a 35)

“... LOS NUEVOS CONOCIMIENTOS

Como otorrinolaringólogo e investigador de fama internacional y autor de varios libros y ponencias muy bien considerados, el Dr. Alfred Tomatis conocía tan bien como cualquier otra persona el valor de los datos científicos. También sabía que, a veces, una anécdota puede esclarecer una cuestión más eficaz y sencillamente que una docena de estudios. Por ese motivo, cuando quería ilustrar el poder formador de las experiencias prenatales, solía narrar la historia de Odile, una niña autista (que se aparta de la realidad) a la que trató hace años.

Al igual que la mayoría de los pequeños que padecen su enfermedad, Odile era prácticamente muda. La primera vez que el Dr. Tomatis la examinó en su consulta, la niña no hablaba ni parecía oír cuando le dirigían la palabra. Al principio, Odile se aferró tercamente a su silencio. De manera gradual, el tratamiento del Dr. Tomatis la volvió menos callada. Al cabo de un mes, la niña prestaba atención y hablaba. Como es lógico, sus padres se sintieron satisfechos ante estos progresos, si bien, simultáneamente, se mostraron algo perplejos: se dieron cuenta de que la comprensión de su hija mejoraba notablemente cuando hablaban en inglés en lugar de hacerlo en francés. Lo que más los desconcertaba era ignorar dónde había adquirido Odile esos conocimientos. Ninguno de los dos hablaba mucho inglés en casa y, hasta que fue sometida a la asistencia del Dr. Tomatis, Odile -de cuatro años- había sido casi totalmente insensible a la palabra hablada, al margen del idioma en que se pronunciase. Suponiendo incluso lo improbable -que se las había ingeniado para aprenderlo oyendo fragmentos de las conversaciones entre sus padres-, ¿por qué ninguno de sus hermanos y hermanas mayores (y normales) había hecho lo mismo?

Al principio, este hecho desconcertó al Dr. Tomatis, hasta que, un día, la madre de Odile mencionó casualmente que durante la mayor parte del embarazo había trabajado en una empresa de exportación-importación de París en la que sólo se hablaba inglés.

La comprensión de que hasta los rudimentos de un idioma pueden establecerse en el útero nos ha permitido trazar un círculo completo. Hace setenta años, esta idea habría sido descartada por imposible, mientras que hace cuatrocientos habría sido aceptada como una realidad. Nuestros antepasados eran claramente conscientes de que las experiencias de la madre se grababan en su hijo no nacido. [...]

En muchos textos antiguos, desde los diarios de Hipócrates hasta la Biblia, se pueden encontrar datos sobre estas influencias prenatales. En un expresivo pasaje de san Lucas (Lucas, 1:44), Elisabet afirma: <Porque así que sonó la voz de tu salutación en mis oídos, exultó, de gozo el niño en mi seno.>

Sin embargo, el primer hombre que asimiló la idea en todas sus dimensiones no fue un santo ni un médico, sino el gran artista, inventor y genio italiano Leonardo da Vinci. Los Cuadernos de Leonardo dicen más sobre las influencias prenatales que muchos de los textos médicos más modernos. En un pasaje especialmente penetrante, escribió: <La misma alma gobierna los dos cuerpos... las cosas deseadas por la madre a menudo quedan grabadas en el niño que la madre lleva en su seno en el momento del deseo... una voluntad, un supremo deseo, un temor o un dolor mental que la madre siente tiene más poder sobre el niño que sobre ella, dado que frecuentemente la criatura pierde su vida por este motivo.>

Los demás necesitamos cuatro siglos y la ayuda de otro genio para alcanzar a Leonardo. En el siglo XVIII, el hombre inició sus prolongados y atormentados amores con la máquina y las consecuencias se sintieron en todas partes, incluida la medicina. Los doctores estudiaban el cuerpo humano casi del mismo modo que los niños de nuestros días analizan los juegos de construcción. La enfermedad consistía, simplemente, en averiguar qué ocurría y dónde y por qué lo que tenía que funcionar no iba bien. Lo importante era lo que podía ser instantáneamente visto, tocado y comprobado.

Todo esto era loable... hasta cierto punto. Liberó a la medicina de las supersticiones que la habían obstaculizado durante los dos milenios anteriores y la situó en una posición más rigurosa y científica. Sin embargo, en el proceso, los médicos se tornaron casi irracionalmente desconfiados de las cosas que no podían sopesarse, medirse u observarse al microscopio. Sentimientos y emociones eran demasiado indefinidos, esquivos e impertinentes para este novedoso y racional mundo de la medicina de precisión.[...]

En los años cuarenta y cincuenta, investigadores entre los que se incluyen Igor Caruso y Sepp Schindler, de la Universidad de Salzburgo, Austria; Lester Sontag y Peter Fodor, de Estados Unidos; Friedrich Kruse, de Alemania; Dennis Stott, de la Universidad de Glasgow; D.W.Winnicott, de la Universidad de Londres y Gustav Hans Graber, de Suiza, estaban convencidos de que las emociones maternales influían precisamente de ese modo en el feto. Pero no podían demostrarlo experimentalmente. [...]

De todos modos, a mediados de los sesenta, la tecnología médica finalmente los alcanzó. Puesto que muchos de esos pioneros llegaron a una venerable y activa ancianidad, tuvieron la satisfacción de ver gran parte de sus hipótesis confirmadas por una nueva generación de investigadores. [...]

Por ejemplo, los estudios demuestran que, en la quinta semana, el feto ya desarrolla un repertorio sorprendentemente complejo de actos reflejos. En la octava semana no sólo mueve fácilmente la cabeza, los brazos y el tronco, sino que, además, con estos movimientos ya ha labrado un primitivo lenguaje corporal: expresa sus gustos y aversiones con sacudidas y patadas bien colocadas. Lo que le desagrada especialmente es que lo manipulen. Basta presionar, hurgar o pellizcar el vientre de la embarazada para que el feto de dos meses y medio se aleje de prisa (hecho observado mediante diversas técnicas).[...]

Investigaciones recientes también demuestran que, a partir de la semana veinticuatro, el niño intrauterino en todo momento oye. Además, tiene muchas cosas que oír. El abdomen y el útero de la embarazada son lugares muy ruidosos. Los retumbos estomacales de su madre son los sonidos más potentes que oye. La voz de ella, la de su padre y otros sonidos ocasionales son más amortiguados, pero igualmente le resultan audibles. Sin embargo, el sonido que domina su mundo es el rítmico tac del latido cardíaco de la madre. Mientras mantiene su ritmo regular, el niño intrauterino sabe que todo está bien; se siente seguro y esa sensación de seguridad persiste en él.

El recuerdo inconsciente del latido cardíaco de la madre en el útero parece ser la causa por la cual el bebé se calma si alguien lo sostiene contra su pecho o se adormece con el tic-tac constante de un reloj y el motivo por el cual los adultos que trabajan en una oficina ajetreada rara vez se distraen con el zumbido uniforme de un aire acondicionado. El Dr. Albert Liley también creía que éste es el motivo de que, cuando se pide a un grupo de personas que pongan un metrónomo según un ritmo que las satisfaga, la mayoría opte por uno que va de los cincuenta a los noventa golpes por minuto... aproximadamente equivalente a los latidos del corazón humano. ...”

Como habrán podido observar, esta obra no tiene desperdicio. Es absolutamente “maravillosa”. Plena de sentido, resulta de fácil lectura. Nos invita a conectarnos con “nuestra esencia”, con “nuestra verdadera identidad”. Nos capacita para “comprendernos”, para “sentirnos más profundamente”, para aprender a “honrar la VIDA”; en definitiva: “para AMARNOS incondicionalmente”.


Bendiciones.


martes, 25 de marzo de 2014

El miedo y sus distintas máscaras ...


Hace unos días, he recibido como regalo de cumpleaños -a decir verdad con un poco de retraso- un libro titulado “Confianza Total” – Para vivir mejor, cuya autoría corresponde a Verónica de Andrés y Florencia Andrés (conferencistas internacionales, expertas en coaching, motivación, aprendizaje efectivo e inteligencia emocional; autoras del bestseller mundial “Confianza total”; Verónica cuenta con una maestría en Educación con distinción de la Oxford B. University y Florencia con una maestría en Coaching Organizacional de la Universidad del Salvador). Debo reconocer que jamás había leído obra alguna que fuera de su autoría  pero que -una vez- había regalado este libro a una persona que se hallaba en una situación de vida muy delicada, en mi intención de acercarle una herramienta que pudiera serle de ayuda para superar ese momento tan complicado. Por aquél entonces me dije que, algún día, lo compraría para leerlo. Lo había elegido inspirada por el título y había sentido inmediatamente, que era una excelente referencia para cualquier ser humano que se encontrara dispuesto a plantearse desafíos que lo llevaran a poder “vivir una vida mejor”. Hoy compruebo que mi elección fue sumamente acertada.

Algunos de los interrogantes que se plantean en la contratapa, seguramente nos resultarán familiares a muchos de nosotros: “¿Se puede aprender a vivir mejor? ¿De qué manera podemos renovar nuestros vínculos, desarrollar nuestro desempeño laboral y profesional, expandir nuestro horizonte de expectativas, cambiar nuestra mirada, disfrutar más, agradecer de verdad y aprender a ser felices? ¿Es posible aumentar nuestra autoestima y reforzar la confianza en nosotros mismos para dejar a un lado esos miedos que nos paralizan y nos perturban tanto? ¿En qué medida somos responsables de nuestra felicidad o de nuestra desdicha?  Por suerte, alguien tiene respuestas para darnos: En Confianza total -que aporta información sobre coaching, inteligencia emocional, liderazgo, motivación y neurociencia- el lector encontrará respuestas a éstos y a muchos otros interrogantes....”

Para que ustedes mismos puedan comprobarlo, a continuación, encontrarán parte del texto que puede leerse en las páginas 48 a 53:

“... ¿QUÉ NOS PASA CUANDO TENEMOS MIEDO?

El miedo es una de las emociones básicas que desencadena un mecanismo de supervivencia para que podamos responder a situaciones adversas rápidamente. Cuando sentimos miedo, se producen cambios fisiológicos de inmediato. Se cierran todos los circuitos neuronales que no sean esenciales a la supervivencia, la parte pensante del cerebro reduce su actividad y comienzan a funcionar las respuestas autónomas que no dependen de nuestra voluntad: se dilatan nuestras pupilas para que podamos ver más; la sangre fluye con mucha rapidez hacia los músculos grandes para que podamos huir o luchar; el corazón se acelera y bombea sangre a toda velocidad para llevar las hormonas a las células, especialmente la adrenalina y la noradrenalina y cortisol, que son las llamadas hormonas del estrés.

Este mecanismo de supervivencia es importante ya que nos ayuda a responder si estamos frente a un peligro real. El problema es que muchas veces nuestros miedos son imaginarios, y están asociados a recuerdos emocionales traumáticos. Sin embargo, aunque sean ilusorios, igual se produce la descarga hormonal que, a la larga, puede dañar nuestra salud: por ejemplo, el exceso de cortisol en el sistema reduce nuestra inmunología y hasta puede afectar nuestra memoria; el exceso de adrenalina puede dejarnos toda una noche en vela, ya que las hormonas del estrés tardan horas en reabsorberse. Estas descargas pueden producirse simplemente por una preocupación relacionada con el futuro.

El doctor Robert Sapolsky, neurólogo de la Universidad de Stanford, experto en el tema del estrés, explica que a los seres humanos basta con imaginar que vamos a vivir una mala experiencia para realmente pasarla mal, pues la descarga de hormonas del estrés en el cuerpo es la misma, tanto si vemos un león real o si sólo lo imaginamos. Al ser entrevistado por Eduardo Punset, el destacado escritor y periodista científico, creador del programa Redes, Sapolsky expresó sobre este tema: <Para un mamífero cualquiera, el estrés significa que algo está muy centrado en devorarte en los siguientes dos minutos, o que uno está muy decidido a comerse a otro en los próximos dos minutos, y en este lapso el cuerpo hace exactamente lo que debe hacer: utilizar toda la energía almacenada para activar los músculos apropiados, aumentar la tensión arterial para que la energía fluya más de prisa, y desactivar todo tipo de proyectos a largo plazo. Si te persigue un león, escoges otro día para ovular, retrasas la pubertad, ni se te ocurre crecer, ya digerirás más tarde, pospones la fabricación de anticuerpos para la noche, si todavía estás vivo... Se trata de eliminar todo lo que no es esencial. Y, claro, el problema es que nosotros, como primates muy sofisticados que somos, podemos iniciar exactamente el mismo proceso de respuesta al estrés a raíz de un estado psicológico, de un recuerdo, una experiencia, una emoción, pensando en algo que puede ocurrir dentro de treinta años o que tal vez no ocurra nunca, pero iniciamos la misma respuesta al estrés. El meollo de la cuestión es que desencadenar este proceso durante tres minutos para salvar la vida es perfecto, pero si lo haces de forma sistemática, por razones psicológicas, aumenta las posibilidades de enfermar>.

ESTRATEGIAS PARA SUPERAR EL MIEDO

¿Cómo podemos acercarnos a lo que queremos en lugar de utilizar nuestro valioso tiempo en quedar capturados en aquello que tememos? Cuando a Miguel Angel le preguntaban cómo hacía para esculpir sus obras de una manera tan magnífica, él decía que primero visualizaba en la roca la imagen de lo que quería lograr, y luego sacaba lo que sobraba.

Muchas veces el miedo aparece cuando tenemos que atravesar una crisis o se nos presenta un desafío. Sin ser conscientes de ello, nuestra mente comienza a proyectar las imágenes temidas en lugar de las deseadas. En ese instante se inicia un autoboicot involuntario, a nivel inconsciente, con proyecciones negativas que socavan nuestra confianza y hacen que la prueba a superar sea mucho más dura.

Es verdad que ante lo nuevo podemos asustarnos y volvernos temerosos, pero también es cierto que existen estrategias para hacerle frente a este tipo de emoción.

1.     El poder de la visualización; imaginar lo que quieres en lugar de lo que temes

Para contrarrestar el miedo, podemos usar una estrategia poderosa, llamada visualización. ¿Qué es la visualización? Es una técnica que consiste en entrenar nuestra mente para ver en detalle imágenes con las escenas exactas de aquello que queremos lograr, practicando con la mente los pasos, los movimientos, las acciones necesarias para alcanzar un objetivo. Los atletas olímpicos fueron los primeros en utilizar esta técnica que, como tantos otros descubrimientos, sucedió por casualidad.

Jean Claude Killy, varias veces campeón olímpico, fue un esquiador muy famoso en la década del sesenta. En una oportunidad se lastimó una pierna justo antes de una carrera muy importante que le impidió practicar en la pista. Sin embargo, llegó el día de la carrera y, sin entrenamiento físico previo, Killy ganó. Cuando le preguntaron cómo lo había logrado, él respondió que, como no le quedaba otra opción, lo único que hizo fue visualizar con detalle cada centímetro de la bajada. De esa manera ensayó cada uno de los movimientos en su mente, una y otra vez... ¡y ganó la competencia!

Si bien la visualización suele asociarse al deporte, en realidad se usa en todos los ámbitos y puede traer resultados extraordinarios no sólo para deportistas, artistas o inventores. Visualizar la situación deseada en lugar de la temida es un excelente ejercicio para hacer antes de tener una conversación difícil con alguien; previo a una negociación; antes de una reunión, de un examen, de una competencia... Antes de cualquier situación que plantee algún tipo de desafío. [...]

Marylin King, otra atleta olímpica a quien conocí personalmente en Finlandia, cuenta la historia de Liu Chi Kung, un famoso pianista que pasó siete años en la cárcel durante la revolución cultural china, sin posibilidad alguna de tocar el piano. Al ser liberado, se presentó a la competencia Tchaikovsky y, para sorpresa de todos, fue uno de los ganadores. Cuando le preguntaron cómo había logrado ganar si no había tocado el piano en los últimos siete años, Liu respondió que durante todo el tiempo que estuvo, cada uno de los días, practicó en su mente todos los temas que alguna vez había tocado en su piano.

La energía de la imaginación

Para nuestra mente no existen diferencias sustanciales entre algo real y algo imaginado vívidamente, por eso la visualización correctamente realizada -con detalles, incluyendo emociones- es tan efectiva. Hoy sabemos que la visualización tiene además su fundamentación neurológica, en el llamado SARA (Sistema Activador Reticular Ascendente).

¿Qué es el SARA? En la base de nuestro cerebro, específicamente en el tronco cerebral, existe una formación neuronal de fibras que asciende hasta las capas superiores del cerebro llamada <sistema activador reticular ascendente>. El SARA tiene múltiples funciones; entre ellas, controla nuestra habilidad de permanecer despiertos o dormir, y la habilidad de prestar atención. Como no podemos prestar atención a todo lo que nos rodea, pues la multiplicidad de estímulos sería excesiva, el SARA actúa como un filtro que sólo permite que ingresen aquellos estímulos que, de alguna manera, nos resultan pertinentes. Por ejemplo, si estamos en una estación de tren donde hay millones de sonidos, no vamos a percibirlos todos, no escucharemos las miles de conversaciones a nuestro alrededor; pero si de pronto nombran la salida del tren que va a nuestro destino, en ese momento sí escucharemos esa señal con atención.

Esto permite entender que lo que estamos buscando, anticipando o imaginando es lo que el SARA permite que llegue a nuestra percepción a través de nuestros sentidos. Si mi mente está centrada en comprar un coche nuevo, es muy posible que, cuando salga a la calle, de pronto aparezcan en mi campo visual muchos coches de la marca que estoy buscando. Si nuestra mente está cargada de las imágenes del resultado deseado, es muy posible que lo alcancemos, pues aparecerán a nuestro alrededor muchas posibilidades que no serían percibidas de otra forma. Es que todo lo que uno ha estado fantaseando se vuelve más fácil de ser realizado....”

Evidentemente, Verónica y Florencia conocen al dedillo lo que significa tener “Confianza Total”. Mi más sincero agradecimiento a ellas, por haber volcado en las páginas de este libro toda su vasta experiencia en la materia, a los fines de transmitirnos todos sus conocimientos al respecto. Opino que “poner en práctica -en nuestra vida diaria- lo que podamos aprender en el intento de desarrollar y/o incrementar nuestra Confianza, a través de los ejercicios que se nos proponen en el libro”, significa brindar un merecido tributo a la labor de sus autoras.

Espero que este compartir haya sido de vuestro agrado, aún cuando haya abordado un tema que nos asusta; un tema que nos da mucho “miedo” ...


Bendiciones.