domingo, 12 de abril de 2015

Sabotaje: habilidad para negar nuestra verdadera naturaleza...



Tiempo atrás, he compartido con todos ustedes algunas consideraciones vertidas en el libro titulado “Perdón radical”, cuya autoría corresponde a Colin Tipping. Antes de continuar, me parece apropiado recordar (a quien ya lo conoce) o informar (a quién aún no sabe de él) que Colin Tipping (como se explica en la contratapa del libro): “es un reconocido autor, docente y conferenciante de fama internacional. Nacido en Inglaterra, emigró a Estados Unidos y allí fundó junto a su esposa el Instituto para la Terapia del Perdón Radical y Coaching. Tipping es una autoridad en la aplicación de la terapia del Perdón Radical y de la Manifestación Radical, métodos enfocados a sanar y potenciar a las personas, las empresas, los pueblos y las comunidades.”
Hoy, es mi deseo volver a compartir con todos ustedes, más reflexiones -de este autor- que podrán encontrar en otra de sus obras titulada “Manifestación radical” – El arte de crear la vida que quieres. Llegué al conocimiento de esta última, cuando “causalmente” me topé con ella al entrar en una librería con la intención de comprar un libro para regalar. Sin duda alguna -en mi opinión- se trata de una "verdadera joya bajo la forma de texto". Dicen que nada es casualidad: coincido plenamente.


Es tiempo entonces de pasar vista al capítulo 10, titulado “EL SABOTAJE” (Páginas 79 a 83) para tomar nota de que:

“Tenemos que recordarnos a menudo a nosotros mismos que el universo es un lugar de abundancia infinita y que ser capaz de manifestar no es nada extraordinario. Podemos estar seguros de ello sabiendo que la física cuántica demuestra que es un fenómeno perfectamente natural.

Lo único que bloquea nuestra capacidad de manifestar libremente es nuestro compromiso con un sistema de creencias que duda de que sea así.

Para demostrarnos a nosotros mismos que tenemos razón, nos las arreglamos subconscientemente para sabotear nuestra habilidad para manifestar. A continuación encontraras variantes de cómo lo hacemos a las que te interesa prestar atención.

1. Obsesionarse con B y perderse C

Como hemos tratado en el capítulo anterior, el propósito real de ponernos una meta (B) es la ocasión de avanzar desde A y estar en movimiento el tiempo suficiente para encontrarse con C. Sin embargo, podemos empeñarnos tanto en llegar a B que no percibamos C. Mientras B es energía bruta y quizás ya tiene forma tangible, C es normalmente más sutil, latente y a veces tan sólo un potencial. Si nos obsesionamos con B, no veremos las sutiles señales y los mensajes que C utiliza para llamar nuestra atención y entonces nos perderemos la oportunidad que entraña, o fallaremos en generar la intención y en darle forma.

Por lo tanto, mantente alerta a las sutiles señales y a los mensajes que parecen llegar desde un ángulo aproximado de 90º y verifícalos para ver si tienen sentido. Por supuesto, hazlo con discernimiento e incluso escepticismo para no acabar viendo señales hasta en las cosas más insignificantes. Un buen indicio es cuando algo ocurre tres veces y sientes que tu conexión con esos acontecimientos es demasiado evidente como para ser ignorada. Entonces te conviene prestarles mayor atención.

2. Ir en la dirección de B con tibieza

El lado opuesto de la moneda es ser tibio en el deseo de alcanzar (B). Si invertimos poca energía en este recorrido, entonces no habrá mucha energía disponible para crear (C). Tenemos que proporcionar materia al Espíritu con la que pueda trabajar. Dedica el 100 por 100 de intención en crear (B) y al mismo tiempo permanece abierto a lo que podría abrirse camino desde un lateral.

3. Acobardarse

El hecho de haber vivido toda tu vida creyendo en un paradigma que no sólo funcionó sino que además parecía obviamente cierto, hace que te sea muy difícil confiar en un paradigma totalmente distinto que por el momento tu propia experiencia no avala. Ni qué decir del hecho que desde la mente parece a todas luces descabellado y ridículo. Por eso no sorprende que en el momento de la verdad, volvamos a lo seguro y familiar y a la vieja manera de pensar. Seamos honestos, nuestra confianza en la idea de que exista un universo pletórico es muy frágil y, como vimos al final del anterior capítulo, no somos capaces de soltar nuestro apego a recibir las cosas de cierta manera.

Jerry Stocking es un mentor espiritual y el autor de un libro titulado How to Win by Quinting (<Cómo ganar soltando> - N. de la T. -) donde afirma que si tienes el trabajo equivocado y no eres feliz, entonces déjalo. Y su mensaje esencial es <déjalo antes de tener otro>. Su idea es que si buscas un nuevo trabajo sin antes dejar el antiguo, no estás dando a la Vida (al Espíritu) la oportunidad de concederte todo lo que tu imaginación no alcanza a concebir. En otras palabras, suelta todo apego a cómo se va a presentar y suelta la necesidad de controlar tu vida. Esto requiere un tremendo acto de fe, de confianza y mucho valor espiritual.

Frente a este tipo de desafío, damos a continuación ejemplos del tipo de cosas que hacemos para volver a la seguridad y la familiaridad del viejo paradigma y así saboteamos cualquier posibilidad de manifestar nada.

a) Reducir las expectativas

Haciendo esto reduzco mi apuesta. Si mantengo unas débiles expectativas sobre la probabilidad de que se manifieste lo que he pedido, entonces reduzco mi decepción y no me sentiré molesto si no ocurre. Esto se confunde a menudo con el desapego, sin embargo es bastante diferente. Es más acorde con resignarse o intentarlo tibiamente. Esto en lugar de atraer lo que pedimos lo repele. Resignarnos a la posibilidad de no lograrlo destruye completamente cualquier intención.

b) Perder la paciencia y recuperar el control

A causa de nuestra falta de confianza, tenemos tendencia a mantener la entrega un corto período de tiempo. Si no conseguimos lo que queremos dentro del margen de tiempo que hemos previsto al expresar nuestra intención, tenemos tendencia a asumir que el universo no estaba escuchando, que no oyó bien o se ha equivocado.

El peor escenario es retomar el control y asumir la responsabilidad de hacerlo ocurrir. Pero incluso si no hacemos esto, tan sólo el hecho de tener esa duda pone la zancadilla al proceso. La entrega es entrega. No hay vuelta atrás.

c) Crear escenarios basados en el miedo del tipo <¿Y si…?>

<¿Y si dimito y nada aparece?> <¿Y si consigo algo y no me gusta?> <¿Y si con el desapego pierdo mi voluntad, me vuelvo perezoso y apático con la vida?> <¿Y si no percibo las señales?>

Todas esas historias <¿Y si…?> están enraizadas en el miedo de perder el control, un tema grave para muchas personas. Asimilan desapego con perder el control. El hecho es que nunca han estado conscientemente al control en primera línea. Su Yo Superior siempre ha sido quien ha orquestado las cosas. El caso es que si nos quitamos de en medio y dejamos a nuestro Yo Superior hacer el trabajo, todo funciona mucho mejor.

Abraham y Hicks, en su libro Ask and It Is Given: Learning to Manifest Your Desires (<Pide y se te dará: aprendiendo a manifestar tus deseos> - N. de la T. -), recomienda un sistema muy útil de uso diario a fin de desarrollar la actitud correcta en esta materia. Lo llaman el place-mat (es lenguaje urbano, entre otras cosas significa posavasos, un lugar donde poner cosas - N. de la T. -) y es esencialmente una lista de cosas por hacer.

Sin embargo, no es la línea de siempre al estar dividido en dos columnas. En un lado está lo que quieres que Dios haga y en el otro es lo que tienes que hacer tú. Das a Dios (tu Yo Superior) todas las tareas importantes mientras tú te encargas de lo que tienes delante.



Lista de tareas

      Tareas mías                                            Tareas de Dios



1. Sacar la basura.                                        1. Encuéntrame mi socio ideal.

2. Hacer la lista de lo que quiero en un         2. Haz las conexiones pertinentes

    nuevo socio.                                                   para que resulte útil a los demás.

3. Leer y contestar e-mails.                           3. Gestiona los detalles importantes

4. Planificar mi reunión de junta para              de la reunión de junta para que el

    mañana que se prevé tormentosa.                resultado sea el óptimo y el mejor

                                                                         para cada uno.    
                 


De esta manera solucionas lo que toca en términos de vida humana diaria en el mundo, pero lo haces todo sabiendo que los detalles importantes son cosa del universo. Tu parte es relativamente pequeña, pero como de ahora en adelante dejas todo lo importante e imposible de conocer en manos de tu Yo Superior, tu contribución a la posibilidad de un buen resultado se vuelve enorme, a menudo muchas veces mayor que si hubieses intentado gestionarlo todo tú sólo. En este sentido, tu verdadero poder es directamente proporcional a tu disposición a entregar el control al universo y confiar en el proceso.

d) Bajar tus vibraciones

Cuando tus vibraciones son altas, tienes el poder de atraer todo lo que quieras a voluntad desde el orden implícito. Cuando tu campo energético se encuentra contaminado por patrones tóxicos que reducen tu vibración, es mucho más difícil, si no imposible, hacer lo mismo. A continuación indicamos cómo estarías inconscientemente bajando tu vibración a fin de sabotearte a ti mismo.

I. Hablando con las personas equivocadas

Si compartes tus sueños con escépticos y personas que aún están comprometidas con el viejo paradigma, no te extrañe que tus sueños no se manifiesten. Su incredulidad es muy contagiosa. Incluso si no están diciendo nada negativo, su energía dañará seriamente tu intencionalidad.

En este sentido, incluso tus mejores amigos pueden llegar a ser tus peores enemigos. Esto lo descubrí a principios de los noventa, cuando me encontraba batallando con serios temas económicos. En aquella época frecuentaba gente maravillosa tan interesada como yo en crear su propia realidad, pero igualmente trabada en relación con la prosperidad.

Un día caímos en la cuenta de que quizás estábamos apoyándonos unos a otros en seguir trabados. Observándonos nos dimos cuenta de que si cualquiera de nosotros parecía progresar, sentíamos un pellizco de celos o envidia. Entonces emergía un pensamiento: <Si él sale adelante, esto significa que yo me quedo atrás y aislado con mi falta de éxito>. Aunque decíamos que estábamos contentos por él y que apoyábamos sus progresos, nuestra energía indicaba lo contrario. Lo que realmente queríamos era que todos los del grupo siguieran donde estaban para poder lamentarnos indefinidamente de nuestra mala suerte. Nos volvimos expertos en eso.

Al final nuestra solución fue organizar un retiro en las montañas con todo el grupo. La intención era encontrar la forma de superar los miedos y los temas que nos llevaban a querer seguir limitados. El primer día y medio fue difícil y surgieron muchas cosas desagradables hasta que finalmente alguien se volvió auténtico y empezó a compartir desde el corazón. Esto llevó a todos a la entrega y a soltar. Después de este retiro, todos los integrantes del grupo empezaron a manifestar grandes oportunidades y progresaron en sus vidas. El sabotaje de grupo por fin se había acabado.

II. Negando tus emociones

En la historia anterior, el avance se produjo en dos puntos importantes. El primero fue cuando tomamos conciencia de nuestros auténticos sentimientos de celos, envidia y miedo en cuanto uno de nosotros parecía generar éxito. El segundo vino cuando empezamos a compartir esos sentimientos y exploramos qué encubrían.

Sigue tus sentimientos. Te proporcionan una excelente retroalimentación y te llevarán a detectar creencias negativas profundas, como <No merezco prosperidad>, o <No valgo nada>, etc., que de otra manera seguirían limitándote.

III. Negando tus dudas

El mayor impedimento para manifestar tus sueños es tu propia duda. Sin embargo, superar las dudas exige primero reconocerlas, aceptarlas y estar presentes a ellas. Sólo entonces podemos soltarlas. El antídoto de la duda es la experiencia del éxito, incluso si sólo va llegando a través de pequeños y crecientes pasos. (Veáse capítulo siguiente).

IV. Aferrándose al pasado

Nada rebaja más tus vibraciones que negarte a soltar tu historia de víctima acerca de cosas que ocurrieron en el pasado y por las que guardas resentimiento, pesar, decepción, ira, duelo, etc. Uno de los principales temas del presente libro y del programa Radical Empowerment (no disponible en español pero accesible desde la Manifestación radical - N. de la T. -), es empezar por el Perdón radical que te lleva a transformar totalmente tu historia de víctima al estar dispuesto a reconocer la perfección en lo que ocurrió y darte cuenta de que no hay nada que perdonar….”


Lo que acabo de compartirles a mi me ha parecido “simple y sencillamente ¡magnífico!” ... Y a ustedes, ¿qué les parece? …


Bendiciones.

domingo, 15 de marzo de 2015

Autenticidad: el verdadero camino hacia la Independencia ...



Carlos González Vallés es un sacerdote que, habiendo ingresado en la Compañía de Jesús en 1941, fue luego destinado a la India donde regentó la cátedra de ciencias exactas en la Universidad de San Javier, Ahmedahad, hasta el momento de jubilarse. También es conocido por incursionar en el ámbito de la literatura gujariti; ha lllegado a ser galardonado con la medalla de oro Ranjitram, el mayor galardón literario en esa lengua. Durante muchos años vivió como huésped ambulante, mendigando hospitalidad de casa en casa en barrios pobres de Ahmedahad. Dicha experiencia enriqueció grandemente su propia cultura y pensamiento, y le inspiró a escribir libros en inglés y en castellano, lo que le permitió fomentar -de acuerdo con la enseñanza del Concilio Vaticano II- el encuentro de culturas.

Esta breve reseña, tiene por objeto poner en conocimiento del lector, la talla y magnitud de la figura de este -desde mi punto de vista- Maestro de la Vida. Hace ya muchos años que tengo la inmensa fortuna de contar con unos cuantos libros de su autoría. Y les puedo asegurar que me produce un verdadero placer el tiempo dedicado a la lectura de alguna de sus obras. Sin duda alguna, sus palabras nutren la Mente, el Cuerpo y el Espíritu.

Es por ello que hoy he sentido la particular moción de acercarles algunos textos que pueden encontrar en el libro de su autoría titulado “Autenticidad”. A tal fin, los remito a:

(páginas 13 a 25)

“… Un muchacho italiano de quince años, a quien le dijeron que escribiera, en forma de poema, cómo veía su vida; escribió muchos, pero eligieron éste para publicarlo. Léanlo suavemente, a ver si les dice algo, a ver si los toca. Lo importante, ante la vida es abrirse. Oídos alerta, actitud, mente y vida abiertas.

<Yo quería leche y me dieron un biberón,
quería unos padres y me han dado un juguete,
yo quería hablar y me han regalado un televisor,
yo quería aprender y he recibido apuntes,
quería pensar y me han dado un título,
quería una visión y he recibido ideas,
yo quería ser libre y me han dado disciplina,
quería amor y he recibido moral,
quería una profesión y he recibido un puesto de trabajo,
quería felicidad y me han dado dinero,
quería libertad y me han regalado un automóvil,
quería una orientación y me han dado una carrera,
quería esperanza y me han dado miedo,
quería cambiar y me han impuesto modas,
quería vivir…>

Me sacudió cuando la leí, un muchacho de quince años, que tenía la ilusión de recibir lo mejor del mundo y recibe un biberón, un televisor, un título, un juguete, un puesto de trabajo. Qué bien dicho todo ello.

Es para ustedes, es lo que se está fraguando, lo que les espera. Exactamente, por eso es por lo que hay que abrirse. Descubrir los problemas que nos esperan, ser auténticos con nosotros mismos para empezar, para poder ser auténticos con los demás. Descubrir nuestros problemas para poder enfrentarnos a ellos.

Lo más importante para resolver un problema de matemáticas es el planteamiento, los datos y la formulación de la ecuación, que refleja el problema. Resolver la ecuación es fácil, plantearla es difícil. Y a lo que voy es eso, plantear provechosamente estos problemas que son los que pueden hacernos sufrir en la vida. Este muchacho lo dice de una manera muy seria. […]

En el Japón, donde tienen riqueza y porvenir; tienen todo, <nuestros muchachos crecidos en el Japón del milagro no han alcanzado la madurez emotiva>, sentimientos educados, seguridad afectiva, ¡no! <Tienen el coeficiente intelectual más alto del mundo, pero son terriblemente frágiles por dentro>. Estos japoneses que trabajan, que estudian, son disciplinados, seguirán adelante, viajarán por todo el mundo, tendrán todo, pero son terriblemente frágiles por dentro. Basta una nadería, incluso la muerte de uno de sus ídolos para caer por tierra. <Hemos llegado a ser una gran potencia que siembra la envidia en todas partes, pero el precio que hemos tenido que pagar ha sido la total ruina psicológica>. Así habla un psicólogo japonés de los japoneses: éxito, exportaciones, producto nacional bruto, prosperidad. Japón, número uno, pero pagan un precio muy alto: <Total ruina psicológica>. <El ansia de éxito, la necesidad de triunfar, salir adelante, competir, demostrar al mundo, a mis padres, a mí mismo que valgo, el ansia del éxito que hemos tenido que pagar ha destruido valores, virtudes y símbolos>. Con frecuencia los adolescentes se vienen abajo frente a esa ruina.

Es importante ponernos serios ante la vida, porque así evitamos que eso nos suceda a nosotros. Esta competencia trae tensiones enormes; se nota en cada examen; salen las notas, se ve quién está más arriba, quién está más abajo, yo podría, no he podido, me dicen en casa, me ilusiono, me desilusiono; lo he hecho bien este año, menos mal, pero el año que viene ¿cómo podré hacerlo? Sé muy bien las tensiones que eso causa, lo que sufre tanto el buen como el mal estudiante. He sentido a veces, y más en matemáticas que es una asignatura con muy mala prensa, que se supone difícil, desagradable, abstracta y molesta; el muchacho, la muchacha no entiende las matemáticas y sufre. Si tiene esa asignatura como obligatoria y tiene que preparar el examen, sufre mucho. El primero de la clase sufre tanto como el último. El éxito hace sufrir tanto como el fracaso.

Las situaciones que voy describiendo son sencillas pero reales, son conflictos de los que más adelante saldrá la persona equilibrada, alegre, triunfadora en el buen sentido o la persona fracasada, molesta, que sufre, que acaba la vida de una manera o de otra pero mal, esto viene del comienzo, de cómo enfoquemos las cosas. Estas experiencias nos sirven para fomentar la autenticidad que debemos tener como individuos que vamos avanzando en la vida, en un gran terreno, muy importante, fundamental, en el campo de la relación que tenemos en la familia, padres e hijos: los padres dar lo mejor a los hijos y los hijos querer recibirlo, pero como hay tal diferencia se impone ver esa resistencia que existe también. […]

Los padres justamente porque aman a los hijos quieren que sean lo que ellos han sido, quieren prolongarse, que tengan lo mejor y con el mejor deseo del alma, imponen su postura a sus hijos y esto no resulta; los padres quieren presumir de sus hijos, que mi hijo, mi hija lo haga bien, mira qué notas más buenas saca, mira es número uno en deportes y todo eso es obligar al muchacho, a la muchacha; limitar la independencia.

Por buena que sea mi familia, no quiero ser el <hijo de papá>, lo soy con mucho gusto, pero yo soy yo, que no me identifiquen, que no me obliguen, que no me lleven por donde yo no quiero ir. […]

En un chiste ilustrado, aparecía un escaparate con la moda de la temporada. Dos chicas miraban aquellos vestidos y modelos que se usarían y una de ellas decía a su amiga, con un suspiro: <Fíjate qué cosas tan horribles vamos a tener que usar la próxima temporada>. Aún así entran y lo compran, porque si todos lo llevan yo también para ser aceptado, para identificarme. Esto nos enfrenta con la realidad cuando el muchacho o la muchacha visten de manera desaliñada, tan frecuente ahora, sino con ese desprendimiento tan espontáneo y original, a veces los he oído decir: <Yo visto como me da la gana>; eso no es verdad, tú no vistes como te da la gana, te vistes como te hacen vestir las compañeras, las revistas de hoy. Hemos vencido la servidumbre de los padres, pero hemos aceptado la servidumbre de la sociedad en que vivo, del grupo en que vivo. Si lo importante es la libertad, hagan lo que les plazca enteramente dentro de la decencia y el buen gusto, libertad absoluta, pero sepan por qué lo hacen; está realmente fomentando mi personalidad o me está sencillamente cuadriculando y haciéndome uno de tantos. A veces cuando en un grupo de chicos, chicas parece que todos son iguales, uniformados por la moda como una serie de automóviles, saliendo todos iguales. Por favor, sea cada uno personal, distinto, original; no sean esclavos. Vestiré como a mí me plazca, como a mí me dé la gana pero bien dicho, bien sentido, bien asimilado, esa es la verdadera libertad, no dejarse influenciar, no dejarse dominar por toda esta situación externa que es importante y hay que tener en cuenta porque vivimos en esta sociedad, pero la gran tarea de los jóvenes, en estos años, en cualquier parte donde se encuentren es desarrollar su personalidad, auténtica, original, creativa y después se verá el fruto esté donde esté, haga lo que haga, y viva lo que viva, pero esta libertad interior, este no ser sencillamente un producto de la sociedad industrial de ahora, es lo que necesitamos y queremos, liberarse uno por dentro, no someterse a lo que hacen, no repetir sencillamente lo que todos me dicen, sino lo contrario, saber ser independiente. […]

Freud dice muy bien que lo importante no es lo que aparece por fuera, lo consciente, lo que expresamos, sino el subconsciente y la manera de llegar a él, dijo Freud, son las equivocaciones, los errores. ¿Por qué los errores nos ayudan? ¿Por qué no tenemos que sentir miedo a equivocarnos? Porque son parte de la vida, del valor, del arriesgarse. Algo aprendo porque mis equivocaciones abren paso a la realidad. Cuando hablo serio, controlado, con la responsabilidad que siento, entonces hay una especie de censor, que me está diciendo esto sí, esto no, esto puedes decirlo, cuidado con esto. Este censor no deja que salga lo auténtico, lo personal, lo subconsciente porque puede ser peligroso, puede meterme en líos. En cambio cuando, a veces, me equivoco, dice Freud, la equivocación hace que nos escapemos del censor; cometes una equivocación y piensas, he dicho lo que no quería decir; si lo analizas esa equivocación te ha ayudado a conocerte mejor. Un ejemplo bien claro, alguna vez le pregunté a un señor: ¿Eres soltero?, y me contestó: <No, llevo cinco años cansado>, en vez de decir llevo cinco años casado. No le iba muy bien en el matrimonio, se le escapó. Fue un error freudiano, una equivocación verbal, dijo lo que no quería decir pero lo estaba sintiendo. El error, en esos términos, es una ventana a lo auténtico.…”

Me gustaría finalizar este compartir, con una reflexión habida en la página 24 y de la cual me hago eco:

“La primera autenticidad es la de dentro.
Empecemos por conocernos a nosotros mismos,
saber las propias ideas, no las heredadas,
no las repetidas, sino las personales”.


Bendiciones.

martes, 24 de febrero de 2015

Graffitis ...


"Se entiende a las mujeres como se entiende el lenguaje de los pájaros: o por intuición o de ninguna manera." 

“La sabiduría nos persigue... Pero nosotros somos más rápidos.”

“Un hombre no puede ser un caballero en sus modales hasta que no lo sea en su corazón.”

“El problema no es que nos mientan, el problema es que les creamos.”

“Tres muchos y tres pocos destruyen a los hombres locos: mucho gastar y poco tener, mucho hablar y poco saber, mucho presumir y poco valer.”

“Mediocridad: Habilidad para lograr algo que no vale la pena.”

“¿Si las armas dispararan para atrás, cuántos gatillarían?.”

“El error de muchos políticos consiste en olvidar que han sido elegidos y creer que han sido ungidos.”

“Reirnos de nosotros mismos es posible cuando somos capaces de ver a la humanidad tal como es: Un poco inferior a los ángeles y, a veces, sólo ligeramente superior a los simios.”

“Para lograr un matrimonio feliz, es necesario enamorarse muchas veces, siempre de la misma persona.”

“Genio es quien apunta a algo que nadie más alcanza a ver, y da en el blanco.”

“La fortuna que vino despacio, no se va de prisa.”

“La necesidad nunca cerró un trato ventajoso.”

“El dinero falso lo hacen los hombres pero son muchos más los casos en que el dinero hace hombres falsos.”

“Los fanáticos nunca son inteligentes, porque los inteligentes nunca son fanáticos.”

“Tan fácil es engañarse a sí mismo, sin darse cuenta, como difícil engañar a los demás sin que lo descubran.”

“Una de las cosas que más nos diferencian de las bestias es que ellas no saben organizar una guerra.”

“La mentira podrá arreglar algo en el presente pero no tiene porvenir.”

“Quien sabe adular, sabe calumniar.”

“Es más fácil sacar a un muerto de su tumba que a un vivo de su costumbre.”

“Si tu estás en paz contigo mismo, al menos hay un lugar pacífico en el mundo.”


Bendiciones.

viernes, 20 de febrero de 2015

Una Hermosa Mujer ...




Hace unos días, retomé la lectura del libro titulado “ Por siempre joven, por siempre sano”, cuya autoría corresponde a Indra Devi (nació en Rusia, se radicó luego en la India para finalmente establecerse en la Argentina, donde se dedicó a la enseñanza del yoga y a su difusión a través de sus libros). La temática que -desde mi punto de vista- esta magnífica obra abarca, posee un conocimiento, una experiencia de vida y una visión absolutamente sanadores. Como bien dice en la contratapa: “Este libro nos advierte sobre la posibilidad de pasar de la ancianidad a la juventud, del insomnio al sueño profundo, del asma, la artritis, los resfriados y las enfermedades en general a la salud y al bienestar espiritual. ...”. Creo que nada más apropiado para los tiempos actuales, donde el Ser Humano enfrenta -en mi opinión- una crisis de identidad como nunca antes.



Debido a ello, me vi motivada a compartir con todos ustedes, un texto que pueden leer en las páginas 187 a 191 y que lleva por título:



“... ¡HERMOSA MUJER!

¿Es usted verdaderamente hermosa? ¿Cómo puede llegar a averiguar la verdad sobre usted misma, si alguien no se lo dice de manera franca y sincera? Este “alguien” puede ser usted misma, si es que realmente quiere dedicar algún tiempo a conversar consigo mismo a solas. Haga una verdadera cita consigo misma, un vis à vis sin mentiras. Yo le aconsejo que se ponga en pie ante un gran espejo. Mírese de la misma manera con que examinaría usted a un extraño. Observe con detenimiento su apariencia general: su sombrero, su vestido, sus zapatos. ¿Responden de verdad a su cometido? ¿Son bonitos, sencillos y cómodos, o la hacen parecer a usted grotesca y exagerada? Tome un espejo de mano y examine cuidadosamente toda su figura por la espalda. ¿Revela algo su postura? Lástima que no pueda usted verse cuando anda, cuando se sienta, cuando se levanta, o cuando entabla conversación con otra persona. Le diré que yo, personalmente, descarté para siempre mis tacones “estratosféricos”, cuando me vi en un filme que tomaron, sin darme cuenta, durante una recepción oficial a la que asistí.



-¿Pero, es que yo me veo así? –pregunté a mi marido.

-Pues, sí. Pareces como una chinita, que anda casi en puntas de pie sobre sus diminutos pies vendados. También ellas creían que así estaban muy bonitas, ya sabes –me contestó con intención.



A propósito de esto, diré que los zapatos de tacón excesivamente altos son contraproducentes, puesto que la empujan a una hacia delante sobre la punta de los pies y la colocan en una postura forzada, andando casi en puntas de pie, lo cual afecta de manera perjudicial a los órganos femeninos.



Ahora, después de haberse examinado minuciosamente por todos los lados y desde todos los ángulos, quítese la ropa y empiece a observar detalladamente todo su cuerpo. ¿Hay alguna cosa que no le gusta de él? ¿Acaso las caderas? ¿O quizás el vientre? Si no le gusta la apariencia de su cuerpo, sea franca consigo misma y pregúntese por qué no le gusta. ¿Por qué está desproporcionado? ¿Será a lo mejor porque bebe demasiado, o come con exceso, o fuma exageradamente? Puede ocurrir que usted sea en exceso aficionada a las dulces. O, tal vez, sea muy perezosa y no haga suficiente ejercicio físico. Por favor, sea ingenua y sincera y no trate de engañarse.  Si es ejercicio físico lo que le hace falta, no diga que no tiene tiempo para ello. Si una mujer como Elizabeth Arden, por ejemplo, que es la mujer más activa que he conocido en mi vida, tiene tiempo para hacer ejercicio físico, no hay motivo para que alguien diga que le falta tiempo para hacer algo para sí mismo.



Pero, continúe examinándose y observándose con detenimiento. Cuando termine, tendrá sin duda una imagen bastante exacta de sí misma y de la condición en que está.



Cuando en su cuerpo vea, por ejemplo, una cicatriz, pregúntese si es que realmente necesitó aquella operación. ¿Cuál fue la causa de esa condición mórbida? En la mayoría de los casos se trata de una autointoxicación. Su salud, su disposición corporal y psicológica, su apariencia y su figura mejorarían mucho si practicase más ejercicio físico y comiese, bebiese y fumase menos. Estoy totalmente segura.



Si es de verdad sincera consigo misma, sabrá usted, sin duda alguna, a qué se debe el que esté tan gorda o tan delgada; por qué su piel está marchita y su color es pálido; de dónde provienen sus arrugas, su estreñimiento, la imposibilidad o limitación física a que la tiene condenada su artritis, o de dónde proviene esa enfermedad que la aqueja. Y si es de carácter impetuoso, a lo mejor hasta termina dándose una sonora bofetada. Tengo un amigo que lo hizo. Me encontraba ausente porque había ido a una asamblea importante, cuando oí que estaba enfermo; me detuvo en su hotel al ir a casa, para averiguar qué podía hacer por él. Lo encontré sentado delante de un gran espejo, hablando consigo mismo en voz alta.



-¿Con que estás borracho otra vez? ¿Es que no prometiste dejar de beber? Ni siquiera puedes andar. Eres un cerdo... ¡Peor que un cerdo!



Terminó de decir esas palabras y se sacudió un bofetón, primero en una mejilla y luego en la otra. Me alejé sigilosamente, sin que se enterase, porque no quería avergonzarlo. Después de este dramático monólogo, no volvió a beber más en su vida. Esta entrevista consigo mismo le valió más que todos los ruegos y todos los argumentos que pudieran presentarle su familia o sus amigos.



Después que haya terminado con su examen físico, póngase algunas prendas de vestir, recuéstese sobre la cama o sobre un diván cómodamente y póngase a considerar con cuidado todas las causas posibles de sus trastornos: la tensión, el miedo, la irritación, la decepción, la ansiedad, las represiones, etcétera, y los remedios que usted cree que pueden ponerse a la situación.



Según la medicina psicosomática, cerca de un centenar de distintas dolencias y enfermedades pueden atribuirse, en determinadas circunstancias, a un estado mental de depresión o de exasperación. Esto se refiere a padecimientos que abarca, incluso, la colitis, el asma, la gripe, la apendicitis, los cálculos biliares, las dolencias cardíacas, los desarreglos ováricos, la fiebre de heno, etcétera.



De ahí que la paz de la mente represente un factor esencial para la salud física. La relajación elimina el miedo, la tensión y la irritación, y deja entrar al equilibrio y al encanto, que son dos valores importantes de la belleza femenina. Haya elegido la mujer ser ama de casa, o alguna carrera, siempre deberá conservarse fundamentalmente femenina, y así será mucho más hermosa y tendrá mucho más éxito que la mujer tensa, violenta e impulsiva. Además, existe una razón más profunda de por qué la mujer debe expresar siempre el principio del “eterno femenino”, si no quiere fracasar y extraviarse.



En los días que corren, la mujer está pasando por un período crítico de transición. Como vive en un ambiente de libertad nueva, y desconocida para ella, puede llegar a sufrir más ahora, que la mujer de la generación anterior, que carecía de dicha libertad. Claude Bragdon lo expresa con gran delicadeza en su excelente libro <La mujer délfica>: <Por el momento, la mujer está siendo víctima de su propia victoria: la sombra oscura de su nueva libertad es su nueva soledad. Después de haber escapado de la opresión y de haber buscado toda clase de experiencias y de saber, por el momento apartó, ética y culturalmente, a su compañero, el hombre, a quien le presentó una batalla de competencia industrial. No es comprendida por él en estos nuevos aspectos, porque no le gusta; y la consecuencia es que, aunque las cosas suceden sin que nadie tenga la culpa, la mujer está atormentada y crucificada en el fondo de su ser>.



Así es como se ha establecido un serio antagonismo entre ambos sexos. Y continuarán así las cosas, hasta que el hombre conceda a la mujer la igualdad como ser humano. Por otra parte, la mujer, aunque en competencia con el hombre en el mundo económico, tiene que ser siempre consciente de su esencial femineidad. Tiene que dejar de imitarlo de una vez, de copiar sus actitudes y sus maneras, y volver a ser ella misma. En eso radica su encanto y su fuerza.



Y ahora vayamos a la conclusión de la entrevista que usted tuvo consigo misma. Mírese por dentro y a fondo, y conteste a unas cuantas preguntas referentes a sus cualidades invisibles. ¿Es usted una persona afectuosa o resentida, bondadosa o perversa? ¿Tiene usted buen temperamento, es comprensiva y generosa, o bien, avara, celosa y envidiosa?



Ser hermosa de verdad supone ser hermosa por dentro y no sólo por fuera. No hay maquillaje capaz de disimular una línea dura en las comisuras de la boca, una expresión egoísta en el rostro, o una terrible mirada en los ojos.



Ahora, permanezca absolutamente quieta un rato, y hágase después esta última pregunta:



-¿Soy tan hermosa como podría ser? ...”



Una excelente pregunta para toda mujer que se precie de tal...



Bendiciones.

miércoles, 21 de enero de 2015

Daño psíquico y trabajo ...


En este compartir, quiero abordar un tema que -a mi criterio- merece toda nuestra atención en estos tiempos. Bajo el título “Daño psíquico y trabajo”, Luis A. Raffaghelli desarrolla un tema harto complejo. Merced a la edición de la Revista Doctrina Laboral y Previsional Nº 352 – Diciembre 2014 de Editorial Errepar, tuve oportunidad de tomar contacto con este -en mi opinión- excelente trabajo de doctrina. Como bien dice en la enumeración de la temática contenida en dicha edición: “... Uno de los grandes temas que aborda la medicina del trabajo es el de las consecuencias que el trabajo enajenado, aquel que con tal de conseguir los objetivos de la productividad no repara en los sufrimientos y consecuencias para la salud del trabajador que ejecuta las tareas. Profundizar la investigación sobre los efectos del trabajo degradado, riesgoso, penoso o insalubre, como del no trabajo, es necesario aunque las sucesivas crisis lo tornen casi imposible. ...”
 
Debido a la importancia del mismo, me remito a las páginas 1325 a 1328, donde textualmente dice:

“.. 4. El estrés y el trabajo como fenómeno contemporáneo

El creador de la teoría del estrés fue Hans Hugo Bruno Selye, científico de origen austrohúngaro que publicó en Canadá, en 1950, sus investigaciones realizadas sobre el estrés, la ansiedad y el trastorno de adaptación, tarea que desarrolló como Director del Instituto de Medicina y Cirugía Experimental de la Universidad de Montreal.

Definió el estrés como la velocidad del desgaste vital, buscando los mecanismos biológicos por los cuales el organismo se enfrenta a agresiones y problemas que debe enfrentar.

Nos interesa lo que se vincula con los estresores que la organización del trabajo coloca e introduce en las personas que cumplen tareas en las mismas, ya que el estrés es un fenómeno mucho más general que abarca a todos los aspectos de la vida y de la sociedad.

El estrés laboral distingue los estresores internos o <intra-organizacionales> y externos o <extra-organizacionales>.

Los primeros se manifiestan en el puesto de trabajo, la estructura organizacional, el denominado sistema de recursos humanos y todo lo que tiene que ver con el cumplimiento de la labor, específicamente la subordinada, mientras que los segundos se refieren a la vida familiar, económica, legal del trabajador fuera de la empresa.

El estrés ocupacional no influye en la misma medida en las personas, por cuanto depende de la personalidad y se vincula con enfermedades como las coronarias, existiendo estudios que califican a aquellas según su propensión a la sobrecarga laboral o empleando tiempo de ocio y los que ponen límites a esa demanda.

También distinguen estímulos de corta duración con una sobrecarga de trabajo en una fracción temporal limitada y los de larga duración, como el temor a perder el trabajo o una organización que afecte al trabajador por el ritmo laboral, los controles, el trabajo a destajo o por premios y calidad, el extraordinario, etc.

El estrés negativo o denominado <distrés> lleva a una baja del sistema inmunológico y así ha sido señalado por la Medicina del Trabajo, aumentando las intoxicaciones, infartos, enfermedades psicosomáticas originadas en el trabajo, trastornos gastrointestinales, tuberculosis como consecuencia de ese déficit inmunológico.

El estrés y el riesgo a sufrir problemas en la salud se entronca con aquella línea que argumenta que aparecen <cuando las exigencias del trabajo no se ajustan a las necesidades, expectativas o capacidades del trabajador> (Enciclopedia OIT, 2001: 34.2).

Cuando los factores de riesgo superan los recursos que a manera de defensa sostienen los trabajadores, se crean las condiciones para que el estrés entre en escena.

El estrés en el trabajo ha sido definido como <un conjunto de reacciones emocionales, cognitivas, fisiológicas y del comportamiento a ciertos aspectos adversos o nocivos del contenido, organización o entorno de trabajo. Es un estado que se caracteriza por altos niveles de excitación y de angustia, con la frecuente sensación de no poder hacer frente a la situación> (Comisión Europea, 200: 1).

Si bien el estrés es una reacción normal frente a los cambios, si el mismo es muy frecuente y con secuencias cada vez más cortas, conduce al distrés, provocando trastornos cerebrovasculares, hipertensión arterial severa, úlcera gastroduodenal, colon irritable hasta trastornos en la piel. A ello se suman las angustias por la falta de trabajo, el temor a perderlo o por los cambios en el trabajo, y las actividades muy predisponentes al distrés como la de choferes de corta, media o larga distancia sin descanso apropiado, y por supuesto aquellos establecimientos donde no se cumple a rajatabla las normas sobre seguridad y salud en el trabajo, que son predisponentes de enfermedades profesionales o accidentes traumáticos, aunque las primeras en muy pequeña proporción se las acepta como tales.

Y toda enfermedad o evento dañoso mal llamado accidente, trae aparejado consecuencias emocionales, con mayor o menor daño psíquico según su importancia y la persona.

Una combinación de estresores originados por el entorno social, el laboral y en el propio sujeto pueden desencadenar en el denominado burnout o síndrome del quemado.

El tipo de profesión , las disfunciones en el desempeño laboral, el clima laboral, el contenido del puesto laboral y las características de personalidad son estudiados como antecedentes o facilitadores del síndrome.

Los desencadenantes son estresores de carácter crónico en el ambiente laboral, mencionándose cuatro categorías(7):
a)      Ambientes físicos de trabajo y contenidos del puesto como fuente de estrés laboral.
b)      Estrés por desempeño de roles, relaciones interpersonales y desarrollo de la carrera.
c)       Estresores realcionados con las nuevas tecnologías y otros aspectos organizacionales.
d)     Fuentes extra organizacionales de estrés laboral: relaciones trabajo-familia.

Las consecuencias patológicas del distrés laboral conducen a la despersonalización del trabajador, deja de ser por sí mismo. Los valores sociales en boga reconocen por lo que se hace productivamente y por lo que se tiene, no por lo que se es, convirtiendo al trabajador en prisionero de las metas laborales, desafío permanente, obligación de ser fuerte, de adaptabilidad y disponibilidad permanentes (8). Este modo de vida produce enfermedades de adaptación y enfermedades del alma (crisis de la idealidad).

El burnout, para ser encuadrado como tal, debe presentar estas características fundamentales(9):
a)      Desgaste psíquico. Aparición de agotamiento emocional.
b)      Indolencia. Actitudes de indiferencia.
c)       Ausencia de ilusión por el trabajo y presenta características emocionales (depresión), cognitivas (pérdida de significado), conductuales (evitar responsabilidades) y sociales (aislamiento).

El síndrome de burnout es frecuente entre los médicos jóvenes -residentes- cuyo agotamiento emocional los lleva a mostrar una reactividad disminuida frente a la emoción, disminuyendo el compromiso médico paciente, y crece la tendencia a las especialidades con un mayor distanciamiento de las personas, como imágenes, hemodinamia, auditoría médica, anestesiología.(11)

Lo preocupante es nuestra mora en el reconocimiento de esta patología, reconocida ya como enfermedad profesional pero no incorporada al listado de nuestro sistema legal de riesgos del trabajo, siendo que la propia Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) tiene trabajado el tema.

Todo ello requiere sin duda prevención y más prevención, y compromiso de todos los actores sociales vinculados al trabajo como única forma de humanizarlo, sabiendo de antemano de lo harto dificultoso que ello resulta.[...]

(7) Peiro, José M.: <Desencadenantes del estrés laboral> - 1ª ed. – Eudeba – Madrid – 1992
(8) Redondo, Ana I.: <Delimitación conceptual, diagnóstico y prevención del burnout> - Facultad de Psicología – Universidad de Mar del Plata – 2004
(9) Macia, Guillermo G.: <Burnout. El síndrome del quemado. Un desafío en salud ocupacional que nos quema> - Rev. Derecho Laboral y Seguridad Social – marzo/2012 – pág. 483 y ss.
(10) Flichtentrei, Daniel: <Burnout Research> - Rev. Española de Salud Pública – Instituto de Investigación de la Universidad de Girona – España
(11) López Rosetti: <Servicio de Medicina del Estrés> - Hospital de San Isidro. ...”
 

Bendiciones.