viernes, 19 de julio de 2013

El "Cáncer" o cuando las células se olvidan de morir ...


El presente compartir tiene su referente -otra vez- en el “Gran Maestro y Genio” llamado Deepak Chopra. ¡Es toda una “Bendición” contar con este extraordinario Ser Humano”!. Como en cada uno de sus libros anteriores, en “Poder Gracia Libertad” – La fuente de la felicidad permanente, este notable autor (el Doctor Chopra es autor de más de 50 libros traducidos a casi 40 idiomas; es una autoridad internacional en las disciplinas de superación, espiritualidad, medicina cuerpo-mente y desarrollo humano), muestra su gran “Sabiduría” y su talento innato para transmitirnos todos sus conocimientos, con una sencillez y claridad impresionantes.

Bien dice en la contratapa del libro que “... aborda el misterio de nuestra existencia y su significado en nuestra búsqueda eterna de la felicidad. ¿Quién soy?... ¿De dónde vengo?... ¿Adónde iré cuando muera?... Chopra se inspira en la antigua filosofía del Vedanta y en los descubrimientos de la ciencia moderna para ayudarnos a comprender y experimentar nuestra verdadera naturaleza, que es un ámbito de consciencia pura. Cuando comprendemos nuestra verdadera naturaleza, empezamos a vivir desde la fuente de la felicidad duradera, que no es mera felicidad por esta o esa razón, sino auténtica alegría interna. Al saber quiénes somos, ya no interferimos en la inteligencia natural del cosmos. Por el contrario, permitimos que el universo fluya por nosotros con soltura y sin esfuerzo, y nuestras vidas se imbuyen de poder, gracia y libertad.”

En las páginas 63 a 65, podemos leer que “... No soy el cuerpo, ni tampoco la mente. Soy el que tiene el cuerpo y el que tiene la mente. El espíritu, el Ser único, se está convirtiendo en todo ello, y esa esencia es omnisciente, omnipresente y omnipotente. De modo que la siguiente pregunta es: ¿de dónde vine? Y la respuesta a esto es: no vine de ninguna parte, porque siempre he estado aquí. El cuerpo viene y va, pero <yo> estoy siempre aquí. De donde vengo es un lugar que no tiene comienzo en el tiempo y no tiene fin. A donde voy es el mismo lugar. Como hemos visto, no hay ubicaciones específicas en el espacio o el tiempo. ¡En un universo no local no hay ningún sitio al que ir!

Y ¿cuál es el propósito de mi vida? Ser feliz, participar con alegría en la creatividad y evolución del universo. La vida es concebida e imaginada por el espíritu universal, o consciencia, y todos los ámbitos son formas imaginarias del espíritu, ... Al final, todo es el juego de la cosnciencia, ...

... Y ¿qué me sucede cuando muero? La respuesta: no sucede nada, porque no muero. La consciencia pura no puede ser destruida; sólo puede ser expresada. Saber esto nos libera del miedo a la muerte, porque nunca se pierde nada en el universo; sólo se transforma. Si tú y yo estamos hablando por teléfono y alguien corta las líneas telefónicas, ¿qué nos sucede? ¿A dónde vamos? No nos sucede nada y no vamos a ninguna parte. Así también, cuando ocurre la muerte física, no nos sucede nada. Ciertas líneas de comunicación que utilizan un cierto sistema nervioso han sido alteradas temporalmente. Pero seguimos ahí. El alma no va a ninguna parte; es el cuerpo el que se disuelve y vuelve a la tierra.

Entonces, ¿dónde está el alma? Uno de los errores más comunes es creer que el alma reside en el cuerpo. ... El alma no está dentro del cuerpo. El alma se proyecta a sí misma como cuerpo y mente. Encuentra una ubicación en el espacio-tiempo, y se emite o televisa a sí misma a través del cuerpo. Pero de la misma manera que los personajes de una película no están dentro de mi aparato de televisión cuando lo estoy viendo, y Beethoven no está dentro de mi radio cuando la estoy escuchando, mi alma no está dentro de mi cuerpo. Mi alma está meramente localizándose o expresándose a sí misma a través de mi cuerpo. ...”

Y en las páginas 67 a 71, tomamos conocimiento de que “... El universo, aunque es intemporal y eterno, funciona a través de ciclos de descanso y actividad... encendido y apagado. Encendido y apagado significa nacimiento y muerte, y estamos muriendo continuamente para re-crearnos. Los átomos de nuestro cuerpo se encienden y apagan. Las moléculas de nuestras células de la piel se encienden y se apagan, muriendo una vez al mes para que podamos hacer otras nuevas. Si las células de nuestra piel no muriesen una vez al mes tendríamos la piel muy correosa, enfermiza.

Aunque parece que el mundo es continuo, en realidad está encendiéndose y apagándose como un anuncio de neón intermitente. Todo está vibrando, y la vibración implica una señal de encendido y apagado. Por eso se llama vibración. ... Algunas cosas vibran muy rápidamente, y otras un poco más despacio. En una roca, la vibración es muy lenta; en un pensamiento, es muy rápida; y al nivel de los fotones, va a la velocidad de la luz. Pero todo es una vibración de encendido y apagado.

Cuando nos encendemos, nacemos: cuando nos apagamos, morimos. Sin el apagado no habría encendido. En cada apagado, el universo se re-crea a sí mismo. El apagado se denomina también la discontinuidad. ... Nuestra experiencia del mundo es como ver una película. En la pantalla vemos continuidad, pero cuando vamos a la sala de proyección, ¿qué vemos? Nos damos cuenta de que la película es una serie de fotogramas inmóviles con pequeños espacios o huecos entre ellos. Si el carrete de la película se mueve lo suficientemente rápido, nuestros ojos no notan los huecos, el apagado entre cada fotograma; sólo notan el encendido. Vemos una película, y la película se halla totalmente en nuestra imaginación. En realidad, las imágenes están encendiéndose y apagándose intermitentemente y discontinuamente sobre la pantalla. ...

... Crear es traer algo al ser, o a la existencia. Y para crear algo nuevo tenemos que morir a lo que es. Si no morimos a lo que es, no hay creatividad. Algo tiene que morir para que surja algo nuevo, y nuestra alma está continuamente dando saltos cuánticos de creatividad. ¿Qué es un salto cuántico? Es cuando una partícula subatómica va de aquí a allá sin pasar por el espacio entre medias. Está aquí, y luego está allá. ¿Dónde estaba entretanto? En ninguna parte. ¿Cómo llegó de aquí a allá’? No se sabe. Y no sólo llegó de aquí a allá; lo hizo instantáneamente. No tardó nada de tiempo en llegar de aquí a allá. Eso es un salto cuántico ...

... En biología hay un término llamado apoptosis, que significa muerte celular programada. Cuando no hay apoptosis las células se olvidan de morir, y a esa enfermedad se la llama cáncer. Las células cancerígenas han perdido la memoria de la muerte; no saben cómo morir, y en su búsqueda de la inmortalidad matan al cuerpo anfitrión del que dependen para vivir.

La muerte, por tanto, es el billete de entrada a la vida, y la muerte está sucediendo ahora mismo en nuestro cuerpo-mente. ¿Dónde está nuestro cuerpo de cuando teníamos dos años de edad? Está muerto. Nuestro cuerpo de dos años está muerto, nuestros pensamientos de dos años están muertos, nuestras emociones de dos años están muertas, nuestra personalidad de dos años está muerta. Los entregamos todos a cambio de los que tuvimos a los tres años, muriendo como niños de dos años. El nacimiento y la muerte están sucediendo todo el tiempo a todos estos niveles. ...

... La oruga muere para convertirse en crisálida. En el sopor de la crisálida, las energías se incuban y se reconfigura, y nace una mariposa. ¿Es la oruga el mismo ser que la crisálida o que la mariposa? Es la misma inteligencia que se ha convertido en otra cosa. Y en esa cosa cada célula es diferente, cada expresión de la energía en su cuerpo es diferente. Nada ha muerto en realidad; solamente se ha transformado. ....

Quiero invitarlos, antes de concluir, a que presten mucha atención a las palabras que leerán a continuación y que se encuentran en las páginas 73 a 76  porque, les aseguro, son “sumamente reveladoras”: “... La energía electromagnética, que incluye la luz visible, contiene todos los colores del espectro en el mismo rayo de luz. Sin embargo, esa misma radiación electromagnética contiene luz invisible, como los rayos X, las microondas, las ondas radiofónicas y el radar. La luz visible y la invisible forman parte del mismo espectro, que está vibrando simultáneamente en diferentes frecuencias. El espectro entero coexiste simultáneamente y, sin embargo, nosotros sólo experimentamos los que llamamos luz visible. ...

... La esencia de tu ser es una realidad inmutable que crea un patrón de energía que viene y va. Este patrón, que nace y muere, y está continuamente cambiando de nombre y de forma, es la persona con la que te confundes. Puede que pienses que un <yo soy> personal es la causa y la fuente de todo lo que te sucede, pero esto es una patraña, una alucinación creada por una percepción distorsionada. ... La personalidad es tan sólo una ilusión. Lo que parece ser el <yo soy> personal es el <yo soy> universal, el Ser que hay en todos los seres. El <yo soy> real es todo el proceso interminable de la pura potencialidad expresándose a sí misma con diferentes disfraces: soy pura potencialidad. Soy el universo. Soy todo lo que está sucediendo. Si miras hacia fuera y ves las estrellas y las galaxias, eso es lo que está sucediendo, y eso soy yo. Soy la luz, y soy los ojos que la perciben. Soy la música, y soy los oídos que la oyen. Soy el viento, y soy las alas de pájaro que vuelan en él. No hay otro <yo soy> que el Ser único, el universo entero. ...

... Cuando conoces tu verdadera esencia te pones en contacto con esa parte de ti que está más allá del tiempo y el espacio y la fuente de ambos. Ya no te identificas con la conducta cambiante del océano de consciencia en todas sus diferentes formas; te identificas con la esencia inmutable de la consciencia misma. Si sabes que tu esencia es la unidad de un espíritu único entonces todo lo demás se vuelve conocido para ti. ...

... Caes en la cuenta de que tu yo real nunca ha nacido y, por lo tanto, nunca puede morir. Sólo lo que tiene un principio tiene un fin. Lo que nunca comenzó es eterno y siempre existe, y eso eres tú....”

Considero a este libro una lectura "imperdible" que, les aseguro, los mantendrá expectantes desde el principio hasta el fin. Y, por sobre todo, les aportará un cúmulo de conocimientos que los acercará al "núcleo mismo de la Vida"; al centro de toda la Creación": el SER o CONSCIENCIA PURA. Y recuerden que: "Todo es UNO". "Todos somos UNO.



Bendiciones.

miércoles, 17 de julio de 2013

Unir Salario y Objetivo: una “misión” que no es “imposible” …

En un compartir anterior, ya los había anoticiado respecto a la existencia del libro titulado “El monje que vendió su Ferrari”, cuya autoría corresponde al “genio” de Robin Sharma. En esta oportunidad, ha llegado el turno de acercarles algunas reflexiones contenidas en otro de sus libros titulado “Las 8 claves del liderazgo” del monje que vendió su Ferrari. Coincidiendo plenamente con lo expresado en el último párrafo de la contratapa del mismo, su lectura resulta “… sencilla, amena pero sorprendentemente perspicaz. Las 8 claves del liderazgo encierra lecciones de valor universal y las explica para que sean realmente útiles. Ello hace de esta obra una lectura difícil de dejar… y de olvidar”. En mi opinión: una verdadera “obra maestra”. Para quienes aún -poco o nada- conocen acerca de este autor, les comento que se trata de uno de los mayores expertos mundiales en liderazgo, crecimiento personal y formación de altos ejecutivos; siendo también un conferenciante muy solicitado.

A fin de incentivarlos a la lectura de esta magnífica obra, a continuación, compartiré con todos ustedes, algunos textos que -en mi opinión- resultarán de sumo interés para quien haya decidido “hacerse cargo” de su camino de "evolución personal" y de su “auto-conocimiento”.


(página 70) “… había una serie de rituales que practicaban los líderes clarividentes, ocho para ser exacto. Estas ocho disciplinas eran un compendio de toda la sabiduría de liderazgo que se ha venido transmitiendo a lo largo de los tiempos y que practicaban los grandes líderes del mundo entero. No se trata de estrategias encaminadas a poner parches, de una moda que al mes desaparecerá, como viene sucediendo hoy en día en el mundo de los negocios, sino que reflejan las verdades eternas que nos dicen cómo lograr que actúen hombres y mujeres, cómo fomentar la lealtad y el respeto y cómo sacar lo mejor de la gente que uno dirige. …”

(página 71 a 72)   una de las mayores ansias del hombre es la necesidad que todos tenemos de poder modificar las vidas de los demás. La gente siente en su interior que debe formar parte de algo que sea superior a ella. Da igual que hablemos del consejero delegado o del empleado encargado de los envíos, todo ser humano necesita creer que aporta algo. Los grandes líderes entienden tales ansias y hacen saber a sus seguidores que su trabajo diario afecta positivamente al mundo entero. Alimentan también el fuego de la excitación dentro de sus organizaciones mostrando a su gente que el trabajo que hacen los acerca más al objetivo. Dicho en pocas palabras: los líderes dan a sus seguidores una buena razón para levantarse por la mañana.… No hay personas sin motivación, solo empleados sin ella. … No olvides lo que los psicólogos saben desde hace muchos años: los seres humanos huyen del dolor y buscan el placer. Los líderes clarividentes logran que sus empleados asocien el trabajo diario y el objetivo con el placer. Unen el salario con el objetivo. …”

(página 74) “… El trabajo de un líder consiste en definir la realidad a su gente. El líder muestra a su gente una forma mejor, más brillante de ver el mundo. Se enfrenta a los retos y los convierte en oportunidades de crecimiento, de mejora y de éxito. Hace algo más que mostrar a la gente cómo hacer las cosas bien, pues ese es el trabajo del director. El líder iluminado deja bien claro qué hay que hacer, con lo cual sus empleados hacen mejor las cosas que antes. Confirma constantemente que el objetivo que cada uno persigue es bueno, justo y respetable. Entiende que la mejor manera de incentivar un comportamiento innovador y excepcional es un trabajo que tenga sentido. …”

(página 75 a 76) … Hubo una vez un joven estudiante que viajó muchos kilómetros en busca de un famoso maestro espiritual. Cuando por fin lo conoció le dijo que el objetivo principal de su vida era convertirse en el hombre más sabio de la tierra. Por eso necesitaba el mejor maestro. Viendo el entusiasmo del joven, el maestro estuvo de acuerdo en compartir con él sus conocimientos y le permitió que se uniera a él. <¿Cuánto tiempo tardaré en hallar la iluminación?>, preguntó inmediatamente el muchacho. <Al menos cinco años>, respondió el maestro. <Es demasiado>, dijo el muchacho. <No puedo esperar cinco años. ¿Y si estudio el doble que tus otros alumnos?> <Entonces, diez años>, fue la respuesta. <¡Diez años! Y si estudio noche y día con toda mi alma ¿cuánto tardaría en convertirme en el sabio que siempre he soñado ser?> <Quince años>, contestó el maestro. El muchacho estaba muy frustrado. <¿Cómo es posible? Cada vez que te digo que trabajaré más duro para lograr mi objetivo me contestas que tardaré más tiempo> <La respuesta es muy sencilla>, dijo el maestro. <Si pones un ojo en la recompensa solo te queda otro para centrarte en el objetivo>. …”

(página 77) … Como dijo Henry Ford: <Nadie es apático salvo cuando persigue los objetivos de otra persona>. …”

(página 79) “… Entiende que un gran líder precede a unos grandes seguidores. …”

(página 82 a 83) … Los líderes clarividentes se preocupan más por hacer lo correcto que por parecer inteligentes. … El liderazgo no es popularidad, sino honestidad. No es poder, es un objetivo. … Los líderes clarividentes se consideran liberadores más que confinadores del talento humano. Su prioridad fundamental es que su gente desarrolle todo su potencial. Entienden que el trabajo de un líder es transformar el lugar de trabajo en un lugar lleno de genios realizados. También entienden que su empresa debe, por encima de todo, convertirse en sitio y en una oportunidad para el desarrollo y realización personales. Saben que para que sus seguidores se comprometan profundamente con su visión y aporten su capacidad están obligados a ofrecerles un trabajo que constituya un reto para ellos. Deben ofrecerles la oportunidad de mejorar con su trabajo. Yogi Raman me dijo que otra de las ansias humanas es la necesidad de desarrollarse y autorrealizarse. Y los líderes clarividentes satisfacen este deseo liberando la fuerza interior de su gente. 

<Todos los habitantes de este planeta tienen un deseo profundo de crecer y mejorar como personas.> … <Lo triste es que la mayoría de la gente no tiene ni la más remota idea sobre el talento y las posibilidades que dormitan en su interior. William James, el fundador de la psicología moderna, dijo una vez: <La mayoría de las personas viven, física, intelectual o moralmente, dentro de un círculo muy por debajo de sus posibilidades. Podemos recurrir a nuestras reservas vitales, que ni tan siquiera sospechamos>. Y tenía razón. Si la persona media captara apenas la fuerza que alberga en su interior, se quedaría atónita. Y sin embargo, la mayoría de la gente nunca se ha molestado en examinarse, simplemente, para descubrir quiénes son realmente. …”

(página 84) … Genialidad significa tener una capacidad natural excepcional. Todos tenemos nuestros dones y nuestra capacidad especial. El problema radica en que la mayoría de los líderes nunca han brindado a su gente oportunidades que pongan a prueba y liberen esos dones. En vez de enseñarles el aspecto que tiene el éxito y dejar que usen su creatividad y todos sus recursos para alcanzarlo, la inmensa mayoría de los líderes dirigen hasta el más mínimo de los detalles y marcan el camino a seguir en todas las etapas del camino. Tratan a los miembros de su equipo como si fueran niños absolutamente incapaces de pensar por su cuenta. Con el tiempo, este tipo de liderazgo acaba con la imaginación, la energía y el espíritu. Luego, los líderes se lamentan de falta de motivación, productividad y rendimiento. <Los líderes deben liderar hasta donde sea posible y luego desaparecer>, escribía H. G. Wells. <Sus cenizas no deben apagar el fuego que encendieron>. …”

(página 85) “… <El trabajo definitivo del líder clarividente consiste en dignificar y honrar las vidas de sus seguidores dejando que liberen y expresen todo su potencia en el trabajo>. …”


Palabras llenas de “Sabiduría”. Palabras que nos invitan a creer en que es posible vivir el “Trabajo Diario” como una “Liberación” en lugar de considerarlo una pesada carga que nos agobia. Palabras que nos comprometen a “Cambiar la Mirada” y a buscar “Nuevas Perspectivas” de Vida. Se puede. Nada es imposible si nuestro Corazón busca a Dios constantemente y sigue sus Perfectos Designios. Pidamos a El, sea nuestro Guía y Consejero permanente, a través de la Oración y la Meditación diarias. Dios (el Universo o como cada uno lo conciba) siempre responde. Escuchémoslo con Atención y Gratitud.


 Bendiciones.

lunes, 1 de julio de 2013

El Sexo: ¿un "mal" pensamiento?

En esta ocasión comparto con ustedes, parte del texto que puede leerse en el libro titulado “Vales más de lo que piensas” - Los principios de la autoestima del padre Carlos G. Vallés (nació en Logroño -España- el 04.11.1925. Sacerdote jesuita y escritor. Ha ejercido como profesor de matemáticas en la Universidad. Vive en la India desde hace cincuenta años y ha llegado a ser el escritor más popular en lengua guyaratí. Actualmente se dedica a viajar por diversos países llevando un mensaje de libertad interior, renovación espiritual, conciencia social, ecumenismo práctico y alegría evangélica desde la India hasta Latinoamérica). Como asidua lectora de sus obras, quiero recomendarles muy especialmente que lo lean atentamente pues -en mi opinión- no tiene desperdicio alguno. Por mi parte, adhiero a la expresión contenida en la contratapa del libro cuando dice que “… según san Pablo, santo patrono de la autoestima en sus dichos y en sus hechos, todos hemos ya resucitado y <estamos sentados felizmente en el cielo>. ...”.

(página 110 a 117) “… De jóvenes nos enseñaron repetidamente nuestros maestros de espíritu que un solo segundo de un <mal pensamiento> consentido (¿y cómo sabíamos si habíamos consentido?) bastaba para ir al infierno por toda la eternidad. Y había que confesarlo como tal. En caso de duda, se nos instruía que dijéramos: <Creo que no consentí, pero lo manifiesto ante Dios como él lo viera>, para asegurarse. Un director espiritual algo más generoso, el padre Francisco Zubeldía, de grata memoria, nos concedía treinta segundos de prueba gratis del género sin culpa, pero habían de ser cronometrados. Si pasaban de treinta segundos, había que confesar el mal pensamiento. Hubo alguien que -él aseguraba que con plena inocencia- entendió <minutos>, en vez de <segundos>, y disfrutó de la licencia por treinta minutos hasta que descubrió su error. Pero segundos eran segundos, y un mal pensamiento era un mal pensamiento. Por cierto, <mal> pensamiento no era el deseo de darle una bofetada a un compañero o la fantasía de asaltar un banco; <mal> pensamiento era única y exclusivamente el sexo. El mal por antonomasia. El pecado por excelencia. Lo demás no contaba.

Siguiendo con el buen humor, recientemente un periodista le preguntó a un cardenal en una rueda de prensa: <¿Qué enseña la Iglesia sobre las sectas?>. El cardenal comenzó una detallada exposición en su respuesta, y les costó un poco a los periodistas caer en la cuenta de que el cardenal no estaba hablando sobre la Iglesia y las sectas, sino sobre la Iglesia y el sexo. ¿Qué había pasado? La rueda de prensa era en inglés, y la pregunta en inglés había sido, <What does the Church teach about sects?>. La palabra sects (sectas) en inglés suena algo parecido -aunque no del todo- a sex (sexo), y al buen cardenal se le disparó el reflejo y entró en la materia como toro que entra al capote. La materia era el sexo. El periodista no dejó pasar la ocasión de recalcar en su reseña que se trataba de un típico error freudiano que manifiesta el subconsciente a través de un error inocente, y en este caso la obsesión de la Iglesia por el sexo se había traducido en la precipitación de la respuesta inesperada. De la secta al sexo. O, sencillamente, se trataba de que el buen cardenal -que era italiano- no dominaba la pronunciación inglesa. En todo caso, nos vale la anécdota.

¿De dónde nos viene la obsesión por el sexo? El sexo proporciona la materia ideal para generar el complejo de culpa. Por un lado, es algo serio en sí, que involucra mente y cuerpo y tiene consecuencias personales y sociales; por otro, es de incidencia universal, ya que a todos nos afecta a lo largo de toda nuestra vida. De ahí le viene su importancia. Para manipular un complejo de culpa hay que generar primero ese complejo, y para generar ese complejo de culpa hace falta primero una culpa, y esa culpa ha de ser general e importante, para que a todos nos abarque y nos preocupe. Decir mentiras, por ejemplo, es algo que a todos nos ocurre, pero no es suficientemente grave como para preocuparnos. Por otro lado, siguiendo con ejemplos, matar a una persona es grave, pero no todos cometemos asesinatos todos los días. Tales faltas no valen. Ha de ser algo grave y universal al mismo tiempo, y el mejor candidato es el sexo. De ahí le viene su importancia.

Tenemos aquí la materia ideal para generar culpa, de ahí el complejo, y del complejo a la manipulación. El convertirse en instrumento eficaz de la manipulación de conciencias hizo que el sexo adquiriera una importancia desproporcionada en los tratados de moral, en la predicación, en la dirección de conciencias. El eje de la conducta moral en siglos recientes. La piedra de toque del verdadero cristiano. El mandamiento que arrinconaba a todos los demás del decálogo. El sexo. Y un poco también el séptimo, por aquello del no robar como llegó a cantar la copla:

<Si en el sexto no hay perdón
ni en el séptimo rebaja,
ya puede nuestro Señor
llenar el cielo de paja>.

Esa copla señala ya la reacción popular ante la opresión sexual. Puro sentido común. No podía ser la cosa tan grave. No era para tanto. No se iba a quedar el cielo vacío. Había que tomarlo con calma. Incluso con un poco de humor. No podían tener razón los curas. Se había exagerado demasiado. El péndulo había subido hasta su límite por un lado. La burbuja se hinchaba más y más. Algún día tenía que reventar. Y reventó. Llegó la <liberación sexual>. En España se llamó <el destape>. De un extremo a otro. Antes todo era pecado, ahora nada lo era. Efecto boomerang. El tiro por la culata. Se descubrió el truco. El gran movimiento de controlar conciencias a través del sexo a lo largo de los siglos, falló por fin. Y como no estábamos preparados para el fallo, nos dejó sin reacción. Del infierno por un mal pensamiento, a las páginas explícitas de Internet a toque de tecla. Nos aturdió el golpe. Nos hemos contentado con denunciar que esta generación ha perdido el sentido del pecado, mientras nos envolvemos en nuestro enfado. Lo que nos toca es trabajar por restablecer el equilibrio sano y firme de la conciencia creyente en libertad personal y responsabilidad universal.

De todos modos, la crisis del sexo nos ha dejado una secuela lamentable y que nos concierne aquí especialmente: nos ha hecho sentir <impuros>. La pureza. La impureza. Actos impuros. Deseos impuros. Toda una generación ha vivido bajo el oprobio de la <impureza>, y otra generación se debate ahora entre las exageraciones de la época anterior y las licencias de la siguiente. <No puedo mantenerme puro más de una semana>, le oí decir en su tiempo a un compañero de colegio. Otro me confió, <Me han dicho que, si puedo mantenerme puro seis meses seguidos, me admitirán en el noviciado>. Triste lenguaje, <Ser puro> significaba <no masturbarse>. Por cierto, el candidato no entró. No pudo ser <puro>. Ni por seis meses. Seguidos. Duele contar estas cosas, pero nos urge reparar los daños causados. La etiqueta <impuro> es una injusticia intolerable. Una calumnia de mal gusto. Un insulto a la persona. Un ataque contra la autoestima. Llamarse a uno mismo impuro es autoflagelarse, condenarse, rebajarse. Triste herencia, de la que nos conviene desembarazarnos cuanto antes. Al menos la <polución>, que también manchaba nuestros sueños nocturnos, ha pasado a ser pecado ecológico. Contaminación atmosférica. Algo vamos ganando. …

… <Mira que te mira Dios,
mira que te está mirando,
mira que te has de morir,
mira que no sabes cuándo>. ...

... <Cuando el pecado te tienta
y te cerca la maldad,
siente el fuego que atormenta
por toda la eternidad>.

Toda una conspiración de temor para asegurar la servidumbre. No nos honra. Nos ha hecho daño. Aun ahora, cuando esa iconografía ha sido descartada y la Danza de la Muerte se ve sólo en pinturas medievales restauradas, nos queda por los fondos de la mente el miedo a la muerte, al más allá, al juicio, a la eternidad, y ese miedo nos debilita ante la influencia de poderes que siguen queriendo someternos y dominarnos. Y nos sometemos. Por si acaso.

Es verdad que, afortunadamente, ya nos hemos liberado bastante de esa mentalidad lúgubre de penas y castigos, de miseria e indignidad, de muerte e infierno, y nos congratulamos de ello. Pero aún nos quedan restos oscuros por los rincones de la conciencia y por las costumbres de la sociedad que recuerdan miedos tradicionales y mantienen complejos antiguos. Una buena limpieza de fondos nos hará bien a todos. …”

Una “mente brillante” que nos acerca una “sabia reflexión” sobre un tema tan candente como es el sexo. Una “mirada en retrospectiva” que nos permite despejar el camino que tenemos por delante. Un “estupendo relato” que combina “humor y seriedad”. En definitiva, una lectura recomendada para toda persona que se precie de “valer más de lo que piensa” …


Bendiciones.


jueves, 27 de junio de 2013

Adulterio y algo más ...

En este nuevo compartir, he querido acercarles algunas de las enseñanzas contenidas en el libro titulado “La Segunda Venida de Cristo”; La resurrección del Cristo que mora en tu interior - Un revelador comentario sobre las enseñanzas originales de Jesús (volumen I); el cual se hace eco del vasto legado espiritual del yogui Paramahansa Yogananda. Clara, concisa y cautivante lectura que aporta Sabiduría en tiempos de crisis. Imperdible para quienes deseen profundizar en su “auto-conocimiento” y para todos aquellos que hayan emprendido el maravilloso camino de sentirse “UNO” con el Universo, con “DIOS” mismo.


(página 541 a 545) “… De acuerdo con las leyes humanas, a menos que exista adulterio físico, no hay motivo de censura. La ley de los hombres no condena el comportamiento mentalmente lascivo. En cambio, la Ley Divina condena también el adulterio mental, ya que sin su presencia no se produciría el adulterio físico.

Las escrituras hindúes hacen referencia a las siguientes maneras de cometer adulterio (aplicables por igual a hombres y mujeres):

  1. Pensar con lascivia acerca de una mujer (tanto si la mujer está presente como si no se halla ante los ojos de quien la imagina).
  2. Hablar acerca de una mujer con deseo lascivo.
  3. Tocar a una mujer con deseo lascivo.
  4. Mirar a una mujer con deseo lascivo.
  5. Mantener conversaciones íntimas con una mujer con el propósito fundamental de lograr la unión física.
  6. La unión física sin la consagración del matrimonio.

La noción de <pecado> requiere una definición compleja. No se trata de la transgresión contra un código arbitrario de conducta decretado por un Dios caprichoso. El Creador hizo al hombre un ser espiritual, un alma dotada de una individualización de la propia naturaleza divina de Dios. Le concedió al alma, que desarrolló a partir de su propio Ser, un cuerpo y una mente como instrumentos mediante los cuales pudiese percibir los objetos de un universo de naturaleza ilusoria (creado por maya) e interactuar con ellos. Los instrumentos mentales y físicos del alma nacen y mantienen su existencia merced a procesos específicos del poder creativo de Dios que se desarrollan de acuerdo con las leyes divinas. Si el ser humano vive en perfecta armonía con la esencia de estos principios, continúa siendo un ser espiritual que se encuentra a cargo de su cuerpo y de su mente. El pecado es todo aquello que pone en peligro el perfecto autodominio del hombre; y posee un efecto negativo automático que es proporcional a la magnitud en que haya sido influido por el engaño -sin que ello implique la condenación por parte de un Dios airado-. Las acciones que el hombre realiza utilizando su libre albedrío armonizan y fortalecen la esencia manifiesta de la perfección de su alma o, por el contrario, debilitan y degradan la esencia y la hacen caer en la esclavitud de la mortalidad.

Así pues, no hay mortal que sepa de cuán diversas maneras se puede pecar contra la ley natural. En especial, el tema del sexo suele provocar desconcierto. El ser humano no podría sentir el impulso sexual a menos que le hubiera sido dado desde su interior mediante el proceso de evolución que siguió a su caída del Edén. Ya que la unión física constituye la ley de propagación de la especie ha de ser considerada teniendo en cuenta este principio.

Los animales no pueden cometer adulterio -aún cuando desde el punto de vista humano sean promiscuos-, pues sus uniones sexuales obedecen meramente al instinto de procreación de la especie, que es impulsado por la naturaleza. Los animales no tienen la opción de complacerse en abrigar pensamientos sexuales que ellos mismos hayan creado.

Al estar dotado de raciocinio y de libre albedrío, el hombre comete pecado porque al instinto de procreación le agrega sus pensamientos lascivos, insaciables y lujuriosos. Por lo tanto, de acuerdo con la ley espiritual, el uso del instinto sexual con el único fin de gratificar el deseo sensual se considera pecaminoso y perjudicial para la imagen divina del hombre. Un hombre casado también comete pecado, tal como lo señaló Jesús, si piensa lascivamente en su mujer, cuya naturaleza femenina debería ser amada y apreciada con todo respeto por constituir el aspecto maternal de Dios.

Se puede calmar la sensación saludable de hambre utilizando el sentido del gusto para seleccionar los alimentos apropiados; pero es imposible satisfacer la gula, y sus efectos perjudiciales se agravan por la elección de una dieta poco saludable. De modo similar, la unión física para la procreación es lo que la naturaleza ha dispuesto; en cambio, la lujuria jamás se apacigua y es destructiva para la salud y para el sistema nervioso, ya que perturba todas las facultades mentales, neurales y espirituales.

La mente se vuelve obsesiva cuando permanece fija en un determinado impulso. Una vez que se acostumbra a los hábitos sexuales, resulta muy difícil lograr que se eleve a los inspiradores caminos de la meditación. Las personas adictas al sexo son sumamente nerviosas e inquietas, sus mentes vagan constantemente por el plano de los sentidos, lo cual les hace difícil  concentrarse en la paz interior que conduce la conciencia hacia el supremamente embriagador y siempre renovado gozo de la comunión con Dios.

La esencia vital que se pierde durante la unión física contiene incontables unidades atómicas de inteligencia y energía vitratónicas; la pérdida de estos elementos como consecuencia de los excesos indiscriminados es extremadamente nociva para el desarrollo espiritual. Tales excesos exacerban el flujo de la energía vital hacia el exterior a través del centro sutil inferior, situado en la base de la espina dorsal, y concentran la conciencia en la identificación con el cuerpo y con las percepciones sensoriales externas. Cuando una persona se habitúa a ese estado, resulta imposible el ascenso de la conciencia a los centros más elevados de percepción espiritual y de comunión con Dios.

Quienes viven en el plano sexual, con su fascinación y excitación física momentáneas, no pueden siquiera imaginar, y mucho menos desear alcanzar, la incomparable bienaventuranza del Espíritu que se encuentra en el recogimiento de la meditación. Los yoguis aumentan su inmenso poder y su realización espiritual mediante la conservación natural y no represiva de la esencia vital, la cual transmutan durante la meditación en vibraciones divinas que despiertan los centros superiores de la espina dorsal y sus elevados estados de conciencia. …

… ¡Cuán insensatamente renuncia la gente al reino de la bienaventuranza inmortal a cambio de sus deseos materiales de tener nombre, fama, gratificación sensual, posesiones y dinero! Cristo censuraba esta manera imprudente de emplear la vida: <más te conviene> desprenderte de todo aquello que arroja la felicidad de tu ser al <infierno> del engañoso olvido del alma. …

<También se dijo: El que repudie a su mujer, que le dé acta de divorcio. Pero yo os digo que todo aquel que repudia a su mujer -excepto en caso de fornicación- la hace ser adúltera; y el que se case con una repudiada comete adulterio> (Mateo 5:31-32)

Esa parece ser una ley drástica para aquel que se separa de su pareja por incompatibilidad de caracteres y luego decide casarse con otra persona.

El pecado reside en casarse con la persona equivocada, influido por las costumbres sociales o por el instinto físico. Uno debe casarse únicamente cuando siente la unidad del alma con la pareja adecuada. Y estas dos personas así unidas mediante votos sagrados deben permanecer juntas, profesándose inquebrantable lealtad la una a la otra. El matrimonio apropiado alimenta el amor verdadero -la unión en el plano superior- y sublima el deseo incontrolado de vivir en el plano sexual.

Quienes se casan y se divorcian una y otra vez no permiten que las semillas del amor divino tengan la oportunidad de crecer en el suelo de un compromiso fiel. La mente de tales personas, concentrada en el sexo y en la atracción física, se mantiene en estado de desuso espiritual. Por lo tanto, el divorcio por razones triviales es un comportamiento adúltero, ya que se concentra principalmente en la gratificación sexual como fin en sí mismo. Es fundamental que esposo y esposa honren el matrimonio como una oportunidad de alimentar el crecimiento y la comprensión a través del intercambio mutuo de las mejores cualidades de ambos. Y la unión conyugal debe respetarse como medio de procreación en el plano físico (invitando así a las almas a nacer en un ambiente familiar apropiado). El perfeccionamiento de la relación matrimonial culmina en la procreación de esos sublimes <hijos> que son el amor incondicional y la emancipación definitiva en el plano espiritual. …”


Espero que ustedes hayan disfrutado de esta lectura tanto como yo lo he hecho al leer el libro. Todo un sinónimo de regocijo para el Alma, deleite para el Espíritu y serenidad para el Pensamiento…


Bendiciones.

lunes, 24 de junio de 2013

“Educar” en tiempos difíciles…


En esta oportunidad quiero compartir con todos ustedes, algunos párrafos extraídos del libro titulado “Educar, elegir la vida” – Propuestas para tiempos difíciles cuya autoría corresponde al Cardenal Jorge M. Bergoglio (en la actualidad Papa Francisco I). Como bien dice en la contratapa del libro: “¿Cuánto podemos caminar sin un rumbo definido? ¿A dónde llegar si una meta no orienta nuestros pasos? Son los tiempos de crisis los que revelan con veracidad de qué madera estamos hechos. Son ellos los que despiertan con urgencia las voces que devuelven el sentido. Por eso, estos mensajes del Cardenal Bergoglio a las comunidades educativas porteñas adquieren una singular relevancia en estos tiempos difíciles que atraviesa la Argentina. Los mismos están acompañados de propuestas para su trabajo a nivel personal y grupal. Educar, elegir la vida descubre a un hombre de Dios profundamente comprometido con la suerte de sus hermanos, a la vez que alienta a los educadores en la tarea de formar hombres nuevos para nuestra patria”. Sin lugar a dudas, una lectura altamente recomendada para todos aquellos educadores que sientan el anhelo de seguir evolucionando, merced -en esta oportunidad- al valioso aporte de Sabiduría que -en mi opinión- conllevan las reflexiones y referencias contenidas en el libro; recomendación que también hago extensiva -incluso- a quienes no se desempeñan en la educación. El libro contiene, además, “claves de lectura para trabajar a solas o en grupo” que invitan a una reflexión “madura y adulta”.  

(página 14 a 20) “… La creencia de que el mundo es perfectible y de que la persona humana tiene recursos para alcanzar una vida más plena alimenta toda construcción utópica. Pero dicha creencia va de la mano con una búsqueda concreta de mediaciones para que ese ideal sea realizable. Porque si bien el término utopía literalmente remite a algo que está “en ningún lugar”, algo que no existe de un modo localizable, no por eso apunta a una completa alienación respecto de la realidad histórica. Por el contrario, se plantea como un desarrollo posible, aunque por el momento imaginado. Anotemos este punto: algo que no existe aún, algo nuevo, pero hacia lo cual hay que dirigirse a partir de lo que hay. De ese modo, todas las utopías incluyen una descripción de una sociedad ideal, pero también un análisis de los mecanismos o estrategias que la podrían hacer posible. Diríamos que es una proyección hacia el futuro que tiende a volver al presente buscando sus caminos de posibilidad, en este orden: primero, el ideal, delineado vívidamente, luego, ciertas mediaciones que hipotéticamente lo harían viable.


Pero además, en su ida y vuelta a partir del presente, se apoya fundamentalmente en la negación de los aspectos no deseados de la realidad actual. Brota del rechazo (no visceral sino inteligente) de una situación considerada como mala, injusta, deshumanizadora, alienante, etc. En este sentido, hay que señalar que la utopía propone lo nuevo… pero sin liberarse nunca de lo actual. Perfila la expectativa de la novedad desde la percepción actual de lo que sería deseable si pudiéramos liberarnos de los factores que nos oprimen, de las tendencias que nos impiden acceder a algo superior. Por dos lados distintos, entonces, vemos la indisoluble ligazón entre lo futuro deseado y lo presente soportado. La utopía no es pura fantasía: también es crítica de la realidad y búsqueda de nuevos caminos.
  
En ese rechazo de lo actual en pos de otro mundo posible, articulado como un salto al futuro que debe después hallar sus caminos para hacerse viable, tiene dos serios límites: primero, cierta cualidad <loca>, propia de su carácter fantástico o imaginario que, al poner el acento en esa dimensión y no en los aspectos pragmáticos de su construcción, puede convertirla en un mero sueño, un deseo imposible. Algo de eso resuena en cierto uso actual, realista, del término. El segundo límite: en su rechazo de lo actual y deseo de instalar algo nuevo, puede recaer en un autoritarismo más feroz e intransigente que aquello que se quería superar. ¿Cuántos ideales utópicos no han dado lugar, en la historia de la humanidad, a todo tipo de injusticias, intolerancias, persecuciones, atropellos y dictaduras de diversos signos?


Pues bien: justamente son estos dos límites del pensamiento utópico los que han provocado su descrédito en la actualidad; ya sea por un pretendido realismo que se ata a lo posible, entendiendo eso posible como el solo juego de las fuerzas dominantes descartando la capacidad humana de crear realidad a partir de una aspiración ética; ya sea por el hartazgo ante las promesas de ciertos mundos nuevos que, en el último siglo, sólo han traído más sufrimiento a los pueblos.
  
Y aquí podemos volver a leer La Ciudad de Dios. La utopía, tal como la conocemos, es una construcción típicamente moderna (si bien hunde sus raíces en los movimientos milenaristas que atravesaron la segunda mitad de la Edad Media). Pero San Agustín, al plantear su esquema de las “dos ciudades” (la ciudad de Dios, regida por el amor, y la ciudad terrena, por el egoísmo) inextricablemente yuxtapuesta en la historia secular, nos ofrece algunas claves para ubicar la relación entre novedad y continuidad, que es justamente el punto crítico del pensamiento utópico y la clave de toda creatividad histórica. En efecto: la Ciudad de Dios es, en primer lugar, una crítica a la concepción que sacralizaba el poder político y el statu quo. Todo imperio de la antigüedad se apoyaba en este tipo de creencia. La religión formaba parte esencial de toda construcción simbólica e imaginaria que sostenía la sociedad desde un poder sacralizado. Y esto no era sólo cuestión de los paganos: una vez que el cristianismo fue adoptado como religión del Imperio Romano, se fue conformando una teología oficial que sostenía esa realidad política como si fuera ya el Reino de Dios consumado en la tierra. …


… La creatividad histórica, entonces, desde una perspectiva cristiana, se rige por la parábola del trigo y la cizaña. Es necesario proyectar utopías, y al mismo tiempo es necesario hacerse cargo de lo que hay. No existe el “borrón y cuenta nueva”. Ser creativos no es tirar por la borda todo lo que constituye la realidad actual, por más limitada, corrupta y desgastada que ésta se presente. No hay futuro sin presente y sin pasado: la creatividad implica también memoria y discernimiento, ecuanimidad y justicia, prudencia y fortaleza. Si vamos a tratar de aportar algo a nuestra Patria desde el lugar de la educación, no podemos perder de vista ambos polos: el utópico y el realista, porque ambos son parte integrante de la creatividad histórica. Debemos animarnos a lo nuevo, pero sin tirar a la basura lo que otros (e incluso nosotros mismos) han construido con esfuerzo. …"

(página 33 a 34) "… Si se acepta que algunos sí y otros no, queda la puerta abierta para todas las aberraciones que vengan después. Y esto es, también, un punto central de la creatividad que buscamos. La capacidad de mirar siempre qué pasa con el lado que no se tuvo en cuenta en los cálculos. Volver a mirar, a ver si no quedó nadie afuera, nadie olvidado. Por muchos motivos. Primero, porque en la lógica cristiana, todo hombre debe tener su lugar y cada uno es imprescindible. Segundo, porque una sociedad excluyente es, en realidad, una sociedad potencialmente enemiga de todos. Y tercero, porque aquel que fue olvidado no se va a resignar tan fácilmente. Si no pudo entrar por la puerta, tratará de hacerlo por la ventana. Resultado: la bella sociedad excluyente y amnésica tendrá que volverse más y más represiva, para evitar que los Lázaros que dejó afuera puedan meterse a manotear algo de la mesa de Epulón.


Pues bien, una imprescindible misión de todo educador cristiano es apostar a la inclusión, trabajar por la inclusión. ¿No ha sido una práctica antiquísima de la Iglesia llevar la educación a los más olvidados? ¿No han sido creadas con ese objetivo muchas congregaciones y obras educativas? ¿Hemos sido siempre consecuentes con esta vocación de servicio e inclusión? ¿Qué vientos nos hicieron perder este norte evangélico? Porque la Iglesia también sueña con brindar educación gratuita a todos los que deseen recibir sus servicios, especialmente los más pobres. Pero ¿dónde nos deja eso a nosotros?. …”



Preguntas en busca de respuestas. Interrogantes que invitan a replanteos y a cambiar la mirada. Caminos que aún esperan ser transitados. Hay mucho por hacer. Hoy es un buen día para animarnos…




Bendiciones.