jueves, 28 de septiembre de 2017

Sueño...

Un día decidí no esperar a las oportunidades
sino irlas a buscar yo mismo.
Y así después de tanto, 
un día como cualquier otro decidí triunfar.

Decidí ver cada problema como una oportunidad
para encontrar una solución.

Decidí ver cada desierto como una oportunidad
para encontrar un oasis.

Decidí ver cada noche
como un misterio a resolver.

 Decidí ver cada día como una nueva oportunidad
para ser feliz.

Aquel día descubrí que mi único rival,
no era más que mis propias debilidades,
y que, en éstas,
está la única y mejor forma de superarnos.

Aquel día dejé de lado el temor a perder.
Descubrí que no era yo el mejor
 y que quizás nunca lo fui.

Me dejó de importar
quién ganara y quién perdiera.

Ahora me importa simplemente
saberme mejor que ayer.

Aprendí que lo difícil
no es llegar a la cima,
sino jamás dejar de subir.

Aprendí que el mejor triunfo que puedo tener,
es tener el derecho de llamar a alguien "Amigo".

Descubrí que el amor
es más que un simple estado de enamoramiento,
"el amor es una filosofía de vida".

Aquel día dejé de ser un reflejo
de mis escasos triunfos pasados,
y empecé a ser mi propia tenue luz
de este presente;
aprendí que de nada sirve ser luz
si no vas a iluminar el camino de los demás.

Aquel día decidí
cambiar tantas cosas...

Aquel día aprendí que los sueños
son solamente para hacerse realidad.

Desde aquel día ya no duermo para descansar...
ahora simplemente duermo para soñar. (*)

Walt Disney

(*) Extraído del libro "Nunca es tarde" - Editorial Santa María.


Bendiciones.
 
 

miércoles, 27 de septiembre de 2017

El sabio...

Se cuenta que en siglo pasado, un turista americano fue a la ciudad de El Cairo, Egipto, con la finalidad de visitar a un famoso sabio.

El turista se sorprendió al ver que el sabio vivía en un cuartito muy simple y lleno de libros. Las únicas pieza mobiliarias eran una cama, una mesa y un banco.
-¿Dónde están sus muebles? -preguntó el turista.

Y el sabio, rápidamente, también preguntó:

-¿Y dónde están los suyos?

-¿Los míos? -se sorprendió el turista-. ¡Pero si yo estoy aquí solamente de paso!

-Yo también -concluyó el sabio.


La vida en la tierra es solamente temporal...Sin embargo, algunos viven como si fueran a quedarse aquí eternamente y se olvidan de ser felices.

"El valor de las cosas no está en el tiempo que duran, sino en la intensidad con que suceden. Por eso existen momentos inolvidables, cosas inexplicables y personas incomparables". (*)


Autor desconocido 


(*) Extraído del libro "Todo es posible" - Editorial Santa María 


Bendiciones.

Tentaciones y Bendiciones...

En esta oportunidad, quiero compartir con todos ustedes, unas reflexiones que podrán encontrar en el libro titulado "Trascender los niveles de conciencia" - La escalera hacia la iluminación cuya autoría corresponde al Dr. David R. Hawkins (psiquiatra, escritor, se destacó por sus investigaciones sobre la conciencia, además de ser un prestigioso conferenciante espiritual y místico). 

Creo oportuno, teniendo en cuenta que el Ser Humano -en mi opinión- se encuentra transitando una época de profundas y decisivas transformaciones, hacer hincapié en toda lectura que nos acerque, cada vez más, a develar los conocimientos que yacen dormidos en lo más recóndito de nuestra esencia, a la espera de un despertar definitivo que nos conduzca -de una vez por todas- a lograr la plenitud en todos los aspectos de nuestra vida.

Por ello, me parece apropiado recomendarles la lectura de este más que interesante libro y, a su vez, incentivarlos para que puedan (páginas 321 a 327)...

"ATRAVESAR LAS PUERTAS

Directrices generales

Lo que energiza el progreso espiritual es la intención de reforzar la dedicación y el compromiso, así como el alineamiento con los principios y las prácticas espirituales. Esto permite enfocar el esfuerzo y mostrar determinación y paciencia, que requieren buena voluntad general hacia uno mismo y hacia el esfuerzo espiritual. Lo anterior puede generalizarse en una actitud devocional que trasciende cualquier definición lineal específica. Estos objetivos dan prioridad automáticamente al valor y al significado, que consecuentemente tienden a proveer la energía necesaria para el esfuerzo espiritual.
Si bien es habitual reservar algo de tiempo para dedicarlo específicamente a una práctica espiritual, como la meditación formal, generalmente resulta más práctico incorporar los principios espirituales a la vida cotidiana y al estilo de vida, porque estos períodos especiales pueden perderse en medio de las tensiones de la vida cotidiana y acabar siendo abandonados. En cambio, un estilo de vida contemplativo no suele perderse tan fácilmente como los períodos especiales de tiempo, que exigen un entorno especial y aquietado. Los períodos de práctica en aislamiento también tienden a quedarse compartimentalizados y separados de la vida cotidiana; son algo que uno <hace>, en lugar de integrarse en la personalidad como lo que uno <es>.

A nviel práctico, lo que funciona bien es seleccionar el principio espiritual y después hacer que él rija nuestra vida, aplicándolo consistentemente y sin cesar, <pase lo que pase>. Es muy valioso seleccionar una premisa básica que dirija nuestra vida, como la decisión de ser bondadoso y mostrar buena voluntad hacia la totalidad de la vida en todas sus expresiones. En consecuencia, uno está dispuesto a perdonar las observaciones y los constructos mentales aparentemente negativos. El compromiso de vivr de acuerdo con los principios espirituales básicos queda fuertemente reforzado por la oración, la súplica y la decisión de servir a Dios en lugar de al ego. También es beneficioso pedir a Dios directamente que seamos capaces de ver las cosas de manera diferente, y solicitar guía, información y dirección.

Los patrones

El compromiso espiritual, el alineamiento y la dedicación inician un proceso no lineal en el que ahora los fenómenos y las situaciones, tanto dentro como fuera, son atraídos por nuestros campos de energía internos, que también incluyen tendencias y componentes kármicos. A partir de aquí, la vida se despliega en distintas capas y con presentaciones distintas de las que se hubieran vivido de no haber realizado tal compromiso. La intención espiritual influye en las percepciones, en los recuerdos y en la interpretación de los valores, que difieren de los impulsos y objetivos egoístas a los que antes se daba prioridad. Ahora es el Espíritu el que programa las prioridades de acuerdo con su valor espiritual intrínseco y con el servicio a la evolución espiritual. La evolución de la conciencia es progresiva y constituye todo un <programa de aprendizaje> iniciado por una resolución que evoca el poder de la voluntad espiritual. A partir de ahí toda experiencia se vuelve valiosa para el despliegue y el desarrollo de la conciencia. Por lo tanto y en contraste con las anteriores preferencias del ego, ahora los <errores> o los <éxitos> tienen igual valor.
Como es bien sabido, la dedicación a los valores espirituales y al proceso de purificación tiende a sacar a la luz sus aparentes <opuestos>, mediante los cuales se presentan dualidades kármicas que requieren que discernamos los posicionamientos de los que surgen. Uno de los primeros dilemas que emergerá de manera casi segura es la dualidad bueno/malo: un campo de investigación muy fructífero. Mediante la observación, uno ve que la dicotomía bueno/malo solo es un reflejo de una contextualización general basada en suposiciones no examinadas. Con profunda humildad, uno pronto se da cuenta de que, sin ayuda, la mente no está autorizada ni equipada, y es incapaz de juzgar con discernimiento. Es posible llegar a este descubrimiento simplemente empezando a preguntarse para quién es bueno, para quién es malo, cuándo y bajo qué circunstancias. Esto lleva a examinar la contextualización general que uno hace del significado y el sentido de la vida humana como experiencia de aprendizaje transicional.

Incluso una mirada rápida y superficial a la experiencia humana revela que es, en primer lugar, mortal, temporal y transitoria, y la mente, sin ayuda, ni siquiera es capaz de señalar de dónde ha surgido ni hacia dónde va. Por sí misma, debido a su estructura interna, la mente también es incapaz de distinguir entre la verdad y la falsedad. ¿Mediante qué autoridad sería capaz de discernir entre el <bien> y el <mal>? Esto nos lleva a descubrir que <pensar> no es un método muy fiable de llegar a la verdad ni de avanzar en la espiritualidad, y que la mente, por sí misma, solo tiende a generar más pensamientos, en lugar de entregarlos a una comprensión más abarcante y no lineal que resolvería la cuestión completamente. La comprensión espiritual no suele producirse siguiendo un proceso mental lógico, sino que es un aura de comprensión y entendimiento más difusa e intuitiva, que incluye el contexto general y no solo el contenido lineal.

La selección de un principio espiritual básico según el cual vivir se convierte operativamente en un conjunto de actitudes que cambian la percepción. Se trata de un estilo mediante el cual uno se posiciona y se relaciona con la vida, más que de una serie de creencias lineales. Las actitudes tienden a generalizarse como discernimiento, más que como percepción definible. Este discernimiento espiritual suele ser abierto e invita a una expansión de la comprensión. Por tanto, uno toma conciencia de que, en lugar de decir: <Yo pienso esto y lo otro>; tiende a decir: <Parece ser que...>, <Suena como...>; <Tiene el aspecto de...>, o <Da la sensación de...>. Son tendencias provisionales y relacionadas con los sentidos que permiten procesar información, más que definiciones limitantes y declaraciones que afirman: <El está equivodado porque...>. Mediante este cambio de enfoque, la experimentación se vuelve menos lineal, menos definida y menos verbalizada. En consecuencia, uno <capta> de qué va una situación tal como <capta> la totalidad de un precioso atardecer sin tener que realizar un proceso mental que diga. <¿No es precioso?>, o que describa sus colores, contornos, nubes, etc.

Mediante esta orientación, el procesamiento de la información se hace más contextual y general, en lugar de particular, por lo que hay menos lenguaje y diálogo mental. Esto evoluciona para dar la capacidad de <darse cuenta> y de <saber> sin necesidad de pensar. La cualidad experimental subjetiva de tener a un gato ronroneando o a un perro moviendo la cola no requiere procesos mentales en absoluto. Más bien, uno <capta> de qué va la totalidad de la situación debido a esta progresiva capacidad de discernir la esencia, en lugar de usar la percepción mentalizada. Mediante este proceso, finalmente queda muy claro que todas las cosas <simplemente son como cono son>, y eso que son es su <significado>. Esto revela una aceptación que no requiere comentario, contenido, ni manifestar una posición dualista por medio del lenguaje, como dar una opinión. Este estilo es similar al tradicional <Wu Wei> del camino del Tao, por el que uno fluye con la vida sin esfuerzo, abandonando la voluntad y el juicio en manos de Dios. La no resistencia conduce al no apego más que al desapego, que puede ser una forma de evitación.

No oponer resistencia no significa ignorar o negar, sino ser testigo, observar y ser consciente, lo cual, como estilo experimental, nos lleva de ser el actor imaginario en la película de la vida a ser el testigo/observador que no está involucrado emocionalmente y, sin embargo, es capaz de participar. Esta actitud reduce la tentación de invertir en posicionamientos y resultados. Por lo tanto, la voluntad personal se rinde y la Voluntad Divina toma su lugar, y en ella la Creación es continua, evolutiva y está al servicio del despliegue de la conciencia (awareness).

En este proceso de transformación, discernimos que la cualidad subyacente que activa la experimentación es la conciencia (awareness) misma. No hay <alguien> siendo el testigo, experimentando u observando. Más bien, se trata de una cualidad innata que opera sin esfuerzo y sin ser drenada por la intención de modificar el proceso. La totalidad de la vida simplemente se convierte en algo <dado> y la conciencia (awareness) de la esencia subjetiva reduce la sensación de un <yo> personal a la presencia innata del Ser, que abarca y está más allá del contenido pensado. Esta conciencia (awareness), el enfoque se dirige hacia dentro, hacia la fuente de Luz, en lugar de hacia los detalles de lo que está iluminado. Unicamente por medio de esta luz podemos ser conscientes del contenido de la mente, puesto que, de otro modo, ¿cómo podría saber uno qué está experimentando o en qué está pensando?

Distracciones y atracciones

La energía animal del ego produce un enfoque que dirige y emocionaliza la energía psíquica. Seguidamente, el contenido mental emocionalizado atrae la atención y se autopropaga. El resultado de este proceso son atracciones, aversiones y derivaciones que finalmente llevan a quedarse atrapado en comportamientos rutinarios; estos, al cargarse de energía e interés, ganan importancia, convirtiéndose finalmente en las distintas conductas, sentimientos y pensamientos dominantes. Así, se acaban generando campos de conciencia que se alinean y vinculan con los campos atractores impersonales y generales de la conciencia (consciousness) humana. Mediante la selección de opciones, el individuo <sintoniza>, como lo hace un aparato de radio o televisión, con las frecuencias correspondientes. De este modo, temer u odiar sintoniza con frecuencias completamente diferentes de las del perdón o la aceptación. Cada nivel de conciencia (consciousness) inlfluye en la percepción en las actitudes asociadas, y en los posicionamientos concomitantes.

La adicción a las inclinaciones del ego es como una intoxicación en la que se deriva placer de la recompensa emocional de la negatividad. Así, los posicionamientos negativos tienden a ser hábitos auto-perpetuados, parecidos a la adicción y basados en suposiciones y en la seductora atracción de grafiticar los instintos animales básicos. Mediante la repetición, acaban ganando dominancia y control, lo cual es, de partida, el propósito innato del ego narcisista.

En el trabajo espiritual se les denomina <tentaciones>, y después se supone que hace falta un sacrificio para renunciar a ellas, porque uno está renunciando al placer de la recompensa emocional que conlleva <tener razón>, <vengarse>, sentir lástima por uno mismo, etc. Este sistema de recompensas autorreforzado produce un condicionamiento pavloviano que después se vuelve autónomo. Seguidamente, interferir con estas gratificaciones subrepticias produce una desagradable sensación de frustración y privación. Así, se observa comúnmente que la mente emocional del ego se aferra a la negatividad y a la atadura que lo esclaviza, y se resiste con fuerza a dejarlas ir y a pasar a niveles más elevados de funcionamiento y a emplear otros mecanismos. Como ejemplo, el pozo del resentimiento/del culpar/de sentir lástima de uno mismo y de sentirse víctima suele ser una trampa compleja que rápidamente busca validación mediante la aprobación social y la pseudoimportancia de los posicionamientos inflados.

No deja de ser común que las personas se pasen toda una vida alimentando un agravio con justificaciones elaboradas, engaños y falsificando restrospectivamente los recuerdos. [...] La persona lo defiende con energía, haciéndolo obstinadamente inmune a cualquier cuestionamiento, y en absoluto está dispuesta a soltarlo o entregarlo. Como consecuencia, el perdón, la aceptación, la razón y el amor se consideran antitéticos a los propósitos internos secretos del ego.

No deja de ser habitual que las personas destruyan su vida entera en defensa de falacias carentes de integridad con respecto a sí mismas, a los demás y al mundo que alimentan cuidadosamente. El autoengaño es un defecto innato del ego/mente emocional, el cual, sin la luz de la verdad espiritual, se autorrefuerza, produciendo consecuencias destructivas que impiden la verdadera felicidad. La víctima es incapaz de discernir el placer (derivado de la negatividad) de la verdadera felicidad, que en realidad estos sujetos desconocen. Este complejo patológico se defiende con tanta fuerza que las personas eligen morir en lugar de renunciar a él, e incluso de cuestionar sus premisas derrotistas. A veces, este circuito queda interrumpido fortuitamente por una crisis, que lleva a confrontarlo y que acaba siendo una bendición disfrazada."


Bendiciones.
 

 

lunes, 28 de agosto de 2017

Esperanza Mía...

Esperanza Mía
dulce amanecer,
te encuentro en la aurora
aún sin querer.

Querer que se siente
de noche y de día,
aún en penumbras
trasunta alegría.

Alegría sin par
que invita al disfrute;
destello del Alma
que ahuyenta el pesar.

Pesar que se extingue
cual bruma en el sol;
el Ser no distingue
si es Tú o si es Yo.

El Yo que te busca
e inquieto te espera;
el Tú que te espera 
e inquieto te busca.

Te busca en la Fe,
Fortaleza, Humildad;
te encuentra en la Paz,
Amor, Caridad.

Caridad y Verdad.
Verdad y Rectitud.
Rectitud y Bondad.
Bondad y Virtud.

Esperanza Mía
dulce anochecer,
te encuentro en el ocaso
aún sin querer. 


Bendiciones.

viernes, 25 de agosto de 2017

La Mona vestida de seda, tan mona no queda...

Un rico hacendado, en un viaje que hizo por Africa, compró en Tetuán una mona y se la llevó a su país. En su hermosa residencia, el hacendado daba grandes fiestas a las que acudían numerosos invitados. El solía mostrar la mona, y todos la admiraban por ser un animal raro en aquel territorio. Pero el amo pensó que vistiéndola con ricos trajes, llamaría más la atención de sus amigos, y mandó hacer para ella un vestido de vivos colorines y plumajes como los de los espadachines, con lo cual la mona estaba que ni pintada. 

Ella, que al pasar frente a un gran espejo se vio tan llamativa y tan galana, se envaneció de tal forma, que pensó era una lástima que no pudieran verla sus antiguas compañeras de la selva.

¡Allí sí que causaría sensación entre los de su especie!

Y ¿qué dirían todos los monos al contemplar su elegancia?

A buen seguro que sería la preferida entre todos ellos.

Así que decidió huir de la casa, y una noche saltó por una ventana al tejado del vecino, y de allí a otro, hasta que llegó a la calle, y ya en ella, tomó el camino de Tetuán.

No se sabe con certeza cómo llegó a su tierra; se embarcó en algún barco de carga, o se ocultó en la bodega de algún petrolero.

El caso es, que después de larga travesía, llegó a su destino. Y por fin se encontró entre sus compañeras, las cuales le hicieron un gran recibimiento.

La presumida mona se estiraba delante de sus asombradas y desnudas amigas, para que éstas miraran a placer sus chillones vestidos. Una le tocaba por aquí, otra por allá, y todas se pasmaban de tanta hermosura y distinción, opinando que tenía que ser mucha la sabiduría, ingenio y tino de la mona, para haber obtenido aquel galardón. Así que todos la saludaban, como si de un alto personaje se tratara, pues aquel traje le daba mucha categoría entre ellos.

Toda la tropa de monas tenía proyectada una excursión por aquel vasto país, para buscar provisiones con qué abastecerse. Y convinieron en que nadie mejor para guiarlas, como aquella compañera, que de lejanas tierras llegaba con tantos laureles ganados.

Cegadas por el lujo de la mona, la nombraron capitán de la excursión.

Llegó el día de la partida, y allá fueron selva adentro, con su flamante directora.

Las necias monas seguían el camino que su compañera les trazaba, obedeciéndola con fe ciega. Pero la presumida capitana, que sólo pensaba en lucir sus galas, equivocó la ruta, perdiéndose entre bosques y malezas.

¡Desdichada tropa! Atravesaron ríos, desiertos y pantanos, sin encontrar nada de lo que iban buscando. Entre el ejército de monas había más de la mitad con descalabros. Una tenía la cabeza magullada; otra, se había roto una pata al saltar unas rocas; otra, estaba acatarrada de la mojadura que había tomado al atravesar el río. Y la que más y la que menos, todas tenían algo de qué lamentarse.

Pero aún les cegaba la apostura y gallardía de la mona capitana, que seguía guiándolas por aquellos caminos que ni ella misma sabía dónde conducían. Mas no quería confesar su ignorancia, pues sería bajar del pedestal, donde su vanidad y la insensatez de sus compañeras la habían colocado. Las jornadas cada vez eran más penosas y los accidentes iban en aumento. Como aquello siguiera así no iba a quedar mona para contarlo. ¡Qué tristeza contemplar sus cuerpos desfallecidos por el cansancio y las privaciones! Viendo que nada conseguirían con seguir adelante, decidieron volver a su poblado, renegando de su directora, que les había conducido a tal fracaso con su necedad y poco entendimiento. Ya de regreso, y una vez reconfortados con el descanso y la alimentación, se alejaron de la presumida mona que les había engañado con sus galas de relumbrón, debajo de las cuales no había más que una cabeza vana y tonta. 

Aprended del cuento de la mona, a no juzgar por su apariencia a las personas...
 

Bendiciones.

martes, 22 de agosto de 2017

El avaro de las zarzas y el criado del violín...

"Había un joven alegre y simpático, llamado Andrés, que estaba de cridado en la casa de un rico avariento.

Pasó el primer año de servicio, y el avaro pensó: -Si no le pago, se quedará indefinidamente conmigo.

Y así lo hizo.
 
Pero al cabo de tres años, el joven criado le dijo: -Señor amo, quisiera cobrar mi salario, pues pienso irme a recorrer el mundo.

El tamimado viejo le dio entonces tres monedas nuevas de un céntimo cada una y le dijo. -Toma, hijo mío, lo que honradamente has ganado en los tres años que has estado a mi servicio; procura, pues, ahora, no malgastarlo.

Andrés, que casi no conocía el valor del dinero, lo tomó creyendo que era casi una fortuna, y silbando alegremente, se lanzó por esos caminos de Dios.

Había andado ya bastante, cuando se encontró con un viejecito pobremente vestido, que estaba sentado a la orilla del camino. -Una limosna por amor de Dios -le dijo el viejo-. Estoy hambriento y no puedo trabajar para mantenerme.

El muchacho, compadecido, le entregó las tres únicas monedas que poseía, pensando: <Yo soy joven y trabajaré en cualquier otro sitio hasta volver a ganar dinero>. -Has sido bondadoso conmigo -dijo entonces el viejecito, que era un mago-. Te voy a conceder tres cosas: una por cada céntimo que me has regalado.

-Quiero... -dijo entonces Andrés, pensándolo un poco-, quiero una escopeta que no falle el tiro nunca; quiero... un violín que haga bailar a todo el que lo escuche, y quiero... que todo el mundo se vea obligado a otorgarme lo primero que siempre le pida.

-Concedido -dijo entonces el viejo, y sacando de entre sus ropas la escopeta y un violín, se los entregó a Andrés.

Este continuó su camino, más alegre si cabe que antes, hasta que encontró un viejo ricachón que tenía fama de avaro y prestamista. -¡Cuánto me gustaría comer las peras de ese árbol! -le dijo el ricachón- ¡Pero no podemos alcanzarlas!

Entonces Andrés tomó su escopeta y disparándola hizo caer las peras entre unas zarzas.

El ricachón se metió en el zarzal y con mil precauciones estaba intentando llegar hasta las peras, cuando Andrés recordó todo lo que el ricachón había hecho sufrir a la gente, y para castigarlo, se puso a tocar el violín.

Oír el primer sonido, y ponerse a bailar el ricachón fue todo uno; y a medida que Andrés tocaba con ritmo más ligero, más corriendo bailaba el pobre ricachón, que se desgarraba la piel entre los espinos. -Por favor! -le rogó el viejo al fin-. Deja de tocar, y te daré una bolsa de oro.

Así lo hizo Andrés, que tomó la bolsa y se dirigió a la ciudad próxima.

Pero el viejo ricachón llegó antes que él, corriendo por un atajo y presentándose a los jueces les dijo: -¡Justicia para un pobre anciano! Un joven que lleva un violín y una escopeta, me ha apaleado y me ha robado mi bolsa de oro.

Los jueces dieron unas órdenes, y al poco tiempo, Andrés era detenido y llevado a interrogar.

Como se le encontró a él la bolsa del ricachón, se le condenó a morir en la horca.

Todo el pueblo estaba reunido en la plaza donde se alzaba el cadalso, cuando el pobre Andrés llegó conducido por los soldados.
Subió con paso firme las escaleras del patíbulo, y dijo al juez:
-Deseo tocar mi violín antes de morir.
Y aunque el viejo ricachón gritó:
-¡No!, ¡no se lo permitan!
El juez dijo:
-¡Concedido! -porque no pudo negarse.

Andrés tomó su violín; comenzó a tocar y al son de la música bailaban todos sin poder parar.
-Calla! -gritó al cabo de un ratito el juez, que estaba cansado de tanto bailar-. Calla, y te perdondaré la vida.

Entonces Andrés dejó de tocar y bajo la amenaza de volver a comenzar la música, obligó al viejo ricachón a confesar que Andrés no había robado su bolsa, sino que él se la había entregado voluntariamente.

Reconocida su inocencia, repartió el dinero del viejo ricachón entre los pobres, y se marchó a recorrer el mundo."


Bendiciones.

Pastas Frescas (de Bassi con Amor)...

Pasta fresca es pasta rica
si se amasa con Amor;
es pasta que te fortifica
llena panza y Corazón.

Yo la compro en esta esquina
San Lorenzo y Rivadavia,
donde el relleno no escatiman
aunque cunda la malaria.

Torteletis, sorrentinos,
canelones o lazaña
se acompañan con buen vino:
¡no tentarse es una hazaña!.

Pastas hay con poca sal,
y las hay también sabrosas;
prueba ambas, comensal,
ellas nunca son celosas.

Si por buena pasta clamas
aquí hay ñoquis de colores,
compra que estas son bien sanas
¡porque venden las mejores!.

Por dueños y empleados
el negocio es atendido;
¿eres un recién llegado?
¡serás más que bienvenido!.

La atención es cordial,
sincera y muy amable;
donde reina la humildad
toda empresa es sustentable.

¡Buen provecho! te deseo;
ten en cuenta esto que afirmo:
“En familia, con amigos
 o bien solo,
cualquiera sea la pasta
lo importante es disfrutarla
hasta que el Alma diga ¡basta!”.

Estos versos tan sentidos
a su fin ya van llegando;
siéntanse comprometidos
a estas pastas, ir probando.

 

 Bendiciones.