miércoles, 17 de septiembre de 2014

Cuando el Silencio, Habla ...



Retomando la lectura del libro “El silencio habla”, cuya autoría corresponde a Eckhart Tolle (profesor espiritual contemporáneo que no se halla alineado con religión o tradición alguna. Su libro “El poder del ahora” lleva vendidos más de un millón de ejemplares; lo que ubica a dicha obra en la categoría de bestseller. En sus escritos y seminarios transmite el mensaje de los antiguos maestros espirituales: “hay un camino para salir del sufrimiento y sentirse en paz”), me sentí motivada -una vez más- a compartir con todos ustedes, algunas reflexiones y/o conceptos que me han conmovido profundamente.

En el capítulo tres, que se encuentra desarrollado en las páginas 27 a 36, bajo el título de  “El Yo Separado”, Eckhart se expresa con un lenguaje muy elocuente al describir perfectamente bien a nuestro “ego”. Desde mi punto de vista, una explicación contundente que no deja lugar a dudas de “quiénes somos”. Con un vocabulario claro y sencillo, nos hace amena la lectura. Una verdadera radiografía que revela el aspecto más oculto de nuestra personalidad, accediendo a lo más profundo de nuestra “naturaleza humana”.

Los invito -a continuación- a que lo comprueben por ustedes mismos:

“… La mente busca alimento incesantemente, y no sólo para el pensamiento; está buscando alimento para su identidad, para su sentido del yo. Así es como el ego (el yo separado) viene a la existencia y se recrea a sí mismo.

*******

Cuando piensas o hablas sobre ti, cuando dices <yo>, sueles referirte a <yo y mi historia>. Este es el <yo> de lo que te gusta y de lo que te disgusta, de tus miedos y deseos, el <yo> que nunca está satisfecho por mucho tiempo. Es un sentido de quien eres creado por la mente, condicionado por el pasado y que trata de encontrar su realización en el futuro.

¿Puedes ver que este <yo> es pasajero, que es una formación temporal, como una onda que recorre la superficie del agua?

¿Quién ve que esto es así? ¿Quién es consciente de que tus formas física y psicológica son pasajeras? Yo soy. Este es el <yo> profundo que no tiene nada que ver con el pasado y el futuro.

*******

¿Qué quedará de todos los temores y deseos asociados con tu problemática situación existencial, que consumen cada día la mayor parte de tu atención? Un guión de varios centímetros de largo entre la fecha de tu nacimiento y la fecha de tu muerte inscritas en tu lápida.

Para el ego, éste es un pensamiento deprimente. Para ti es liberador.

*******

Cuando cada pensamiento absorbe tu atención completamente significa que te identificas con la voz que suena en tu cabeza. Entonces los pensamientos quedan investidos de un sentido de yo. Esto es el ego, el <yo> creado por la mente. Este yo fabricado por la mente se siente incompleto y precario. Por eso el temor y el deseo son sus emociones predominantes y sus fuerzas motivadoras.

Cuando reconoces que hay una voz en tu cabeza que pretende ser tú y que nunca deja de hablar, estás saliendo de la identificación inconsciente con la corriente de pensamientos.

Cuando notas esa voz, te das cuenta de que tú no eres la voz -el pensador-, sino quien es consciente de ella.

La libertad estriba en conocerte a ti mismo como la conciencia que está detrás de la voz.

*******

El ego siempre está buscando. Busca añadirse algo más de esto o de lo otro para completarse. Esto explica su preocupación compulsiva por el futuro.

Cuando te des cuenta de que estás viviendo <para el momento siguiente>, ya has salido del patrón mental del ego, con lo que surge la posibilidad de elegir prestar toda tu atención a este momento.

Prestando toda tu atención a este momento, una inteligencia mucho mayor que la inteligencia de la mente egótica entra en tu vida.

*******

Cuando vives a través del ego, siempre reduces el momento presente a un medio para un fin. Vives para el futuro, y cuando consigues tus objetivos, no te satisfacen, o al menos no por mucho tiempo.

Cuando prestas más atención a lo que haces que al resultado futuro que quieres conseguir con ello, rompes el viejo condicionamiento del ego.

Entonces tu hacer no sólo es mucho más eficaz, sino infinitamente más alegre y satisfactorio.

*******

Casi cada ego contiene algún elemento de lo que podríamos llamar <identidad de víctima>. La imagen de víctimas que algunas personas tienen de sí mismas es tan fuerte que se convierte en el núcleo central de su ego. El resentimiento y los agravios forman parte esencial de su sentido del yo.

Aunque tus agravios estén completamente <justificados>, te has construido una identidad de víctima que se parece mucho a una prisión cuyos barrotes están hechos de formas mentales. Mira lo que te estás haciendo a ti mismo o, más bien, lo que te está haciendo tu mente. Siente tu apego emocional por tu historia de víctima y date cuenta de la tendencia compulsiva a pensar o hablar de ella. Mantente presente como testigo de tu estado interno. No tienes que hacer nada. Con la conciencia vienen la transformación y la libertad.

*******

Los hábitos mentales favoritos del ego, los que le fortalecen, son la queja y la reactividad. Buena parte de la actividad emocional-mental de muchas personas consiste en quejarse o reaccionar contra esto o lo otro. Ello hace que los demás, o la situación, estén <equivocados>, mientras que tú <tienes razón>. Teniendo razón te sientes superior, y sintiéndote superior fortaleces tu sentido del yo. En realidad sólo estás fortaleciendo la ilusión del ego.

¿Puedes observar estos hábitos dentro de ti mismo y reconocer tu quejumbrosa voz interior por lo que es?

*******

El sentido del yo característico del ego necesita el conflicto porque su identidad separada se fortalece al luchar contra esto o lo otro, y al demostrar que esto soy <yo> y eso no soy <yo>.

Es frecuente que tribus, naciones y religiones consigan fortalecer su sentido de identidad colectiva teniendo enemigos. ¿Quién sería <creyente> sin el <infiel>?
 
*******

En tus tratos con otras personas, ¿puedes detectar ligeros sentimientos de superioridad o inferioridad hacia ellas? Lo que estás viendo es el ego, que vive de la comparación.

La envidia es un derivado del ego, que se siente disminuido cuando a otra persona le pasa algo bueno, o cuando alguien tiene más, sabe más o puede hacer más que tú. La identidad del ego depende de la comparación y siempre quiere más. Se agarra a cualquier cosa. Si todo lo demás fracasa, puede fortalecer tu ficticio sentido del yo sientiéndote más maltratado por la vida o más enfermo que otras personas.

¿Cuáles son las historias, las ficciones de las que derivas tu sentido del yo?
 
*******

La necesidad de oponerse, de resistirse y de excluir está incorporada a la estructura misma del ego, ya que esto le permite mantener el sentido de separación del que depende su supervivencia. De modo que <yo> soy contra el <otro>, <nosotros> contra <ellos>.

El ego necesita estar en conflicto con alguien o algo. Eso explica por qué buscas la paz, la alegría y el amor, pero no puedes tolerarlos por mucho tiempo. Dices que quieres la felicidad, pero eres adicto a tu infelicidad.

El último término, la infelicidad no surge de las circunstancias de tu vida, sino del condicionamiento de tu mente.

*******

¿Albergas sentimientos de culpa respecto a algo que hiciste -o dejaste de hacer- en el pasado?

Lo cierto es que actuaste de acuerdo a tu nivel de conciencia, o más bien de inconsciencia, de aquel tiempo. Si hubieras estado más alerta, si hubieras sido más consciente, habrías actuado de otra manera.

La culpa es otro intento del ego de crear una identidad, un sentido del yo. Al ego no le importa que el sentido del yo sea positivo o negativo. Lo que hiciste o dejaste de hacer fue una manifestación de inconsciencia, de la inconsciencia humana. El ego, no obstante, lo personaliza y dice: <Yo hice aquello>, y así te creas una imagen mental de ti mismo como persona <mala>.

A lo largo de la historia, los seres humanos han cometido incontables actos de agresión, crueldad y violencia hacia sus semejantes, y continúan realizándolos. ¿Son todos ellos condenables? ¿Son todos culpables? ¿O dichos actos son expresiones de la inconsciencia, de una etapa evolutiva que ahora estamos dejando atrás?  

Las palabras de Jesús: <Perdónalos porque no saben lo que hacen>, también son aplicables a ti.

Si con el fin de liberarte te marcas metas egóticas que te potencian o te hacen sentirte importante, aunque las consigas, no te sentirás satisfecho.

Márcate metas, pero sabiendo que alcanzarlas no tienen la menor importancia. Cuando algo surge de la presencia, significa que este instante no es un medio para un fin: la acción es satisfactoria por sí misma en cada momento. Ya no reduces el Ahora a un medio para un fin, que es lo que hace la conciencia del ego.

*******

<Cuando el yo desaparece, desaparecen los problemas>, dijo el maestro budista cuando le pidieron que explicara el significado profundo del budismo. …”

En mi opinión, queda perfectamente claro que “somos precisamente aquello que no creemos y/o pensamos que somos”. Se me ocurre que dos palabras podrían acercarnos a una definición al respecto: “Consciencia Absoluta”. Entiendo que algunas religiones, tradiciones o creencias espirituales encuentran en el término “Dios”, “Ser Superior” o “Divinidad”, una forma de expresar aquello que “realmente somos” al situarnos como “criaturas o creaciones divinas”.

Me parece oportuno que cada uno de nosotros, que cada “Ser Humano” inicie una profunda re-visión de sí mismo; que nos avoquemos a una “intensa búsqueda interior que nos lleve a comprender el sentido de nuestra Vida”; que empecemos a “re-conectarnos” con nuestra “Verdadera y única Esencia”; que demos rienda suelta a nuestra “Verdadera Identidad”, que bien podría traducirse como la “Eternidad del Aquí y Ahora”.

Te invito a que te animes a “adentrarte en el maravilloso mundo del Silencio que Habla” …




Bendiciones.

martes, 9 de septiembre de 2014

Un Faro Muy Especial ...


Hace un tiempo,  leí un relato que me pareció por demás ilustrativo del peligro que entraña dejarse llevar por la soberbia. En un intento por recordar -lo más fielmente posible- la estructura del mismo y de transmitir su espíritu, voy a reproducirlo a continuación:

“Era noche cerrada y por altavoz, se escuchaba desde lejos: <se solicita al capitán del barco que desvíe su curso>. Dicho capitán, ofuscado por la pretensión de realizar una maniobra que él no había ordenado, replicó diciendo: <¡en ejercicio de la autoridad que me ha sido conferida y en mi condición de capitán del barco, le ordeno que sea usted quien se haga a un lado!>. En dirección contraria, se volvió a escuchar por altavoz: <se solicita respetuosamente al capitán del barco que desvíe su curso>. El capitán, para entonces fuera de sí, replicó muy duramente pero -esta vez- agregando una serie de insultos e improperios muy poco dignos -por decirlo de alguna manera- de su rango. Fue entonces que, por última vez, se escuchó decir por altavoz: <se informa al señor capitán del barco, con el  mayor de los respetos que la autoridad que le ha sido conferida me merece,  que la solicitud para que desvíe el curso del barco obedece a una poderosa razón: estamos en un faro>.”

¡Qué importante es tener la humildad suficiente para poder escuchar una advertencia hecha a tiempo! ¡Qué peligroso se torna cuando la soberbia nubla el entendimiento y nuestra mente conecta con la humillación! ¡Cuántas veces creemos que nuestro prestigio es rebajado frente a una voz que nos invita a revisar el curso de nuestro viaje, en pos de nuestro beneficio!

Me pareció muy interesante reflexionar sobre el particular. A todos nos puede suceder; de hecho, creo a todos nos ha sucedido alguna vez en nuestra vida. Si analizamos el curso de los acontecimientos a gran escala, podremos observar que nuestro bendito planeta Tierra se halla amenazado por algo mucho más grande que desastres naturales: se halla amenazado por el accionar de los “Seres Humanos”. Somos absolutos responsables de aquello que nos acontece. Personalmente, creo que estamos muy lejos de poder darnos el lujo de seguir transitando los caminos de la violencia, el miedo, la soberbia, la indiferencia;  en definitiva, el camino del des-Amor.

Día tras día, las noticias que llegan a nuestros oídos -de todas partes de mundo- dan cuenta de una insatisfacción creciente que lleva a toda clase de desmanes, actos de abuso, destrucción, perversión. La enajenación y la alienación están al tope del ranking de las acciones humanas. Y yo me pregunto: ¿no será que la “des-Humanización” nos ha llevado a semejante comportamiento? Un aforismo que leí en un libro de José Narosky dice que: “Las fieras no pueden comprender la ferocidad del hombre”. Bien por José. Coincido.

Quizás, haya llegado el momento de cuestionarnos seriamente el sentido de nuestra vida. ¿Estamos respondiendo a nuestra “Verdadera Esencia”? Mario Benedetti nos ha dejado una excelente reflexión: “Me gusta la gente capaz de entender que el mayor error del ser humano es intentar sacar de la cabeza aquello que no sale del corazón”. Bien por Mario. Coincido nuevamente.

Tal vez, sea tiempo de re-inventarse a uno mismo. Tal vez, sea tiempo de llamarnos a una profunda re-visión en todo sentido. Tal vez, sea tiempo de soltar las amarras que nos atan, nos esclavizan y nos impiden ser “Verdaderamente Libres”.

Hoy quiero invitarlos a que se animen a cuestionarse; a que se animen a sentirse; a que se animen a re-conocerse; a que se animen a superarse. Yo creo que es una meta posible. Si cada uno de nosotros empieza a transformarse personalmente, todo lo demás seguirá nuestros pasos. Tengamos siempre presente que “TODO ES UNO”, “TODOS SOMOS UNO” ...




Bendiciones.

viernes, 29 de agosto de 2014

Mi Querido Viejo ...


En tu andar cotidiano
hoy de paso cansino
aún, oculto, en los años
percibo al Soplo Divino.

Nadie sabe la hora,
ni conoce bien el día
en que el cuerpo que moras,
ya no albergue más Vida.

Dolor en el Alma
para quien siga vivo;
uno ya se adelanta,
otro aún es cautivo.

Las palabras nos sobran
si el entorno enmudece,
sólo quedan las obras
cuando el cielo oscurece.

Juventud y belleza
un divino tesoro,
van gestando grandeza
en su cuna de oro.

Ya no son esos años
los que marcan tu tiempo,
más allá de los daños
es tu cuerpo, aún, tu templo.

Soy tu apoyo viviente
en tus días de otoño,
ayer fuiste simiente
cuando yo era un retoño.

Mientras fui chiquilina
muchas veces me distraje;
de tu férrea disciplina
aprendí a tener coraje.

Me convertí en adulta,
fui quitándome las culpas,
hice miles de preguntas,
fueron menos las disculpas.

Te juzgué y fui juzgada,
hasta que caí en la cuenta
de la trampa disfrazada,
bajo el traje de una afrenta
el orgullo se escondía,
la batalla me ganaba
¡cuán herida me sentía!
al Corazón, poco escuchaba.

La distancia arreciaba,
las rencillas nos vencían;
la Vida así desperdiciaba
¡toda el Alma me dolía!.

Fue Dios el que intervino
con su mano poderosa,
allanando los caminos,
y mis plegarias, fervorosas.

Los momentos compartidos
agradezco hoy a la Vida,
los que aún no hemos vivido
los ansío cada día.

Cuando debas partir
será un día de Gloria,
es al nacer y al morir
que se forja nuestra historia;
más allá de tu partida
continúa mi camino,
peregrina de esta Vida,
labradora de un destino.


Bendiciones.

jueves, 21 de agosto de 2014

Papa Francisco I: un Santo en Vida ...


Elegí este título para un nuevo compartir, porque estoy convencida de lo que afirmo: Su Santidad, el Papa Francisco I, es -desde mi punto de vista- un Santo en Vida. ¡Ojalá todos podamos alcanzar semejante nivel de evolución de consciencia; semejante grado de Sabiduría!.

Mientras tanto y por ahora -sólo por ahora- personalmente me siento conforme con mi camino de oración y de entrega a Dios; a la vez que continúo el arduo peregrinar por este bendito planeta Tierra, creciendo espiritualmente hasta que llegue mi momento de partir.

Para ello, me ayudan los consejos y reflexiones de personas como el Papa Francisco I, cuando dice que:

“La Iglesia existe precisamente para comunicar esto:
la Verdad, la Bondad y la Belleza <en persona>”

“Que el Señor los bendiga, que la Virgen los proteja. No se olviden de esto ¡el Señor no se cansa de perdonar! Somos nosotros los que nos cansamos de pedir perdón”

“No debemos tener miedo de la bondad ni de la ternura.
El odio, la envidia y la soberbia ensucian la vida”

“No dejemos que los signos de destrucción y de muerte acompañen el camino de este mundo nuestro”

“Caminemos juntos todos, cuidémonos los unos a los otros, cuídense entre ustedes, no se hagan daño, cuiden la vida, cuiden la familia, cuiden la naturaleza, cuiden a los niños, cuiden a los viejos”

“No se dejen robar la esperanza que nos da Jesús, no sean nunca hombre ni mujeres tristes, un cristiano jamás puede serlo. Nunca se dejen vencer por el desánimo”

“Que no haya odio, que no haya pelea, dejen de lado la envidia, dialoguen entre ustedes, que este deseo de cuidarse vaya creciendo en el corazón y acérquense a Dios”

“Aprendamos a mirar hacia lo alto, hacia Dios, pero también hacia abajo, hacia los demás, hacia los últimos”

“No dejes que termine el día sin haber crecido un poco, sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños”

“No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte, que es casi un deber.
No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario”

“Debemos mantener viva en el mundo la sed de lo absoluto, sin permitir que prevalezca una visión de la persona humana unidimensional, según la cual el hombre se reduce a aquello que produce y a aquello que consume”

“Francisco de Asís: Para mí es el hombre de la pobreza, el hombre de la paz, el hombre que ama y custodia la creación”

“Dios es paciente con nosotros porque nos ama, y quien ama comprende, espera, da confianza, no abandona, no corta los puentes, sabe perdonar”

“Dios nos espera siempre, aún cuando nos hayamos alejado. El no está nunca lejos, y si volvemos a él, está preparado para abrazarnos”

“La cristiano no es la alegría que viene de motivos conyunturales, sino que es un don del Señor que colma el interior”

“El cristiano ha de ser un hombre o una mujer alegre. Esto nos enseña Jesús, esto nos enseña la Iglesia, en este tiempo de forma especial”

“Los pobres, los abandonados, los enfermos, los marginados son la carne de Cristo”

“Cuánto daño hace una vida cómoda, el bienestar, el aburguesamiento del corazón nos paraliza”

“Los cristianos no estamos hechos para las medias tintas, y tenemos que compartir el mensaje de Dios con coraje y valentía apoyándonos en la oración”

“Cristo ha vencido el mal de modo pleno y definitivo, pero nos corresponde a nosotros, a los hombres de todos los tiempos, acoger esta victoria en nuestra vida y en nuestras realidades concretas de la historia y de la sociedad”

“¡No tengamos miedo de los compromisos definitivos, de los compromisos que involucran y abarcan toda la vida!”

“La Verdad con mayúsculas no es una idea que nosotros nos hacemos o consensuamos, sino una persona con la que nos encontramos. Cristo es la Verdad, que se ha hecho carne”

“La alegría es un don del Señor. Nos colma interiormente. Es como una unción del Espíritu Santo. Y esta alegría está en la seguridad de que Jesús está con nosotros y con el Padre”

“El que ama da su vida como don, mientras que el egoísta cuida su vida y crece en este egoísmo hasta volverse un traidor, pero siempre solo”

“El que da su vida por amor, nunca está solo: siempre está en la comunidad, está en familia”

 

Bendiciones

martes, 19 de agosto de 2014

HONRAR LA VIDA: algo más que el título de una canción ...

Era un día cálido, soleado y podría definirse como de primavera aunque la estación que aún estaba transcurriendo era el invierno. Me encontraba en el jardín de mi casa absorta en labores de jardinería -vale aclarar que estoy lejos de ser una experta en esta materia pero que me siento especialmente atraída por plantas y flores- cuando de repente, tuve una experiencia absolutamente enriquecedora.

Mi padre -quien también se encontraba compartiendo conmigo las mismas labores- había padecido algunos meses atrás, un accidente cerebro vascular que -merced a la milagrosa intervención de Dios- no le había dejado secuela alguna, a pesar de sus 84 años. Para mí ello ha sido un “verdadero milagro”: más allá de haberlo diagnosticado al momento y de haber contado con la asistencia médica necesaria, lo más asombroso es que “este episodio se manifestó en el preciso instante en que yo llegaba a casa”. Es bien sabido que en este tipo de casos, actuar con suma rapidez, es decisivo para que el paciente evolucione satisfactoriamente. ¿Quién tuvo la “magnífica visión” de coordinar los tiempos de todos los seres humanos que participamos en este hecho, a los fines de que sus intervenciones dieran origen a un óptimo desenlace, sino Dios?.

Debo confesar que si bien ha sido un padre atento a las necesidades materiales de la familia, aplicar todas sus energías a este aspecto le ha quitado la posibilidad de satisfacer otras necesidades -tanto propias como ajenas- relacionadas con las emociones y los sentimientos; motivo por el cual muchas veces relacionarme con él me ha llevado a crecer en el “Amor al Prójimo”. Ha resultado bastante cuesta arriba para mí con el correr de los años, poder zanjar la diferencia que -entre ambos- era cada vez más notoria. Esa “gran diferencia” radica en la creencia en la existencia de Dios. Para mi padre, Dios no existe. Para mí, en Dios vivimos, nos movemos y existimos. El desarrollar nuestra “espiritualidad en forma consciente”, es para mí tan natural como levantarse, alimentarse, asearse, trabajar, etc.. En este aspecto coincido ampliamente con Teilhard de Chardin cuando dice que: “No somos seres humanos viviendo una experiencia espiritual sino seres espirituales viviendo una experiencia humana”. Tal vez haya quien nombra a Dios de otra forma: Universo, Ser Superior, etc.. Para mí ello es irrelevante. Después de todo, cualquier nombre con el cual intentemos designar a Dios, será sólo una mera aproximación a su verdadera naturaleza.

Me ha parecido conveniente explayarme sobre el particular, porque la experiencia que he vivido tiene relación directa con lo que acabo de contarles. Ese día, en medio de mis labores, me sorprendí agradeciendo a Dios por todo lo que tenía; en ese momento me sentí “absolutamente Rica, Plena, Feliz”. Reflexionaba diciéndome que nada había cambiado en mis circunstancias: no había adquirido un auto de alta gama; no había ganado la lotería; no había logrado un ascenso en mi trabajo o verme favorecida con un mayor ingreso; no había mudado mi hábitat a uno lujoso; no había obtenido mayor belleza física y juventud; etc. y sin embargo la experiencia de “ser totalmente consciente de lo que significaba estar compartiendo la <VIDA> con mi padre que aún transitaba los caminos de este bendito planeta Tierra -más allá de nuestras diferencias-, me transportaban a un mundo de INFINITA GRATITUD A DIOS: me elevaba al Cielo”. En esos momentos me daba cuenta de que “habitaba en el Paraíso”.

¿Acaso esto no implica que “somos responsables directos de lo que hacemos, de cómo pensamos, de cómo sentimos; en definitiva de “cómo vivimos”? ¿Por qué entonces “responsabilizamos a los demás de nuestros propios errores, fracasos y desventuras”? ¿Sería posible “vivir armoniosamente los unos con los otros a pesar de nuestras diferencias” si asumiera cada Ser Humano la parte de responsabilidad que le corresponde y obrara en consecuencia? ¿Qué pasaría si en lugar de sentir miedo, vergüenza y culpa utilizáramos toda esa energía -que se desperdicia por esas vías- para “mirar en nuestro interior, para ahondar en nuestros sentimientos y emociones más profundas”? ¿Qué tal si empezáramos a disponer de unos pocos minutos al día para “escuchar” lo que “nuestro Corazón” y “nuestra Alma” tienen para revelarnos? Yo creo que con intentarlo, nada se pierde ... a lo sumo, se transforma.

Creo -también- que la Humanidad está transitando por una “crisis sumamente profunda” que nos invita a darle un giro de ciento ochenta grados a nuestra forma de concebir la Vida. Poco importa -desde mi punto de vista- el idioma, la raza, la nacionalidad, las creencias políticas o religiosas que intentan definirnos: lo “importante” -en mi opinión- es “reconocer nuestra hermandad”, una hermandad llamada “Humanidad” que desconoce fronteras y divisiones porque “TODO ES UNO”, “TODOS SOMOS UNO”.

Antes de finalizar, quiero invitarlos a que dediquen unos minutos -al inicio o al final- de su día, a re-encontrarse con su “VERDADERO Y UNICO SER, CON SU VERDADERA Y UNICA ESENCIA”, y que de ese modo puedan allanarse los caminos que los conduzcan a un renacer en la ESPERANZA, la FE y el AMOR. Es mi deseo, que la PAZ sea con todos ustedes.


Bendiciones.

viernes, 25 de julio de 2014

Hijos: de "mala madre" y del "Buen Padre Dios" ...


Entre los muchos autores que gozan de mi mayor predilección, se encuentra el sacerdote jesuita, nacido en la India, Anthony de Mello (célebre en el mundo de habla inglesa y española por sus libros espirituales, sus cursos, conferencias y ejercicios sobre liberación interior). En esta oportunidad quiero compartir con todos ustedes, algunos relatos que pueden encontrar en el libro titulado “Dios, ese desconocido” que la Editorial Lumen ha presentado integrando la colección Caminos de Plenitud, en ocasión de rendir homenaje a -en mi opinión- este “EXTRAORDINARIO MAESTRO DE VIDA”. Como bien dice en la contratapa del libro: “<Meterse en la batalla de la vida, pero con el corazón en paz”, aconseja Anthony de Mello> [...] Se plantea, así, un desafío: el lector deberá interactuar en cada página con el autor y sentir, de este modo, que el sacerdote jesuita sigue vivo a través de su mensaje clarividente, su razonar pausado, su consejo sabio y su capacidad de impelernos a realizar la gran transformación que nos libere e ilumine.”



(página 32)


“Captar la esencia de Dios


¿Has notado que el día de Navidad sólo existe en tu cabeza? En la naturaleza no hay día de Navidad. Pero las personas son dominadas por sentimientos navideños.


Le preguntaron a Beethoven que quería expresar con la Tercera Sinfonía, y el gran músico contestó: <Si yo pudiera expresar con palabras lo que significa, no necesitaría expresarlo con música.>

Sólo los sensibles son capaces de disfrutar de la belleza. Sólo quienes tienen sentido del humor pueden comprender el aparente despropósito de la vida. Precisamente porque tenemos la palabra <Dios> y a ella asociamos las ideas con las que nos han programado, somos incapaces de descubrir a Dios en la vida corriente y cotidiana y en las personas que pasan a nuestro lado. Los que aman la belleza son capaces de captar a Dios, porque aman la vida y a las personas. Sólo el amor es clarividente.

Cuando ya no te haga falta agarrarte a las palabras de la Biblia, ésta se convertirá para ti en algo muy bello y revelador de la vida y su mensaje.”



(página 45)


“Donde habita la verdad


Orar es hablar con Dios. Pero, piensa en una madre que está enferma y cuya hija limpia toda la casa , prepara la comida, cuida el jardín. Al hacerlo, no habla con su madre, pero ¡cuánto dice!



A Dios sólo se lo encuentra por un proceso de sustracción. Lo encontraremos sabiendo lo que no es, no añadiéndole nombres, conceptos y etiquetas. Dios es, y por ello es inaprensible, no lo podemos definir ni clasificar, porque escapa a toda objetivación. Por eso, el ser humano es también inaprensible, porque es semejante a Dios. Cuantas más añadiduras le pongamos al ser, menos lo conoceremos. Hemos de dejarlas caer todas. Y lo mismo sucede con la realidad. Si le exijo condiciones a la realidad o le pongo añadiduras, me alejaré de ella, de la verdadera realidad, y estaré siempre chocando con lo falso.

Los músicos son los que se han abierto confiadamente a la realidad, sin preocuparse por el resultado, pues saben que sólo en la realidad habita la verdad.”



(página 61)


“Un corazón conmovido


Cuando oramos, Dios se fija en nuestro corazón, no en nuestras fórmulas


Al Maestro árabe Jalal ud-Din Rumi le gustaba contar la siguiente historia:

Se hallaba un día el profeta Mahoma ofreciendo la oración matutina en la mezquita. Entre la multitud de fieles se encontraba un joven catecúmeno árabe.

Mahoma comenzó a leer el Corán recitando el versículo en que el faraón afirma: <Yo soy tu verdadero Dios.> Al oírlo, el joven catecúmeno sintió tanta ira que rompió el silencio y gritó: <¡Si será fanfarrón, el muy hijo de su madre!>

El profeta no dijo nada pero, cuando acabaron las oraciones, los demás comenzaron a increpar al árabe: <¿No te da vergüenza? Has de saber que tu imprecación le desagrada a Dios, porque no sólo has roto el santo silencio de la oración, sino que además has usado un lenguaje absceno en presencia del profeta de Dios.>

El pobre árabe enrojeció de vergüenza y se puso a temblar de miedo, hasta que Gabriel se le apareció al profeta y le dijo: <Dios te manda sus saludos y desea que logres que esa gente deje de increpar a ese sencillo árabe: en realidad, su sincera exclamación ha movido su corazón más que las santas plegarias de muchos otros.>”



Sin duda alguna, una lectura más que recomendable para cualquier persona, tiempo y lugar; siempre actual, perdurable, certera. Despierta nuestro sentir: ese que nos dice que DIOS está presente en nuestra vida, día a día. Una VERDAD irrefutable que nos lleva a ser conscientes de que:


“En cuanto llegas a ver con claridad,

tienes que lanzarte a volar,

y volar es no tener nada a lo que asirte.”


Bendiciones.

jueves, 3 de julio de 2014

Teresa de Avila y Caroline Myss: una Unión que es Divina ...


Hace algunos años tuve el gran placer de contar entre mis manos -por primera vez en mi vida- con un libro cuya autoría corresponde a Caroline Myss (conferenciante internacional sobre conciencia humana). Por aquél entonces, un compañero de estudio llamado Rubens, me había recomendado la lectura de una obra titulada "Anatomía del espíritu". Sabiendo de quién venía la recomendación, ni lerda ni perezosa, me avoqué a la tarea de adquirirla y, por supuesto, de leerla inmediatamente. Quedé absolutamente maravillada. De allí en adelante, cada oportunidad que he tenido de acceder a la bibliografía de esta autora, la he aprovechado totalmente. Y voy por más: "El contrato sagrado" y "El poder invisible en acción" figuran entre mis próximos objetivos. Al día de hoy, mi biblioteca cuenta con los siguientes títulos: "Anatomía del espíritu"; "La medicina de la energía"; "Desafiar la gravedad"; "Arquetipos" y con mi última y reciente adquisición, que se titula "Las siete moradas". Un título más que sugestivo, el cual cual me motiva a compartir -con todos ustedes- un fragmento de esta extrarodinaria "OBRA MAESTRA". Para disfrutar, emocionarse, vibrar, gozar con toda el ALMA, sentirla en el CORAZON y alabar a DIOS por tanto AMOR manifestado en PALABRAS DE SABIDURIA. 

(páginas 88 a 94) “... Un momento de contemplación: la conciencia del alma

¿Cuándo se ha detenido un momento, en la cotidianeidad de su vida, a preguntarse por la existencia de algo más grande que usted: una verdad o un propósito mundiales? Quizás alguna vez se haya encontrado con alguna idea, pregunta o revelación aparentemente caída del cielo, que se haya quedado grabada como un punto brillante en su radar mental, completamente nítida y diferenciada de lo que estaba haciendo o pensando en ese momento. Tal vez  pensó de pronto: <¿De verdad oirá Dios mis oraciones?> O bien: <¿Para qué servirá el sufrimiento en la Tierra?> O incluso:<¿Existe un modo de servir a la paz en tiempos de guerra?> O. <Señor, ¿cómo debo entender la esencia de tu naturaleza?> ¿Alguna vez se ha preguntado qué lugar ocupan nuestros afanes en el inmenso plano cósmico?



Estas preguntas contienen una particular clase de energía psíquica que puede producirnos sensación de atemporalidad. Nos sacan momentáneamente del cuerpo y, en ese aire enrarecido, nuestra mente trasciende la conciencia ordinaria y se abre a pensamientos y percepciones acerca de la vida, Dios y la verdad. La misma ingravidez de esos pensamientos nos alerta del hecho de que nos encontramos en un ambiente superior de conciencia que está separado y aparte del personal. De pronto, un sonido o la voz de alguien que nos llama rompe el hechizo y caemos de nuevo en la tierra, conscientes de que por un instante hemos estado en <otra parte>. A esto se lo podría llamar soñar despierto, pero imagine que pudiera entrar en ese estado transpersonal y trascendente a voluntad. Penetrar en ese nivel despejado de conciencia por decisión propia es lo mismo que entrar en nuestro castillo, o penetrar profundamente en nuestra alma. Como ocurre con cualquier esfuerzo interior, adquirir esa clase de conciencia dentro del castillo requiere práctica, concentración y contemplación. Por paradójico que pueda parecer, uno ha de ceñirse a su compromiso de aprender a desprenderse de la conciencia terrenal.



Como primer paso, para concentrarse tenga presente lo que se siente al soñar despierto. Se sueña despierto todo el tiempo, y no cuesta trabajo. Acuérdese de eso. Soñar despierto es una forma muy real de desprenderse de la conciencia ordinaria y trascender el aquí y ahora de nuestra vida. Soñar despierto es cambiar conscientemente del modo supervivencia condicionado por los cinco sentidos a la percepción interna. Una de las maneras más eficaces de hacerlo consiste en repetir una plegaria o un verso que eleve nuestro pensamiento mediante la inspiración. Permítame que le sugiera la oración que sigue a continuación como ejercicio para retirar la conciencia del mundo físico del tiempo y el espacio. Dicha oración la escribió Teresa de Avila, y yo le tengo un cariño especial, porque podría servir fácilmente a quienes son místicos sin monasterio en el mundo actual. Usted puede sustituir el nombre de Cristo por un término más universal (Dios, lo divino), si ello le ayuda a oír el alma cósmica contenida en las palabras de la santa.



TU ERES LAS MANOS DE CRISTO

Dios no tiene cuerpo en la tierra sino el tuyo,

No tiene manos sino las tuyas,

No tiene pies sino los tuyos;

Tuyos son los ojos con los que la

compasión de Dios mira al mundo;

Tuyos son los pies con los que El camina

para ir haciendo el bien;

Tuyas son las manos con las que ahora tiene que bendecirnos.

TERESA DE AVILA



EL CAMINO PROFUNDO: EL EXAMEN DE UNO MISMO Y LA CONTEMPLACION



Otra manera de llegar a conocer el alma es mediante el examen de uno mismo y la contemplación. Ambos van de la mano como prácticas espirituales; la primera parte de la práctica revisa la personalidad o el ego, y también la conciencia, y la segunda parte alimenta el alma.



El examen de uno mismo es rendir cuentas al alma. Uno revisa hasta qué punto vive en congruencia con las verdades que conoce y en las que cree más profundamente. Vivir en la verdad es más crucial que decir nuestra verdad. Teresa de Lisieux escribió que <era mucho más valioso hablar a Dios que hablar de Dios, porque en las conversaciones espirituales hay mucho narcisismo>. En un tono similar, es mucho mejor <convertirnos> en nuestra verdad que hablar de nuestra verdad. Esta es una práctica esencial para toda persona que entre conscientemente en el castillo del alma.



Es espiritualmente seductor imaginar nuestro interior como un castillo en el que sólo podemos entrar nosotros, un espacio secreto rebosante de gracia, un lugar de curación, una fuente de inspiración. Ese lugar interior -nuestro castillo- es real, de igual modo que nuestra alma es real, de igual modo que son reales nuestros pensamientos y nuestras emociones. No se trata sólo de palabras o un ejercicio de la imaginación activa. Son formas e imágenes sagradas que nos conducen a la esencia de la naturaleza espiritual, la unidad del alma y de Dios, psique y cuerpo, espíritu y cuerpo. Entrar en el castillo nos permite iniciar un diálogo con nuestra alma y con Dios. No me cansaré de hacer hincapié en ello, ni de decir cuán exquisito termina siendo dicho diálogo. Pero supone esfuerzo. Supone esfuerzo llegar a conocerse a uno mismo, y saber por qué somos como somos, y por qué amamos lo que amamos y tenemos las pasiones que tenemos. Se requiere esfuerzo. No somos un simple acto de creación; somos complejos, creativos, conscientes e inconscientes.



Entre las muchas voces que oirá inevitablemente cuando entre en su castillo -que serán muchas, ya que cada miedo tiene una voz propia-, hay una que es un residente permanente: la de su conciencia. Al entrar en el castillo, también se entra directamente en el sistema nervioso de la conciencia. Santa Teresa localiza las actividades de la conciencia en la primera y segunda moradas.



La gente tiene miedo de su conciencia, lo que hace que resulte todavía más esencial practicar el autoexamen  y la contemplación. Nuestra conciencia es la voz de la que más huimos, la voz del <en este momento no quiero hablar de eso>. En nuestra conciencia hay una caja de Pandora llena de culpa, vergüenza y todos los fragmentos de nuestra sombra que de momento no deseamos -que nadie desea- confrontar. Sin embargo, el hecho de confrontar nuestra sombra, de reconocer nuestra conciencia, es esencial en cualquier camino espiritual. Uno se siente culpable no sólo por lo que dice cuando se enfada y no puede ya borrar, sino por los actos de traición que no puede deshacer. También nos sentimos culpables por las oportunidades que hemos dejado escapar debido a razones múltiples: miedo de abordar algo a solas, miedo de fracasar, miedo de lastimar a alguien que no desea que cambiemos de vida o que prosperemos o que nos vayamos. Podemos sentirnos culpables simplemente por empeñarnos en trabajar con el ahínco suficiente para lograr que nos suceda algo. Afrontémoslo: siempre hay algo de lo que sentirse culpable.



Pero el castillo no es un <balneario de salud para el alma>. El autoexamen y la instrospección no son prácticas fundamentalmente curativas, aunque desde luego tienen ese efecto. Hay que seguir con esas prácticas se tenga o no un motivo espiritual personal, como por ejemplo trabajar el sentimiento de culpa. A continuación se ofrece un ejemplo de cómo utilizar una técnica clásica de autoexamen para trabajar el sentimiento de culpa. El objetivo no es conseguir sentirse mal consigo mismo sino comprender qué es lo que le motiva, cuáles son las fuerzas que actúan en lo más hondo de su psique y su alma.



1.     Como sucede con todo esfuerzo interior, usted debe estar solo y sin que lo molesten.

2.     Separe el problema de las personas involucradas.

3.     Reflexione sobre sus propios actos, no los actos de los demás.

4.     Busque los motivos y las razones, los miedos y las debilidades de sus actos.



Cuando descubra una motivación o un miedo, sáquelo a la luz para curarlo, lo cual requerirá un proceso completamente distinto que incluirá contemplación y oración. Es posible que también necesite la ayuda de un director espiritual o de un acompañante de espíritu, tal como describe santa Teresa a las personas que entienden el proceso de despertar y las necesidades del alma.



El examen de uno mismo es exactamente lo que implica la palabra: es la disciplina de mirarse por dentro y examinar el yo. Dios no es el único gran misterio que hay en este universo. Usted es un desconocido para sí mismo en muchos sentidos, sobre todo si todavía no conoce su máximo potencial, o el poder que tiene su alma, o, ya puestos, la profundidad de su propia sombra.



La contemplación, complemento del autoexamen, alimenta el alma. Estimula nuestra relación con lo divino. <El silencio es el amigo que nunca traiciona>, escribió Confucio. <El silencio es la única y exclusiva voz de Dios>, escribió Melville. Todas las tradiciones religiosas tienen una historia de búsqueda del silencio como senda que lleva a Dios, la Luz y el Camino.



El silencio es una invitación a que lo divino se acerque, a que se revele a nosotros, como una presencia más que como una guía activa. Debemos aguardar a experimentar la presencia de Dios sin una agenda, sin una lista de plegarias repleta de peticiones que abarcan miríadas de miedos e inseguridades. Esta es una experiencia nueva para muchas personas que por lo visto carecen de paciencia para esperar a Dios. Quieren <rezar y salir corriendo>, soltar la lista de peticiones que tienen en mente como quien suelta la lista de la compra a Santa Claus, y luego se dicen a sí mismas que están oficialmente protegidas por Dios porque acaban de rezar pidiendo protección.



La contemplación es la disciplina de abrirse paso a través del egocentrismo y la impaciencia. Puede que incluya soportar el aburrimiento -que a veces dura años- de esperar a que Dios haga acto de presencia. La contemplación es como caerse dentro del alma, lejos del mundo. Buda habla del mundo como <fantasía>, lo que puede entenderse mentalmente, pero desasirse de las fantasías es lo que cuesta trabajo. Hay que darse cuenta de lo fuertemente entrelazados que estamos con las fantasías, como la de necesitar la aprobación de una persona determinada. A continuación, hay que ponerse a la larga y ardua tarea de examinar hasta qué punto ese apego al deseo de contar con la aprobación de tal persona da forma a nuestro carácter, nuestra integridad y hasta nuestra sinceridad para con nosotros mismos. Luego hay que calcular en qué medida cambiará nuestra vida si por fin reunimos el valor necesario para quitarnos la idea de que necesitamos desesperadamente la aprobación de esa persona. Cuando nos hayamos librado de dicha idea, nos habremos librado de la fantasía de que una persona externa a nosotros nos dirige por dentro. Pero antes, para hacer todo eso, hemos de persuadirnos a nosotros mismo, sobornarnos, encontrar la fuerza interior necesaria para hacer frente al hecho de que nuestro mundo cambiará cuando hagamos pedazos esa fantasía. Y esa fuerza la encontraremos gracias a la contemplación y la oración.



Para sumirse en un silencio contemplativo, vacío y sin acción alguna, se puede rezar y meditar, escribir o llevar un diario sobre cuestiones espirituales. Por ejemplo, asígnese este tema para escribir en el diario: <Alegría, pena, esperanza y miedo son las cuatro pasiones del alma. De las cuatro, ¿en cuál hago más hincapié yo? ¿Cómo entiendo la alegría y el alma? ¿Genero alegría en mi vida, o espero que los demás la generen para mí?>



Un momento de contemplación



Este breve ejercicio contemplativo le preparará para entrar en su castillo Pregúntese: ¿Dónde encuentro a Dios?



¿Su primera reacción es levantar la vista, como si Dios viviera en el cielo o en el techo abovedado de su Iglesia? ¿Se imagina un paisaje favorito, un bosque, un jardín? Sea sincero con su primera reacción visceral, no con una reacción intelectual. Primero tiene que bajar la imagen de Dios a su corazón y a sus tripas para poder contestar: <¿Dios está dentro de mí?> ¿Piensa en Dios como algo interior, o para usted es más bien una fuerza externa? Contemple esta verdad: <Lo divino está presente dentro de mí>. ¿Puede aceptar eso y sentir la verdad de esa presencia?



Este ejercicio de contemplación lo llevará al lugar donde usted <ubica> a Dios, un lugar ya fijado, como la dirección de una calle, y que procede de una mezcla de su infancia y sus tradiciones religiosas y supersticiosas. Una de las tareas que tendrá que llevar a cabo en la primera y segunda moradas será desmantelar el Dios de sus ideales y de su infancia para poder recibir a Dios como Dios en su vida. Así como el alma no tiene ninguna ubicación física en el cuerpo, pero en cambio usted la imagina dentro de su castillo para poder trabajar con ella, para trabajar con Dios hay que imaginar su paradero. ...”



La HUMANIDAD necesita despertar, de una vez por todas. Estamos transitando una época de CAMBIOS PROFUNDOS Y TRASCENDENTALES. Cada uno de nosotros tiene una parte de la tarea asignada. Mi YO (mi ALMA) está dispuesta a realizarla. Y ¿la TUYA? ...

 
 

Bendiciones.